siento un dolor conocido, un dolor que Kavan me propinaba cada vez que me tocaba, es un ardor doloroso que me llena de pánico, mis ojos se llenan de lágrimas, mis manos se vuelven en puños y por programación espero los golpes, mi cuerpo tiembla, ya no por placer, tengo miedo, mucho miedo, estoy esperando que me golpee y que empiece a introducir cosas afiladas y calientes en mi, cuando las voz de un hombre tierno me saca de mi pesadilla sádica.
—pararé—
Al abrir los ojos llenos de lágrimas que ya corren por mi rostro veo la cara de Legol descolocada, no se que hay en ella pero la preocupación se instala rápidamente cuando me ve llevar mis manos a mi rostro, (no quiero que vea el miedo que tengo), él intenta salir de mi pero yo coloco una de mis manos en su trasero (es tan firme ) y no dejo que me abandone.
—dame un segundo para respirar por favor—logro decir con la voz lista para el llanto, él parece leer mi mente porque se acerca a mi y besándome con suavidad me dice.
— la esperaría todas las horas de mi vida si las desea— y me besa.
así vuelvo a estar tranquila y mientras lo beso y lo toco, él vuelve a moverse en mi, no me golpea, no me ultraja, solo me besa y se mueve adentro y a fuera de mi, mi cuerpo se arquea, lo toca y el solo me besa y se mueve, no me quieta sus ojos de encima, se que espera que lo retire, pero yo no lo hago, el sigue con sus movimientos y lleva una mano y juega con mi clítoris mientras aún está dentro de mi, esto me calienta y la ola de ardiente deseo me vuelve a invadir, recorre todo mi ser y solo puedo gritar y sujetarme a él con fuerza, ( se que soy fuerte y que puedo hacerle daño pero no puedo controlar me) me revuelvo y él acelera un poco, solo un poco su ritmo, momentos después de su garganta y pecho sale un placentero gemido gutural que hace que se pongan los pelos de punta, ( es lo más sensual que he escuchado en mi existencia), siento su semen llenar mi sorpresa y cuando nuestro ojos se unen no puedo evitar sonreír, él con sumo cuidado me mueve y se pone debajo de mi y me abraza, creo que ya se ha terminado , pero el sigue en mi interior y sin decir nada empieza a moverse debajo de mi, mientras estoy sobre el ,sus movimientos me hacen ver cómo un jinete poco experto en un caballo salvaje, estoy jadeando, gritando y gimiendo hasta que la sensación de calor regresa ( este idiota es buenísimo en lo que hace, no conocía un orgasmo) él lo nota y se mueve un poco más brusco, solo puedo sujetarme de su pecho desnudo e intentar ocultar mi rostro en su cuello, el continua, me toca, me besa y cuando el sonido sensual vuelve a aparecer sé que al igual que yo él ha terminado, con sus manos firmes recuesta mi cabeza en su pecho hasta que podemos respirar con normalidad.
—¿Todo en orden? — pregunta Legol con voz aún ronca por el sexo
—todo perfecto—puntualizó.
Se acuesta conmigo aún en sus manos y mientras sonríe y soba mi espalda, ríe,( ¿de que se ríe?). Sin soltarme empieza a tararear y no conozco la canción, la habitación está cerrada y la Luz solo nos ilumina tenue mente, me levanto y me dirijo al baño, Legol se sienta y pasa su mano por el rostro y al observarlo mi cuerpo se congela,¿ Le he hecho tanto daño que está sangrando? , Su mano deja un rastro de sangre por su rostro, sin pensarlo corro hacia él debo saber que tan mal esta, me desespero y él se ve atónito.
— ¿dónde te duele?—demandó —¿ de dónde viene la sangre?—
El aún no entiende lo que digo así que señaló su mano, su pecho, piernas, pelvis, pene, casi todo él está lleno de sangre, se para rápido y me toma en sus brazos y de un movimiento rápido enciende la luz de la habitación, me observa con más horror que como lo hacía yo hace momentos.
—Dios!!...,¿Que te hice?—aún me mira horrorizado
—¿ de que hablas?, Tú estás bañado en sangre—
- si, estoy bañado en su sangre señora- esto último lo dice con un tono de reproche en su voz, empiezo a procesar un poco el panorama cuando miro mis manos y también están cubiertas de sangre, mis piernas están empapadas , mi cintura tiene una gran cantidad de manchas rojas,¿ Es mi sangre? ( Que tranquilidad, no es la sangre de Legol la que nos mancha). Legol gruñe, se retuerce y con desesperación pasa su mano por toda su cara, desde la frente hasta su barbilla, me mira consternado.
— ¿Está usted bien?, Señora—pregunta con rapidez
—perfectamente, esto no es nada—aligero las cosas
— señora, ¿ Esta ha Sido su primera vez?— esa pregunta me intriga, ¿Que debo contestar? ( Que si ha sido mi primera vez, mi primer orgasmo, mi primer vez de sexo sin golpes, la primera vez que siento que hago el amor, ¿Debo decirlo?)
— si, pero no te preocupes—
Veo que mi comentario no cumple si cometido, se asusta.
— señora yo… no… yo —balbucea
—Legol no pasa nada—me acerco y con un descaro que jamás conocí en mi, lo beso, el me besa nuevamente y al separarnos el susurra a mi oído
—espero haber sido todo lo bueno que usted se merece, hubiera deseado esa información antes—
— no es gran cosa, tu estuviste grandioso—y con el descaro instalado susurro también
—¿ podemos seguir?—
—si, pero primero una ducha, almuerzo y seguiremos dónde me quedé— él me sonríe y yo solo pienso en lo que ha sucedido hasta que mi cerebro procesa eso último. (¿ Dónde se quedó?, ¿No ha terminado?, Esto va estar bueno!!).
Nos duchamos , yo aún intento cubrirme ( aún me apena que me vea repugnante) él me sonríe y ayuda a qué me aligere cantando.
" Eres un verso en riversa, un riverso, despertaste y le diste vuelta a mi universo" canta animado está canción que desconozco pero me hace sonreír, está canción es demasiado rara, todo está al revés, y cuando terminamos de ducharnos él sentencia.
— almuerzo y a la cama—¿él espera que vuelva a dormir?, Pero al ver su cara pícara entiendo su indirecta ( soy demasiado lenta para estás cosas), comemos a toda prisa y sin desperdiciar oportunidad nos besamos, no se que me está sucediendo pero lo voy a disfrutar al máximo, (él me está haciendo sentir tantas cosas, espero que esto no se termine). Seguimos acostado en la cama después de que Legol me haya hecho el amor en muchas y variadas posiciones y después de un para de orgasmos para ambos estamos en silencio, acostados en la cama abrazados, cuando alguien toca la puerta, ¿Quien puede interrumpir esto?
—yo abro, espérame aquí— y con un beso se levanta, se pone los pantalones y sale descalzo con un aire de tranquilidad y paz que me hace suspirar, ¿que me pasa?.