capitulo 4: Cotidianidad

1401 Words
Antonella(Presente) Ya ha transcurrido un mes desde que comenzaron las clases. Me he adaptado rápido a los horarios y ya no me aburro tanto. Alexa se ha vuelto mi amiga desde el primer día, compartimos prácticamente todas las clases excepto dos a la semana. A pesar de que vive al otro lado de la ciudad, siempre se ha ofrecido a llevarme a casa, donde muchas veces se ha quedado hasta tarde para realizar las tareas juntas. Es realmente agradable compartir tiempo con alguien y me ayuda a no sentirme tan sola. Me ha contado parte de su vida y yo le conté un poco de la mía. Aun no sabe todo lo relacionado con Tomas, pero si lo suficiente como para odiarlo. A propósito de él, lo he visto sólo un par de ocasiones, afortunadamente a distancia. Me ha saludado de lejos, pero no le he respondido al saludo. Prefiero ignorarlo. ¿Cómo se atreve si quiera a saludarme después de todo lo que sucedió? Por lo poco que investigué, el ya terminó la carrera de ciencias políticas y viene una o dos veces por semana para revisión de su tesis. Eso me tranquiliza ya que no tengo que estar cuidándome de el todo el tiempo. — ¡Nella! ¡Te tengo un chisme!— La voz de Alexa sonaba muy emocionada. Volteé a verla y daba brinquitos mientras sonreía con su blanca y prefecta dentadura. Sostenía una revista entre sus manos. — Dime. — No estaba tan curiosa ni emocionada como ella, eso de leer revistas de chismes no era lo mío. — ¡TARÁN!— Sostuvo literalmente la revista en mi cara, que tuve que hacerme hacía atrás para ver bien. Había una nota que cubría ambas páginas, hablaba sobre la boda del siglo, no pretendía leerlo todo ya que a mi me importa un comino quien se case, sin embargo al mirar detenidamente la fotografía de la pareja comprometida no pude evitar abrir la boca de la sorpresa. ¡Tomas se estaba comprometiendo! No pude evitar arrebatarle la revista de las manos para leerlo mejor. " Este fin de semana anunció su compromiso la joven pareja, se trata de nada más y nada menos que del hijo del empresario y ex senador del parlamento congresista Maxwell Allen y la secretaria del fiscal de distrito de Washington D.C. Amelia Allen-Lewis y la hija de los dueños de una importantísima firma de abogados de Michigan, el famoso bufete de abogados Jhonson&Jhonson. Los recién graduados de la facultad de ciencias políticas han hecho oficial su compromiso después de 3 años de relación. Se espera que la joven pareja se haga cargo de las empresas de sus padres. Las cuales anunciarán en los próximos días de forma oficial su fusión." Aquí había gato encerrado. No podía imaginar a Tomas casándose con nadie que no fuera el mismo. Seguramente todo era con fines políticos y económicos, es la única explicación para esto. Conocí muy bien a Tomas y sabía que el no era del tipo de personas que se comprometen con algo o con alguien. Miré la fotografía de ambos sentados en una mesa de jardín, ella tenía su mano sobre la de él, mostrando su costoso anillo de compromiso. La chica era alta, delgada y rubia. Era linda. Sonreía feliz, su mirada estaba dirigida hacía él. Mientras él miraba hacia enfrente, hacia la cámara con una mueca similar a una sonrisa forzada. Sentí una profunda lastima por la chica, si se casaba con él, estaba segura de que su matrimonio sería un infierno, no podía concebir la idea de que el realmente hubiera cambiado. Suspiré y ni siquiera supe porque. Miré el pie de la foto y decía sus nombres. Samantha Jonhson y Tomas Allen. — No entiendo, ¿porqué te emociona tanto?— Le pregunté a Alexa — ¿No es obvio?, si el tipo va a casarse significa que ya no va a molestarte. — Eso espero, de verdad Lex.— Suspiré de nuevo— Tu no lo conoces como yo. El no se detendría por eso.— Mi voz era seria y la cara de mi amiga se ensombreció. — Creí que te alegraría la noticia— Su voz sonaba triste. — No es para tanto Lex. A mi me da igual lo que haga con su vida siempre y cuando no tenga que ver conmigo.