—¿Qué Cassian y yo… qué?
Manon sonríe antes de arrojar magia a mí y provocar que mi pasado se haga presente en mi cabeza. Uno que no creí nunca que pudiera recordar.
Lo primero es una mujer de algunos veinte años que me sonríe con amor, se parece a mí y a Cassian, tiene rasgos de ambos, pero viéndola es una bruja blanca. De las que no matarían ni a una mosca en defensa propia. La mujer lleva su vista a alguien más y me acomoda para que mis ojos enfoquen a un niño de algunos dos años, que son los que me lleva Cassian.
—Por favor, no hagan ruido, Badien—el niño asiente a lo que nos dice—. ¿Quieres abrazar a tu hermana?
—Shi.
Me pasa a sus brazos y los ojos… sus ojos, es Cassian. Es mi hermano. La mujer se pone de pie y nos pide que los quedemos donde estamos antes de irse a perder por entre los arbustos. Cassian se queda conmigo y me mece despacio mientras me regala una sonrisa.
—Mami no talda en volvel—susurra para mí—, dememos gualdal silenchio, mamá nos lo pilio.
Me quedó en silencio como si le hubiera entendido a lo que me dice hasta que escuchamos unos ruidos fuertes y comienzo a llorar y Cassian hace de todo para que me calle. No me callo hasta que alguien aparece entre los árboles, un cazador. Y conozco ese cazador.
Papá.
Nos apunta con una flecha y la baja al ver qué somos dos niños. Maldice antes de acercarse despacio a nosotros, detrás de él mi madre aparece con un hacha cubierta con sangre, y más allá de ella los principales de la aldea aparecen mirando como Cassian sostiene mi cabeza y se aferra a mi cuerpo hasta el punto de lastimarme un poco.
—La bruja tenía razón—sisea mi padre viéndonos—, de verdad estaba pidiendo asilo para ella y sus hijos.
—Me importa una m****a—gruñe el padre de Alandher con el cuerpo bañado en sangre—. Quemenlos junto al c*****r—mi madre se acerca dejando el hacha en el suelo—. No te acerques.
Mi madre lo ignora y se arrodilla frente a Cassian que mira mi mamá con miedo, mi hermano tiene miedo de lo que puedan hacernos o hacerme.
—¿Cómo te llamas, pequeño?
—Badien—susurra mi hermano mirando la sangre en la mejilla de mi madre—. ¿Qué tiene en la cala?
—Mermelada.
Baiden me aprieta contra él un poco más y como algo me molesta lloró y Cassian me mira negando porque no debemos hacer ruido que nuestra madre estará por llegar en cualquier momento.
—¿Puedo ver a tu hermanito?
—Amy no deja de llolal—mamá le asiente y Cassian pasa mi cuerpo a los brazos de mamá antes de mecerme despacio.
Me voy callando conforme los segundos pasan y la sonrisa de mamá no se le borra al ver qué soy una bebé que necesita quien la cuide. Mi madre se pone de pie prometiéndole a Cassian que tal vez mamá ya no regresé pero que ellos nos cuidaran y con eso convencen a mi hermano, pero nos separan.
A mí me dejan con la mujer que me cargó y a él con otra familia que no se molesta en tenernos juntos.
Vuelvo a la realidad en un segundo y mi corazón late a mil por hora por lo que acabo de ver. Soy su hermana. Miro a Isabella y luego paso la vista en cada uno de los presentes antes de mirar mis manos que tienen magia negra cubriendo mis palmas.
—Cassian y tú fueron separados—dice la voz de Manon recobrando mi atención—. Mataron a su madre…
—¡Silencio!—mi poder brota y se queda donde está para no hacer daño.
Pongo las manos en mi cabeza, pero luego siento unas que me dan la vuelta y me topo con alguien que según debería estar en cama por lo que sea que le haya hecho el día de ayer mientras reíamos y bailabamos a la luz de la luna.
—¿Te mostraron lo mismo que a mí?—me encojo de hombros.
—¿Depende de lo qué sea?
—El padre de Alandher con sangre en todo el cuerpo y a la madre de Isabella con el arma—asiento despacio.
Tomo su mano para pasarle la imagen que está viva en mi cabeza, una lágrima baja por la mejilla de Cassian y otra en la mía, es mi hermano.
—Hola Badien—sonríe antes de quitar la gota que baja por mi mejilla.
—Hola… Amaneth—lo abrazo y él a mí antes de cargarme y tenerme pegada contra él.
Ninguno de los dos trata de evitar la magia que sale de entre ambos, aprieto los ojos sin soltarlo un segundo. Ahora comprendo porque me sentía mejor cuando estaba cerca o porque me parecía que Cassian y yo nos parecíamos levemente, nunca se lo conté a nadie porque tenía a sus padres vivos y lo trataban con todo el amor del mundo igual que los míos a mí.
Yo decía que había una conexión y resulta que era está.
Es mi hermano.
—Los hijos de Katrine—nos separamos cuando escuchamos la voz de Manon—. La Bruja Blanca nacida de la luz y la tiniebla.
—¿Dime qué no pueden reclamar?
