4

1850 Words
Fue así que las palabras de Anne resonaron en mi mente mientras que su cuerpo se fundía con el mío, su respiración entrecortada es la confirmación de que ambos estábamos cruzando la línea de la excitación. El ambiente en mi oficina se encuentra sumergido en las llamas de la pasión, y ninguno de los dos nos hemos dado cuenta de eso hasta ahora. La oficina, es ese lugar que hasta hace unas horas era solo un espacio de trabajo, ahora, se ha transformado en un escenario de pasiones desenfrenadas. Sentí cómo sus manos se deslizan por mi pecho, acariciándolo con deseo y suavidad, sus manos se sienten delicadas, y moría por tenerlas acariciándome en otra zona diferente de mi cuerpo en el que las pudiera sentir mucho más ardiente. Uno a uno, comienza a desabotonar mi camisa con tal rapidez que parecía que su deseo contenido ha salido de su interior con una furia impresionante. Sus labios que hace unos minutos estaban fríos y distantes, ahora, son fuego puro, marcando cada rincón de mi piel con un ardor del que jamás he experimentado en mi vida desde que tengo experiencia en el sexo. Todo en ella era una especie de contraste, un enigma que ahora se desvela frente a mí, y la culpa se mezcla con la excitación. Mientras acercó su cuerpo más al mío, las sombras de la oficina se alargaban, así como si el mundo exterior dejara de existir, y solo quedáramos nosotros dos, entregados a un juego peligroso y adictivo. El escritorio, el sofá, cada superficie que nos rodeaba se convertía en un testigo mudo de nuestra indiscreción. — Jackson… No sabes cuánto te he deseado, desde el primer día que te vi cuando comencé a trabajar en esta oficina — ella murmuró entre jadeos, mientras sus uñas se clavan fuertemente en mi espalda, rasgando la delgada tela de ropa que nos quedaba por quitarnos. Mis pensamientos no estaban claros en ese instante, se mezclaban con mis emociones de una manera que me resulta complicado de controlar, sin embargo, una parte de mí, no podía dejar de preguntarme qué demonios significaba todo esto. ¿Es una venganza silenciosa? ¿Es un intento de olvidarse de lo que había pasado en la reunión? O quizás, Anne ha estado esperando el momento oportuno para aprovecharse de mi debilidad masculina y así ella tomar lo que siempre había deseado, y por desgracia, yo he caído en su trampa. Más todas esas preguntas se desvanecían en el calor del momento, mientras que yo tomaba a Anne entre mis brazos y cambiábamos de posición, la llevé al sofá. Su cuerpo se amoldaba al mío de una forma casi que perfecta, y, por un instante, todo parecía tener sentido. El ritmo entre nosotros se volvía más frenético, la pasión nos arrastraba un punto en el que no podíamos dar retorno. Sentí que las paredes de mi oficina se cierran a nuestro alrededor, y hemos creado un espacio muy íntimo donde solo existimos ella y yo, dos seres humanos consumidos por la necesidad de un deseo que no puede ser contenido porque la ley de la atracción en este momento era efectiva. Sin embargo, justo cuando parecía alcanzar su clímax, una pequeña voz en mi interior me dijo que debía detenerme. Me obligó a hacerlo, porque parecía ser que lo que estábamos a punto de hacer Anne y yo no debía de seguir. Entonces, me separé de ella con dificultad, mi respiración está entrecortada y mis pensamientos se han sumergido en una oleada de caos imposible de salir de ellos. — No… Anne, espera… — susurré, tratando de recuperar el control de mi cuerpo. Pero ella parece que no me escuchó, pues no me dejó terminar la frase, y sus labios volvieron a buscar los míos con la misma intensidad que hace un momento, como si temiera que si nos deteníamos en ese preciso instante, la realidad se estrellaría contra nosotros. Finalmente, con un esfuerzo grande, conseguí alejarla suavemente de mí, tomando su rostro delicado entre mis manos. Nuestros ojos se encontraron, y pude notar el deseo y la confusión en su mirada. — No, Anne. No podemos seguir haciendo esto, no es correcto. Tú eres mi empleada, yo soy tu jefe, nuestra línea de confianza no puede cruzarse más allá de los límites. Entiendes de lo que hablo, ¿Verdad? Ella se quedó en silencio, su pecho se movía en la misma velocidad que el mío. La tensión entre nosotros es palpable, se podría percibir desde la distancia, no se podía ignorar, más entre nosotros, algo había cambiado, y creo que mi comentario para Anne no fue lo mejor que pude decir. El fuego de la pasión que nos había consumido empezó a disiparse, dejando espacio para la realidad que habíamos evadido hace un momento. Anne se queda en silencio, su respiración sigue siendo acelerada, más no lo era tanto como antes, y su mirada pasó de la confusión al enojo en cuestión d segundos. Sus ojos, que antes brillaban con deseo ante mí, ahora se han oscurecido, me miraron reflejando una mezcla de ira y humillación que nunca antes le han hecho pasar. — ¿Así que nada más soy es tu empleada? — dijo ella, escupiendo las palabras con veneno. Sin importarle, se apartó bruscamente de mí, volviendo a acomodarse su ropa rápidamente. Su rostro ha dejado de mirarme fijamente, y comenzó a tratarme como un extraño. — Anne… No, discúlpame, no