— El profesor Richard entro al salón en ese momento y tuvimos que posponer nuestra conversación. Richard Lewis(presente) Desde que mi sobrino había anunciado su compromiso estaba de un pésimo humor. Claro que el no quiere casarse con la señorita Jonhson, su "noviazgo" siempre ha sido de papel. Aunque me entristece que la pobre realmente lo quiera. Frente al público en general el trata de aparentar que son una pareja normal y feliz pero a solas trata muy mal a la pobre chica. Ha pesar de años de terapia, hay cosas que nunca cambian, el sigue siendo un completo imbecil con las mujeres. Misógino sin duda alguna. La veo y siento que veo reflejada a Antonella, no puedo evitar sentir pesar en cuanto pienso en eso. Mi sobrino le destruyó la vida a una joven inocente y buena y hora estaba a punto de hacer lo mismo de nuevo. He intentado acercarme a Samantha y hacerle ver que no está obligada a seguir con mi sobrino solo por los negocios de su familia. Pero la pobre esta convencida de que su amor lo hará cambiar. Sólo pude sonreír con tristeza y decirle que siempre estaría para ella si necesitaba ayuda o un consejo en el futuro. A veces estoy tan cansado de seguir solucionando los problemas de mi sobrino. Pero ¿Qué es la familia si no para apoyarse?. Me dirijo hacia el salón 304, en las últimas semanas el grupo se ha reducido considerablemente, quizá la carrera no cumplía con las expectativas de muchos. Sólo tengo treinta alumnos, de los cuáles, seis de ellos son chicos neurodivergentes, entre ellos Antonella y su nueva amiga. Esos chicos me han sorprendido de verdad, destacan por encima de los demás, no se si se deba a su condición, pero todos me parecen brillantes. Sin embargo, Antonella siempre trata de pasar desapercibida y tiene poca participación oral en clase y al final eso le restará puntos a su calificación. Entré al salón y todos corrieron a sus asientos, noté que la señorita Alexa Smithers traía una revista en sus manos, conocía muy bien esa revista, había comprado una esta mañana. Disimuladamente miré a Antonella. No logré descifrar su expresión, no parecía afectada por la noticia del compromiso de Tomas, quizá eso era algo bueno. Impartí mi clase con normalidad, todos están muy atentos la primera hora de clase, cuando empieza la segunda hora es mas bien una lucha por no quedarse dormidos. Después de dos agotadoras horas les di un receso de treinta minutos para que se despejaran, ya que nos quedaban otros noventa minutos de clase. — Señorita Watson, ¿Podría robarle unos minutos? — Si, claro profesor. — Parecía confundida. — De acuerdo, te apartaré un almuerzo— Contesto la morena mientras salía del salón. — Mira, Antonella...Yo se que estas aquí porque quieres ser abogada igual que tus compañeros. Entregas tus trabajos en tiempo y forma y siempre son muy pulcros, sin embargo tu participación en clase no es la más satisfactoria. Necesito que seas más participativa, tu calificación para el final de este bimestre se ve afectado por tu baja participación. ¿Me entiendes? — Lo entiendo profesor, es...es sólo que...cuando voy a hablar frente a todos me da ansiedad y me pongo tan nerviosa que...usted sabe.— Empieza a balancearse hacia adelante y atrás mientras mueve sus dedos inquietamente. — Bueno, intenta respirar profundamente y mira a un punto por detrás de las personas, no es necesario que las veas fijamente. — Hay profesor, lo hace parecer tan fácil. — Solo inténtalo. Anda ve con tu amiga, falta poco para que comience la siguiente clase. La miré embobado una fracción de segundo, hasta cierto punto entendí porque Tomas se había sentido atraído por ella. Sin embargo, el era demasiado estúpido para ver mas allá de su físico. Ella era una persona hermosa y el se encargó de marchitarla. Aunque Antonella ahora sonríe ya no es la misma jovencita de dieciséis años que conocí. Aunque es evidente que ella no me recuerda.
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