Cassian se regresa al trono fabricado de huesos y se sienta a pesar de las miradas que recibe nuestro padre. Todos quedan en silencio porque es la primera vez que hacemos algo parecido y que no demostramos estar muy interesados en eso.
Me regreso a mi sitio no sin antes decirle a los guardias que se lleven los c*******s que sólo manchan con sangre el suelo de mi sala del trono. Observo a los invitados de mi padre que nos miran con ciertos sentimientos que ya conozco.
—Bueno, en vista de que se aceptó el pago—la mayoría lleva sus ojos a mi padre—. No tengo inconveniente en dejarlos como mis invitados y pido respeto a mi casa y a mis hijos.
Alandher y Rhaysan asienten dejando una especie de tregua entre ellos. Pero Cassian y yo no estamos muy seguros de ello, por eso no salimos por la puerta, si no que nos transportamos por las sombras hasta llegar a nuestras recámaras. Una vez en mi dormitorio me quitó la ropa para irme a mi cama y poder acostarme sin interesarme una m****a lo que suceda afuera de mi habitación. Me visto con un batón para dormir y luego me hago una trenza con magia para que pueda dormirme sin que me moleste.
Me estiró en la cama antes de que Cassian se deje caer a mi lado mientras mira al techo sin ponerme mucha atención. Cómo es punto de medio día y el clima se mantiene cálido a pesar de estar en invierno, mi dormitorio siempre huele a magia dulce que es como los duendes la manejan y digamos que amo ese olor.
—Debería ponerte un bloqueo—me rió antes de negar y sentarme en el colchón—. Para que esos bastardos no entren sin permiso.
—¿Crees que hicimos mal en matarlos?—niega despacio incoporandose para hacer que mire sus gestos y facciones—. Me siento mal por…
—Es para que aprendan.
—¿A temernos?—ladea la cabeza viendo mi inconformidad y sólo suspira antes de tomar mi mentón y hacer que lleve mis ojos a él—. Cass.
—No nos detendremos—ladeo mis labios suavemente—, por muchos años fui el segundo de Alandher, de reían de mí por no tomar el lugar del líder que quise seguir y ahora… ya no tengo porque bajar la cabeza y fingir que me agrada todo el mundo.
—¿Y el miedo es tu solución?
—Somos los herederos del reino—deja un beso en mi mejilla antes de sonreírme despacio—. Nadie te va a poner una mano encima para herirte de nuevo.
—¿Y tú?—le pregunto—. ¿Quién evitará que te hagan daño de nuevo?
Se encoje de hombros y sólo me hace suspirar, abrazo a mi hermano antes de que dé un beso en la frente y se recueste conmigo para quedarnos así por varios minutos hasta que escuchamos toques en la puerta que lo hacen suspirar.
Miro a Cassian que gruñe despacio antes de abrir la puerta con magia y dejar a la vista a Alandher que lleva un ramo de flores y lo que parecen ser chocolates.
Cassian ríe porque la imagen que da el rey del Nuevo Reino da mala imagen con esa cara y sonrisa de idiota que mi hermano toma como burla.
—Parece que alguien no entendió—se mofa Cassian al ponerse de pie—. Rey Alandher retirese.
—Vengo a verla a ella—se queja Alandher haciendo que mis cejas se junten por la expresión que tengo—. Largo.
—¿Me está corriendo de la habitación de mi hermana?
Se pone de pie antes de usar su poder y arrojarlo contra una pared para dejarlo pegado ahí por varios minutos.
—Escuche con atención. Soy el hijo de puta que se interpone entre usted, y ella y más le vale respetarme o le irá muy mal amigo mío.
—Cass, déjame hablar con él, por favor.
Suspira y lo suelta dejándolo en el suelo sin que haya un rasguño en sus facciones.
—Grita si me necesitas—niego con una sonrisa en los labios.
—Como si te necesitará.
—No me retes.
Niego antes de crear una mesa para que la magia en sí, haga su trabajo y ponga una comida para dos personas. Alandher mira lo que hago antes de suspirar y maldecir ligeramente.
Lo invito a sentarse y cuando menos lo pienso se va dejándome con una mesa preparada y una cabeza llena de dudas.