quise decir eso… — intenté explicarme, pero ella levantó una mano, cortándome en seco, anunciándome que ya no quería que yo siguiera hablando. — Claro que si lo has querido decir, Jackson. No soy una tonta, tú siempre lo has sabido, ¿No es así? Sabías que yo te deseaba, sabías lo que yo sentía por ti, pero ahora, nada más querías era jugar conmigo, ¿No es cierto? Nada más soy un objeto para ti. Sus palabras me golpearon con fuerza. Jamás me imaginé que iba a tener que ser el culpable de haber ofendido a una mujer, nunca había estado de acuerdo con eso, y ahora, me sentía como si en verdad hubiera agredido completamente a Anne con mis palabras. Fue una desgracia que yo hubiese permitido que esa tensión me haya manipulado de tal manera que ahora aparentaba que yo era un mal hombre, un desgraciado que le gustaba hacer daño a las mejores mujeres que me rodean. — No, Anne. No quise decir eso. Lo que yo quería decir es que no era mi intención jugar contigo. Lo que pasó aquí… no debería de haber ocurrido — dije, tratando de mantener la calma y el control de mis palabras ante esta situación. Más debí haber aprendido desde un principio lo que tanto me decía mi madre cuando era un niño: cuida las palabras porque no sabes a quién le harán daño. — ¡No debería haber ocurrido! — repite ella con amargura. — ¡Claro que no debería haber ocurrido! Pero ocurrió, Jackson, y no puedes deshacerlo como por arte de magia. No puedes simplemente retroceder y fingir que nada pasó. ¿Cómo le harás ahora que sabes que nos vemos a diario y que nos tratamos en esta oficina? Rápidamente, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero ella las contuvo, orgullosa. Ella no iba a permitir que yo conociera su punto débil, eso jamás. — Esto fue un error, un grave error — murmuré, más para mí mismo que para ella. Anne se rio de mí, con una risa sin alegría. — ¿Un error? Sí, tal vez lo fue. Pero no fue solo mío. Vaya y cómo lo disfrutaste mientras pudiste. — Me miró con una dureza que nunca antes había visto en ella. — No te preocupes, jefe. A partir de ahora, seré la perfecta empleada que tanto deseas. No te volveré a molestar con mis sentimientos. Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta, su postura rígida, dejando que un vacío se formara en el aire, un vacío que invadió lo que antes era el aire de una pasión desenfrenada entre ambos. Antes de salir, se detuvo y me lanzó una última mirada amenazadora. — No solo soy tu empleada, Jackson. No te equivoques conmigo. Por cierto, mucha suerte encontrando a esa mujer que tanto te desvela en tus sueños, espero que ella si sepa cómo hacerte feliz y no solo sea una empleada para ti. Y con eso, ella se marchó, dejándome a mí allí solo, dejando un silencio abrumador en la oficina. Entonces, me quedé allí, parado en medio de la habitación, sintiendo el peso de mis propias acciones. Sabía que había cruzado una barrera difícil, una línea que no debía, y ahora, estas eran las consecuencias de haber jugado con fuego. Cayó la noche, y para variar, me fui a casa, no quise quedarme más tiempo en la oficina, teniendo que recordar todo aquello que viví con Anne en ese lugar, la verdad es que si me rompía el corazón la idea de haber tenido que ofenderla con mis palabras, lo cierto es que si debí haberme quedado callado en ese momento. Pero bueno, el daño ya estaba hecho, y me tocaba cuidarme de Anne de ahora en adelante, tratarla nada más cuando se refería a los asuntos del trabajo y ya. No volver a darle confianza, confiar en ella cuando fuera estrictamente necesario de hacer. Llego a mi casa, ordené sushi a domicilio, y llamé otra vez a Jocelyn, no quería estar solo esa noche, así no fuera a querer tener sexo, de todas maneras, iba a pagarle a esa mujer para que fuese mi dama de compañía hoy. Le invitaré un buen sushi, y un delicioso vino, uno de los más finos que tengo en mi cava para compartir. Cuando llego a casa, lo primero que hago es enviarle un mensaje a Jocelyn para que viniera a visitarme dentro de una hora, por fortuna, ella aceptó, y dijo que estaría aquí, entonces, cuando finalicé la conversación, me fui a la ducha, me quité toda mi ropa, y dejé que toda el agua caliente de la regadera me bañara para quitarme esta tensión que rodeaba mi cuerpo. El agua caliente recorre cada extremo de mi piel, dejo que moje hasta mi cabello, hoy había hecho mucho calor, mi cuerpo aún seguía caliente por la situación que se presentó en mi oficina, aún estaba excitado, y era normal, Anne había logrado despertar mi demonio interior, y cuando yo me excitaba, era imposible de controlarme al respecto. Mientras que mantengo los ojos cerrados, siento que una mano invisible comienza a recorrer todo mi pecho húmedo, esta es una mano suave, una mano que está seca, y que, poco a poco, comienza a mojarse a medida que el agua caliente de la ducha sigue cayéndole encima. La mano sigue deslizándose por mi pecho hasta que cae en ese lugar que es mi debilidad, y comienza a masajearme con delicadeza, provocando que mi demonio interior volviera a salir a flote y yo no tuviera control alguno por sobre mi cuerpo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD