POV RODRIGO
No puedo creer que me haya preguntado así por Damaris, ese fue un golpe bajo pero no te preocupes Cenicienta, encontraré la manera de devolverlo.
No sé por que, pero no me gustó para nada mencionar a mi novia frente a Valeria así que cambié el tema lo más rápido que pude ¿Qué tenía esta mujer que tan solo había visto en una ocasión y ya deseaba volver a verla? Se me ocurrió algo que quizá podría propiciar otro encuentro.
- Mario me gustaría mucho saludar a tus papás, estoy quedándome en el hotel de mi papá, tal vez podrían venir a cenar mañana si es que no tienen plan y tu también puedes venir Cenicienta… si gustas claro – Se lo dije sin siquiera mirarla, quería que se viera como algo muy casual.
- Claro Val deberías venir, que buena idea de invitarla Ro, ella es casi de la familia – Cuando Mario dijo eso puso su mano encima de la de Valeria por tan solo una fracción de segundo y hubiera querido ser yo el que rozaba sus dedos.
- Me encantaría, muchas gracias pero no creo poder, tengo varios pendientes en la oficina – Me pareció que sonaba a una excusa… ¿Vamos cenicienta por qué no me quieres volver a ver?
- Val los pendientes ahí seguirán y de todas formas tu tienes que cenar ¿o no? – Estaba decidido a verla una vez más así que clavé mi mirada en sus hermosos ojos claros y por la forma en la que el sol estaba detrás de ella hizo que se viera mucho más hermosa.
- Haré lo posible – Después de escucharla me tuve que contener para no suspirar al ver su discreto escote bronceado.
POV VALERIA
Vi la hora en mi teléfono y les pregunté si podíamos pedir la cuenta, el tiempo pasó en un segundo y yo me tenía que ir.
- Por favor Val ¡No inventes! Nosotros te invitamos – Mario jamás me dejaba pagar.
- Pero por supuesto, una dama no va a pagar si viene con alguno de estos dos caballeros – Rodrigo sonrío y me derretí por dentro.
- Se los agradezco mucho caballeros y de haber sabido hubiera agregado los waffles jajajjaja - Los tres nos reímos y me comencé a despedir, Mario fue el primero en ponerse de pie.
- Gracias Mario – Le di un beso en la mejilla y nos abrazamos.
- De nada, preciosa.
Me dirigí con Rodrigo y sentí que las piernas me temblaron cuando reconocí el delicioso aroma de su loción amaderada.
- Muchas gracias Rodrigo, un gusto haberte conocido.
- El placer es mío Cenicienta – No creo que hubiera sido necesario que me tomara por la cintura pero… que bien se sentía que estuviera cerca de mi.
Salí del club pensando en todas las emociones que me hacía sentir Rodrigo, en realidad era alguien a quien solo conocía por las revistas de sociales y por supuesto que me parecía muy guapo pero no creí que me fuera a impactar de esta manera. Llegué al centro comercial para hacer todos mis pendientes y compré un sushi para llevar en el área de fast food, mi plan era netflix lo que restaba del fin de semana.
POV RODRIGO
Me despedí de Mario y quedamos de vernos el martes en la cena con sus papás, Mario les marcó después de que se fue Valeria y ellos confirmaron que si podrían asistir.
Fui directo al hotel de mi padre, era un hotel de tradición en la ciudad a pesar del paso de los años y gracias a sus respectivas remodelaciones se mantenía como uno de los más importantes en la región.
El lobby era simplemente espectacular, al entrar había un gran patio y alrededor estaban distribuidas las habitaciones; las cuales iban subiendo hasta ocupar más de 5 pisos. La arquitectura brindaba al huésped la impresión de haber llegado a una hacienda, en el centro del patio había una impactante fuente con forma de estrella y todo alrededor estaba repleto de plantas, árboles y flores. Sobre los arcos que dividían los pasillos que llevaban a los cuartos, crecían verdes enredaderas y todo en conjunto hacía que ese espacio luciera como un jardín encantado, eran inevitables las ganas que daban de perderse ahí mismo y esperar encontrar a algún hada. Lo llamaban el patio de los suspiros… Era imposible verlo y no suspirar, estar ahí te hacía olvidar los problemas y por un instante te brindaba la paz que $15,000 pesos la noche te podían otorgar.
Caminé por los pisos de mármol n***o con blanco que vestían el hotel. Los empleados me saludaban con respeto y yo contestaba con media sonrisa, atravesé el patio y al llegar al lobby contemplé la imponente escalera de mármol blanco que estaba resguardada por un barandal de herrería color n***o con detalles dorados, esa combinación no podría lucir más elegante, al lado de la escalera había un piano de cola que por las noches los mejores pianistas tocaban para complacer a nuestros huéspedes. Los floreros que decoraban los escritorios de la recepción tenía exquisitos arreglos de lilys blancas acomodadas a la perfección por floristas especializados, todo parecía estar en el lugar correcto, en los hoteles de la familia Sorní absolutamente nada se dejaba al azar, cada milímetro del hotel había sido pensado y diseñado para satisfacer las necesidades de todos los clientes; al entrar a nuestros hoteles te embriaga el inigualable y por demás placentero aroma característico de la firma, había sido diseñado especialmente para nosotros por un perfumista de la casa Guivaudan, la fragancia lograba transmitir una sensación de confort y confianza que hacía que los huéspedes desarrollaran lazos emocionales con el hotel, esa era la razón por la que teníamos una alta tasa de clientes leales a la marca, siempre los hacíamos sentir como si estuvieran en casa.
