Esas palabras nos dejan pensando, o por lo menos a mí, ¿Cómo es posible que quiera unirse a nosotros si es uno de los guardias personales del rey?
—¿Por qué debo creerte esa basura?
Adrick se queda en donde está dando una sonrisa que muestra que no tienes intenciones de seguir con Rhaysan más tiempo.
—El rey tiene ideas pacifistas—mis ojos van a Alandher que lo mira como si fuera un animal a punto de a****r—, es una m****a el querer tener un trato pacífico con las bestias aladas.
Las Ninfas.
He escuchado que no son muy buenas siendo amables y dulces como las pintan en bastantes lugares, esas mujeres son fuertes y unas perras cuando se trata de pelear, por eso muchas especies tratan de no meterse con ellas al grado de hacerlas enojar, pero también saben que en temporadas de celo las Ninfas salen de su habitad para buscar un humano que les dé lo que buscan de un apareamiento.
—Ustedes dos van comenzando, tienen otras ideas sobre que debe hacerse—me encamino a él y tomo asiento frente a la silla en la que está—. Por eso quiero unirme a su reino, no me interesa si me dan un puesto de guardia o de lo que sea, no quiero estar más detrás de un rey que no se preocupa ni por el bienestar de su reino al no dar un heredero porque se aferró a una mujer que ya no es la misma y que eligió otra cosa.
Alandher me mira y suspira porque entiende que quiere decir, un heredero es primordial en todo reino y si la reina no da un hijo debe buscarse otra mujer que pueda dar esos hijos que el reino necesita. Pero ya hice un trato con él y no pienso echarlo a la basura por un hombre que ya fue y al que nunca me di oportunidad de conocer para querer tener lo que tengo con Alandher, a él le daré un hijo o dos, cuidaremos de este reino hasta que moramos y nuestro hijo sea quién reine lo que hayamos hecho en esta vida.
—¿Y qué trato quieres?—la voz de Alandher interrumpe mis pensamientos.
—Bueno, ofrezco mis servicios y conocimientos de guerrero—Alandher pone sus manos en mis hombros para masajearlos despacio—, a cambio de poder quedarme aquí.
—Eso no es un trato.
Adrick sonríe antes de ver a Jack que nos ve con alerta ante el alado que hay dentro de mi habitación, sé que en cualquier segundo le saltará encima y él será capaz de otras tantas cosas.
—Bien. Propongo servirles a ambos mientras su reino se va alzando y destruyendo otros cuantos en el camino—Alandher parece interesado con ese uso de palabras—. Y lo otro lo ponen ustedes.
Alandher piensa unos cuantos minutos antes de sentarse y lanzar un campo alrededor de nuestra habitación para darnos privacidad, Adrick no muestra miedo de que podamos hacerle algo, parece confiado en lo que dice o hace, por eso mismo.
Mi esposo mira a Adrick sin un eje de desconfianza antes de sonreír de lado y acomodarse en su asiento, saca una daga del bolsillo para ponerla sobre la mesa y captar la atención del ángel que nos mira.
—Si te pongo a mi servicio—comienza Alandher despacio—. Quiero tu lealtad absoluta, si el reino cae, tú caes con nosotros. No quiero que hagas lo mismo que haces con Rhaysan—es la primera vez que lo escuchó decir su nombre—, y no estarás a mi servicio, estarás al de mi reina y cuando llegué el momento se debe revelar tu verdadero bando.
—¿Una traición pública?
Alandher asiente y Adrick solo asiente y acepta lo que ofreció mi esposo.
///
Veo a Cassian entrar por el pasadizo así que me voy al final para esperarlo que no debe tardar mucho que tiene tres días intentando dar con la puerta sin equivocarse pero ha fallado al menos nueve veces en ese tiempo.
Espero unos minutos hasta que lo veo salir con una cara que dice que se perdió de nuevo, me mira y ladea los labios para luego dejarme caer sus fallos. Me rió antes de negar y pedirle que me siga que tenemos cosas que hacer.
—¿A dónde nos dirigimos?
—Vamos a ver a una curandera—hace el sonido de que comprende a dónde vamos, luego toma mi hombro y me gira a él—. ¿Qué?
—Dime que vas por un anticonceptivo—me encojo de hombros y eso lo hace suspirar.
No voy por eso exactamente, más bien voy por algo que no tiene nada que ver con mi aparato reproductivo, es por ello que voy con la curandera, pero también serviría ver lo de un bebé que Alandher quiere uno y el tomarme en las noches es algo que lo sugiere con mucha fuerza y justo por eso Cassian tiene razón en que debo tomarme un anticonceptivo.
—Bien.
Seguimos avanzando por el bosque hasta que los primeros cimientos de casas aparecen en nuestro camino.
Diferentes especies nos saludan mientras caminamos al hospital que se encuentra a mitad de la aldea, quisimos poner todo en el centro para que todos tuvieran la misma oportunidad de llegar.
