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1382 Words
Cassian y sus gritos me hacen temblar en mi lugar porque son marcas de dolor, a mi hermano le duele lo que está sucediendo. Escucho a mi hermano y eso me hace sentir mal en muchas formas que sólo me hacen tragar. —Te dije que le dolería—avisa la bruja para mí. —¿No sabes una forma de dormirme para no sentirlo? Niega mientras escuchamos como los gritos de mi hermano se vuelven más constantes y muestran dolor por lo que sea que ese ritual le esté haciendo. Cierro mis ojos escuchando los múltiples sonidos de mi hermano y quiera o no el ayudarlo no es una puta opción. Elevo mi mano y cuando la pongo en mi cabeza mi poder me vincula con él y todo mi cuerpo siente su agonía así que mejor decido enviar un sedante a mi cabeza para que todo mi cuerpo tenga un poco de oportunidad. Pero antes de caer dormida me pasó el dolor de mi hermano. /// Abro los ojos cuando mis párpados se cansaron de tenerme en un sueño profundo, parpadeo adormilada antes de encontrarme a un hombre joven con los ojos azules o violetas y el cabello oscuro como Acredian, la piel es algo pálida y ligeros rasgos familiares. Se levanta de su asiento y camina a mí para sentarse a mi lado en la cama, tragó despacio al verlo, toma un poco de agua en un fomento y lo pone en mi frente con suavidad haciéndome suspirar. —No tenías porque absorber mi dolor, Harper—abro los ojos al entender que es Cassian. Me sonríe suave cuando me recuesta en el colchón porque me incorpore sin importarme el que hiciera que se cayera el fomento. Le regalo una mirada triste. No iba a dejarlo sufrir, no más. Con lo que mi hermana hizo es suficiente. —Si tenía—deja un beso suave en mi frente antes de negar despacio—. Eres mi hermano y sé lo que es un corazón roto. Sonríe antes de juntar su frente a la mía a través del fomento que debe humedecer su frente. Cierro los ojos con mi hermano quedándose para mí. Cuando se separa entiendo que nunca se irá, ahora sí somos hermanos completos aunque él se parezca más a nuestro padre que yo. // Duré seis días dormida gracias al dolor que me pase de Cassian, él no sufrió nada y yo tuve todo como si hubiera cambiado y no él, pero ahora estamos en el reino en el que debemos vivir. En casa. No en el castillo al que nos llevo Manon, estamos en casa. En Veneria. Reino de magia y reino de brujas. El original, no como el de Rhaysan o el de Alandher que dicen que son de magia y al final no son de nada, son de todo un poco y aquí la magia abunda en cada espacio. El reino de las brujas. Veneria es hogar de muchas brujas que nos han venido a visitar a lo largo de la semana para conocernos aunque sea de vista, Acredian no ha estado presente porque tiene cosas que hacer con el concejo de brujas. O eso nos dijo. En este momento Cassian entrena con una mujer llamada Sully, es una bruja diestra en usar magia como armas y es lo que le está enseñando a Badien que ya usa ese nombre a pesar de que yo le sigo diciendo Cassian. Acredian nos puso a hacer esto casi en cuanto llegamos, por eso Cassian tiene más gusto por estas clases que por las que son de pociones y hechizos, él sabe manejar armas y por ello usar su magia le gusta más porque no necesita cargar nada. —Arriba—sisea la bruja. Cassian ya tiene fijo como va a sacarla del ruedo por dos no tengo ninguna duda de sus habilidades en batalla, lo he visto hacerlo muchas veces antes. Lanza un par de golpes con la voz de Sully diciéndole que le da para arriba cuando mi hermano da un golpe en el centro antes de mandarla afuera del ruedo de un par de movimientos extras. Pan comido. No sé para que le dan estas clases si termina venciendo a quien es el profesor. —Buena jugada. —Deja de decirme que hacer y concéntrate en ganarme—deshace la magia antes de caminar a dónde estoy sentada con un poco de agua para él o para mí. —Tu turno, Amaneth—suspiro antes de ponerme de pie y caminar a ella. Me recuerda la instrucción pero con lo torpe que soy en esto no me sale a la primera y Sully me regaña como en cada práctica. Cassian me mira desde donde está y sólo ladea los labios antes de levantarse y aproximarse a mí, pero Sully le dice que su turno ya pasó y bloquea el paso. Me lanza un golpe seguido de otro hasta que me tumba de un movimiento bloqueando mi magia, y es cuando ella empieza a decirme que no sé bloquear los ataques y que eso me matará si no tengo cuidado, está por darme un golpe cuando Cassian se pone frente a mí y hace dos golpes antes de derribarla y dejarla en el suelo. —La próxima vez que se te pase la mano te voy a cortar en pedacitos—amenaza Cassian en tono alto—. Si ya no quieres entrar a tu futura reina dímelo y yo lo hago que en todas las veces de entrenamiento termino derribandote. Se da la vuelta y me carga para llevarnos a mi habitación donde me acuesta en mi cama y revisa las heridas que me dejó Sully. Logró cortarme los brazos en diferentes puntos y también uno que otro golpe dado con ira a mis costillas, rompiendo un poco mi cuerpo. Cassian se queda a mi lado por varios minutos hasta que Acredian entra a mi habitación con notorio enfado en su ser, me mira a mí y luego a Cassian que no se aleja de mí para seguir con la curación que yo puedo hacerme sola. Nos mira con molestia antes de suspirar al notar los golpes que tengo. —¿Qué pasó? —Nada que no pueda arreglar—se limita a responder antes de acomodarme para revisar lo que me hizo en la espalda—. Esa bestia recibió lo que merecía. Ladeó mis labios antes de quejarme con un sonido que advierte que me duele lo que hace en mi espalda. No veo que cosas está haciendo Cassian porque está a mi espalda, pero si siento sus manos y magia fluir por toda la piel que debe estar golpeada. —Lo siento—suspiro mientras sigue moviendo sus manos por mi piel. —Hablaré con Sully de esto—Cassian suelta una risa fría y suave—. Badien. —No necesito que hables con ella—llevo mis ojos a Acredian que mira a mi hermano con una ceja levantada—. Para defender a mi hermana estoy yo, pero una cosa si te aviso, si esa bruja vuelve a hacerle algo como esto la mataré como a un cerdo. ¿Espero que me entiendas? —Matar a una bruja entrenadora es… —Justo—termina Cassian por él—. Esa p***a no volverá a hacerle esto a mi hermana, además que pediste a alguien buena y te mandaron una porquería de entrenadora que no puede vencerme. Acredian no dice nada más cuando Cassian dice esa última frase. Mi hermano inicia a trenzar mi cabello cuando ve que ya no le van a responder, Acredian suspira cuando eso ocurre. —No mates a nadie, Badien. No cometas mis errores—el tranzado se detiene. —No, yo no voy a matar por placer. Tenemos unas semanas aquí y todo el mundo nos ha dicho que clase de hombre es Acredian y también que tener su sangre es una maldición. Por eso mismo estamos haciendo mostrar lo contrario. Pero hay unas cosas en las que Cassian demuestra que es su hijo y que matará lo que se mueva por protegerme. —Voy a matar cualquier hijo de puta que se pase de listo faltandome al respecto o a mi hermana.
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