El aroma del lobby era uno, pero había otro para las habitaciones, para el spa y el restaurante.
Tomé el elevador y llegué a la suite presidencial, siempre que me hospedaba en uno de los hoteles de la familia y si mi papá no estaba en el mismo, pedía la suite presidencial.
Revisé el celular y tenía un mensaje de Damaris.
- ¿Por qué no me has llamado?
- He tenido mucho trabajo.
- Te extraño guapo.
- Yo también…. - Lo borré por que sabía que no era verdad, pero lo volví a escribir por que era lo que debía responder y presioné la tecla de enviar.
- Te veo pronto, márcame cuando puedas.
- Beso – Con ese mensaje terminé la conversación.
Aventé el celular con ganas de llamar a Valeria, caí en la cuenta que no sabía su número de teléfono, lo tenía que conseguir, si bien es cierto que había estado con algunas de las modelos más sensuales del mundo, esta mujercita había despertado en mí algo diferente que no había sentido con las demás, obviamente no estaba enamorado de ella pero me di cuenta que no podía sacarla de mis jodidos pensamientos, recordé su escote y la punzada de puro deseo que me despertó al tomarla de la cintura… Valeria me gustaba mucho más de lo que estaba dispuesto a aceptar.
POV VALERIA
Ya era lunes y debía llegar temprano a la oficina, había mucho que hacer con todos los contactos que se consiguieron en la inauguración de las oficinas de ROCO.
Llegué con mi café en la mano, saludé a don José y al entrar a mi oficina prendí la computadora, en lo que encendía comencé a anotar los pendientes más importantes en mi agenda personal, siempre me había gustado escribir sobre papel, sentía que era mayor el compromiso y que me podía explayar mejor, por eso siempre compraba una agenda tradicional y me negaba a tener todo en electrónico, para algunas cosas aún era demasiado vintage.
Comenzaron a llegar los chicos y sabía la urgencia que tenían para que les platicara como me había ido en el evento, así que convoqué a una reunión en la sala de juntas, vimos los pendientes que teníamos de la semana pasada y les empecé a nombrar a todos los peces gordos a los que daríamos seguimiento, todos estaban felices no podían creer que tendríamos contacto con ellos y muy emocionados salieron a sus lugares de trabajo para poner manos a la obra.
- ¿Oye Val y si está muy guapo en la vida real? – Mi asistente se había estado mordiendo la lengua para hacerme esa pregunta.
- Mucho más – El recuerdo de su mano en mi cintura me hizo dar un suspiro que me delató.
El teléfono de Sara sonó y nos interrumpió, ella tomó mi teléfono para jalar la llamada y por la forma en que abrió los ojos supe que era algo importante.
- Tienes llamada de grupo ROCO – Tapó la bocina con su mano mientras lo decía en voz muy baja.
- ¿Queeee? – Abrí mi boca pero no salió ningún sonido, tomé el teléfono respiré hondo y contesté al momento que Sara salió de mi oficina para que yo atendiera la llamada.
- ¿Hola?
- Señorita Valeria, me comunico de Grupo ROCO para acordar una cita con usted, nos gustaría que nos presentara sus servicios y comentarle un proyecto nuevo que estamos desarrollando para ver si es posible ejecutarlo con ustedes, ¿Tiene disponible mañana a las 12?.
Revisé mi agenda y justo a esa hora tenía otra reunión, sabía que la oportunidad con ROCO era invaluable pero la cita era con mis primeros clientes y siempre les había enseñado a mis chicos que no hay clientes grandes ni pequeños todos eran igual de importantes y merecían el mismo respeto y compromiso por nuestra parte.
- Lo siento, pero tengo ocupado ese horario – Lo dije realmente apenada y pensando que tal vez me arrepentiría por ello - Tengo disponible a las 4 ¿No sé si a ustedes les quede bien? - Solté la pregunta cruzando los dedos y cerrando los ojos, implorando en mi mente que no me fueran a mandar a volar.
- Permítame un segundo en la línea por favor, necesito verificarlo con mi jefe.
Escuché la música de espera y me quedé pensando que realmente mis otros clientes eran bastante accesibles y no les importaría cambiar el horario.
- Señor Rodrigo, me comenta que el horario de las 12 ya lo tienen ocupado, nos proponen las 4 de la tarde ¿Está usted disponible? – Rodrigo releyó el mensaje que le acaba de mandar su asistente y sonrió de manera irónica no pudo creer que yo lo estuviera reagendando a él, lo que es peor no pudo creer lo que estaba a punto de contestar…
- Si a las 4 está bien. – Enviar
- Si señorita Valeria, confirmamos la cita para mañana a las 4 de la tarde en las oficinas de Grupo ROCO.
- Gracias, ahí estaré. - Levanté las manos en señal de triunfo con una sonrisa que cualquier comercial de pasta de dientes envidiaría.
Llamé a mis colaboradores de más confianza y les dije que teníamos que preparar una presentación en la que había llegado el momento de cacarear todos nuestros logros, les expliqué sobre la oportunidad de oro que se había presentado con ROCO y en mi mente pensé que además de las razones profesionales había otra razón muy especial por la que no podía ni quería dejarlos ir.