El aire de la aldea siempre huele a distintas cosas, con un toque a magia dando vueltas por todos lados, el pan dulce que preparan a unas cuantas cuadras más, el olor a dulces realizados por la dulcería local además del olor a carne que hacen lejos de aquí, me agrada el olor debo decirlo. Damos vuelta en una cuadra para que el olor a pescado llene el aire, y finalmente pasarlo cuatro cuadras más hasta dar con el hospital donde están las curanderas que nos atenderán esta tarde.
La mujer nos mira a Cassian y a mí antes de sonreínos y pasarnos a un ala donde se pone a anotar mis datos para el registro.
Me pasan a una sala antes de ponerme una bata grande y decir que debo acostarme en la camilla que hay para los pacientes, por eso me tiene acostada y no duda en pedirme que abra las piernas para que pueda revisarme. Dejaron a Cassian afuera para que no viera a lo que vine.
La mujer me revisa poco a poco y me va diciendo que tengo el potencial para tener un bebé en próximas fechas, pero lo que me dice es que debo cambiar la alimentación si quiero que salga bien el embarazo.
Me da unos medicamentos y después me dice que los anticonceptivos me ayudarán a limpiar mi cuerpo, pues no creo que sea bueno cuando me duele todo mi ser.
Cierra mis piernas y una de sus ayudantes me ayuda a ponerme de pie para que pueda cambiarme y quitarme lo que hizo la doctora. Salgo y Cassian se aproxima a mí antes de darme un beso en la mejilla cuando le muestro lo que hay en mi bolsa.
—¿Qué te dijeron?
—Que puedo tener un bebé sin problemas—me mira despacio y busca más de lo que le estoy diciendo—. Pero que debo tomar los anticonceptivos si quiero que mi cuerpo se limpie para no generar molestias en ningún momento.
—No te desanimes—me palmea el brazo despacio—, todo saldrá bien.
—No creo—miro a los niños que juegan en el camino mientras ríen o se carcajean de algo—. Alandher quiere un hijo y la verdad yo no estoy muy segura de tener uno.
Eso es lo que yo he pensado en la soledad de mi cabeza, donde puedo decir que es lo único que hay espacio para hablar sin que nadie me escuche. Caminamos en silencio por unos cuantos metros cuando los pequeños se le acercan a preguntarle si es verdad que somos jinetes de dragón, pero le doy todo el crédito diciendo que es uno natural.
Con eso tiene para que los niños quieran que juegue con ellos, me alejo riendo viendo como lo convencen para que se divierta con ellos. Los pequeños no dudan mucho en hacerlo reír y provocar que el gran jinete de dragón ría a carcajadas con los pequeños que no tardan en venir por mí porque soy la reina del lugar y estoy entre ellos.
Cassian se ríe de vez en cuando de mí porque me cuesta atrapar la pelota, pero siempre ha pasado desde que era una niña. Tengo nula coordinación de manos y pies, pero que tal para la magia que fluye por mis venas o la que puedo producir para que otros puedan hacer ciertas cosas. Ni siquiera cuento las horas que duramos jugando con los pequeños hasta que anochece y la luna toma posesión del cielo impidiendo más luz diurna en el lugar.
Pero mi magia fluye libre por el aire mientras bailo con los pequeños a mi alrededor, todos estamos de acuerdo que la magia de mis venas es más poderosa de noche por lo que iluminó el lugar mientras dejo que la magia fluya fuera de mi cuerpo.
Inclusive cuando tocó la mano de Cassian se siente la corriente de magia entre los dos, pero no presto atención a cierto detalle hasta que Alandher aparece en mi campo de visión y me deja sin aire por alguna razón.
///
Abro los ojos un poco aturdida y conmocionada por lo ocurrido, no recuerdo gran cosa y eso es lo que hace que me ponga de pie y vaya a buscar a Cassian. Bajo las escaleras de mi castillo hasta que aparezco en la sala común donde Rhaysan, y Alandher están con mi hermana sentada en un sillón y los demás en silencio.
Todos menos Cassian.
—¿Por qué tan callados?—Alandher gira su vista a mí antes de suspirar.
Todos se mantiene callados hasta que Alandher se digna en mirarme.
—¿Qué le hiciste a Cassian?—eso me confunde todavía más.
Sólo estábamos riendo y disfrutando.
—¿Hacerle de qué?
Escuchó pasos a mi espalda antes de que Manon me pase de largo y se siente en una silla vacía, me mira y luego da una sonrisa simple.
—¿Cómo está Cassian?—la voz de mi hermana me rompe un poco porque debí hacerle algo malo a su esposo.
—Estará bien—simplifica la bruja que me mira y sonríe abiertamente—. Señora, le tengo noticias positivas—arqueo una ceja porque va para mí ese comentario—. Su hermano mayor no sufrió daño alguno.
—¿Hermano?
No fui yo quien soltó esa exclamación porque ni yo logro entender que demonios quiso decir con eso.
—Sí, Cassian y Harper son hermanos biológicos.