Manon mira a Rhaysan antes de negar despacio y acercarse a nosotros y dar una reverencia suave en nuestra dirección. Cassian y yo no comprendemos porque lo hace hasta que se incorpora y muestra un tatuaje que genera una nueva línea en su interior.
—Ustedes dos son los herederos de la corona de las brujas negras y blancas—abro los ojos por lo que acaba de decir—. Por lo tanto, el palacio de las Nocturnas es todo suyo.
—¿Palacio?
—Dejen que los lleve a su hogar real.
Truena los dedos antes de llevarnos a todos entre las sombras a la entrada de un palacio que es verdaderamente precioso. En lo alto de dos cúpulas un sol brilla al igual que una luna, es una clara señal de que alguien ha llegado. Cassian y yo damos un paso al frente antes de ver qué todo a nuestro alrededor cobra una especie de vida que nunca antes habíamos visto.
Todos los árboles secos cobran vida volviéndose enormes y tan llenos de hojas que asustan de lo bellos que son, de la puerta del palacio sale una mujer rubia con el cabello atado en nudo, abre los ojos antes de hacernos una reverencia a Cassian y a mí.
—Mis príncipes—dice la mujer que lleva un maquillaje peculiar en sus ojos—. Los estamos esperando desde hace veinte años.
—Sí Harper es una bruja…
—Eres un brujo—responde Manon por la empleada que salió de la casa—. Uno de los pocos que ha portado la corona de plata—miro a Cassian que me regresa la mirada y ambos caminamos al interior del palacio.
Todo en el interior está hecho con un material costoso y extravagante, los pisos tienen alfombra en color hueso con bordes dorados a las orillas, más allá hay mesas de distintas maderas en colores marrón o cafés. Cada mesa tiene un florero con flores muy exóticas que parecen volver a la vida cuando pasamos por su lado.
El lugar huele a magia de la más pura que nunca antes había sentido, hasta siento que mi poder es inagotable. Si levanto la vista al techo puedo ver los grabados realizados a mano que deberían hacerse al tiempo que construían el palacio.
Nos dirigen a una sala que distinguimos cómo la sala del trono, en ella se siente todavía más el aumento de magia.
—¿Cassian?—la voz de mi hermana es un susurro que mi hermano real ignora antes de avanzar.
El trono está ligeramente alto y es por lo que se ve una silla fabricada de huesos de algún animal o bien, de humanos. Cassian mira el trono antes de mirar hacia arriba de él para que el estandarte de nuestra casa resplandezca. Una varita en inclinada con un círculo a su alrededor, la tela es negra pero el símbolo es dorado. Nuestro sello.
—Bienvenidos a la sala, mis señores—Cassian ignora a la bruja antes de verme a mí.
—¿Por qué nuestra madre buscaría asilo con los cazadores?—esa es una buena pregunta.
—¿Recuerdas lo que dijo la que mataron antes de que los troles llegarán a la aldea?—asiente despacio.
Me pongo a su lado mientras ambos entendemos que buscaba protegernos, pero de Rhaysan lo dudo mucho. Puede que eso fuera falso, pero sí el cuidarnos.
—¿A quién podría temerle tanto para buscar refugio con esos bastardos?—atrás de nosotros se escuchan unos gemidos ahogados—. ¿Nuestro padre?
—No tengo una imagen clara de él—es la verdad.
Cassian mira a Manon antes de acercarse a ella y hacerle la pregunta de si supieron quién era el hombre que nos puso en el vientre de mamá.
—Había muchos rumores con eso—lanza una bola de poder que rompe y abre para mostrarnos una imagen de ella—. Se decía que la princesa Katrine tenía una larga lista de pretendientes, pero que el único en gustarle fue Persen Harsed, hijo de las Tinieblas y heredero del título de Amo De Hierro. Pero no se parecen a ese bastardo, se los aseguro.
Nos miramos antes de asentir porque tenemos una mejor idea que estar buscando parecidos con alguien. Hago un círculo de sal en el centro de la habitación, Cassian se pone en el centro mientras la magia nos ayuda a poner las velas, me pongo junto a mi hermano antes de que ambos digamos el encantamiento y el humo de la innovación haga mover los muebles debido a lo que estamos haciendo.
Isabella abraza a Alandher y los otros buscan de que agarrarse con el movimiento brusco de todo lo que hay en esta sala. Hasta que la persona que invocamos aparece.
—¿Quién me invocó?—Manon abre la boca porque nos salió bien.
—Hola madre—el fantasma de la mujer nos mira con asombro.
—¿Badien?, ¿Amaneth?—asentimos y una lágrima baja por su mejilla—. Ya son adultos. Mis niños son adultos—se acerca y nos abraza apretandonos con fuerza—. ¿Cuántos años…?
—No así, mamá—la mujer derrama una lágrima cuando escucha esa palabra de uno de nosotros—. No te tortures de ese modo.
Toma un mechón de cabello de mi cabeza y lo acomoda despacio sobre un costado de mi rostro.
—No me invocaron para conocerme nada más, ¿O sí?
—¿Quién es nuestro padre biológico?
—Iba conmigo cuando nos asesinaron los cazadores—cierro los ojos con fuerza porque la mujer que llame madre tantos años me quitó a la mía—, era un brujo de clase baja.
—¿De quién nos ocultabas con los cazadores?
—De mi marido.