CAPÍTULO 8

1694 Words
Pasaron las semanas y no sabía qué era lo que pasaba con Bruno, tan distante y a veces tan cercano, pero la verdad es que me daba miedo preguntarle al respecto, no sabía si estaba o no, pasando por malos momentos, pero aun así me gustaba respetar su espacio y estar ahí como amiga cuando él me necesitara. Por otro lado estaba Charlie, él también se ha estado comportando de manera bastante extraña, aunque su actitud me hacía suponer que no le caía bien Bruno, pues se alejaba con cualquier pretexto cada que Bruno se acercaba, decía que debía ir al baño, a la biblioteca, con algún maestro, etc, etc. Ya se acercaban las evaluaciones, y con ellas mi cumpleaños, Charlie no me dejaba de preguntar qué quería que me diera como regalo, pero la verdad es que quería que él me sorprendiera, realmente a mí no me importaba lo material, incluso una carta, un mensaje a primera hora o cualquier detalle era suficiente para mí, lo que realmente quería es que Charlie recordara que no soy tanto de regalos costosos, sino de detalles que marquen ese momento especial en el corazón y en el alma. Por motivos de academia se recorrieron las evaluaciones por una semana, así que cuando llegó el 25 de noviembre, es decir, el día de mi cumpleaños, no había mucho de interesante por hacer en la preparatoria, entramos a las clases y las de la mañana se me hicieron eternas, luego llegaron las horas libres y fue entonces cuando Charlie me invitó por un helado afuera de la escuela, yo accedí pues me dijo que era por motivo de mi cumpleaños, e la nada apareció un carro, lo cual era raro pues a esa hora no solía pasar mucha gente, ni caminando ni en automóviles, las únicas almas que vagaban por ahí eran algunos estudiantes que compraban comida y helado o chucherías para calmar la ansiedad que se comenzaba a sentir por las mismas evaluaciones. Charlie me miró fijamente con una cara de pillo que no podía con ella. — Vamos Moon, sube al auto — me dijo con complicidad. — ¿A dónde se supone que iremos? Se supone que aún no se acaban las clases del día de hoy — le dije entre preocupada y nerviosa. — No te desesperes ni te preocupes, que bien sabes que ya hemos entregado todo lo que debíamos del semestre y casi nunca faltamos, o mejor dicho nunca faltamos, así que tenemos permiso para faltar en este día tan especial que de milagro no fue día de exámenes — No pude contradecir su argumento pues estaba en lo correcto, y yo, bueno, aunque esperaba ver a Bruno para descubrir si él se había acordado de que era mi cumpleaños, decidí acceder a la propuesta de… ¿Irnos de pinta? Por primera vez en todo el semestre, pues era extraño que faltáramos a clase, pero realmente me emocionaba saber qué tenía planeado Charlie. Nos subimos al carro, estuvimos un buen rato ahí arriba, fue un trayecto bastante largo, pero al fin había terminado, poco antes de llegar al lugar Charlie cubrió mis ojos, yo no conocía la ruta así que creo que por eso fue que no le importó cubrirlos desde antes, además yo iba disfrutando el paisaje, como no suelo salir de la zona existente entre la escuela y la casa de mi tía, realmente no conocía mucho las carreteras ni nada más allá de eso. Habían pastizales, llanuras, montañas, incluso habían lagos y lagunas, algunas casas alejadas entre sí, con animales adornando el paisaje, además de grandes árboles, también era un día hermoso, pues faltaba un mes para que llegara el invierno, por lo cual el otoño se veía en todo su esplendor, el cielo anaranjado desde las 12 del mediodía, las hojas en el suelo, en la carretera, cayendo y levantándose a causa del viento. A pesar de que tenía los ojos cubiertos con la bufanda de Charlie, que por cierto tenía un olor muy agradable, el olor a naturaleza era evidente, era como estar en el parque pero con menos contaminación, nada de ruido y más, mucha más tranquilidad. Supuse que estábamos en algo así como un campo, entonces Charlie me pidió que avanzara, tenía un poco de inseguridad pues no conocía para nada el terreno, pero me dijo que confiara en él y que él me guiaría cuidadosamente, así que acepté y continuamos. Luego de unos 5 o 10 minutos, Charlie se detuvo detrás de mí, lo sentí colocarme una cadenita y luego me destapó los ojos, me sorprendí al ver que había un mantel en el piso, canastas, servilletas y una caja un poco grande con un moño, era evidente que ese era mi regalo, Charlie le atinó mucho a hacerme feliz con esto de traerme tan lejos a un lugar tranquilo, luego me volteé a verlo y con una sonrisa me dijo: — Abre esa caja, es un obsequio de parte mamá— Caminé para tomarlo, le pedí ayuda para sostenerlo mientras yo quitaba la envoltura, había un sobre atorado del moño, adentro tenía una carta que decía: “Para mi querida Luna, que es como una segunda hija para mí, nunca dejes de sonreír. ATENTAMENTE: Karol”. Ese detalle me hizo sentir feliz, pues la familia de Charlie era como otra familia para mí, ellos y mi tía y primos hacían que yo no me sintiera sola en el mundo, y agradecía demasiado por el apoyo que ambas familias me habían dado desde pequeña. Luego abrimos juntos la caja y había un hermoso vestido color beige con unas flores pequeñas en la zona de la falda, de la mitad hasta la orilla del vestido, lo cual hacía que pareciera que se estaban cayendo poco a poco del vestido, además, el vestido era ajustado del torso y suelto de lo demás, no tenía mangas ni tirantes, sólo un listón para sujetarlo del cuello. Charlie lo miró y luego me miró a mí, me dijo que debía ponérmelo, se ató la bufanda a los ojos, me dijo que si quería podía hacer una prueba para asegurarme que estaban bien cubiertos sus ojos, lo hice y luego me cambié lo más rápido que pude pues no sabía si alguien más podría estar cerca. Me quedaba bien el vestido, no era incómodo en ningún aspecto, al contrario, era un vestido hermoso, luego me fijé en la cadena que me había puesto Charle, era una cadena delgada, plateada, con un dije en forma de corazón con una piedra en el centro la cual tenía un hermoso brillo. Me acerque a él, lo abracé por la espalda y luego le dije: — Es un hermoso collar, muchas gracias — él se volteó hacia mí aún con los ojos cubiertos, en ese momento sentí algo muy extraño, él me estaba abrazando por la cintura, este día noté un especial olor en él, quizá había cambiado de fragancia o qué se yo, pero en ese momento me envolvió completamente, luego toqué su rostro queriendo quitar la bufanda de en medio de nuestras miradas, pero se movió antes dejando que nuestros labios se unieran. No sé lo que me está pasando, pero últimamente, el hecho de tener tan cerca a mi mejor amigo, se estaba convirtiendo en un manojo de nervios para mí. Luego de ese pequeño y tierno beso, pero hermoso, él bajó la bufanda, su mirada se clavó al fin en la mía, después se alejó un poco de mí para poder hacerme dar una vuelta y decirme: — Te queda perfecto ese vestido, te ves muy linda — — Muchas gracias, Charlie – dije sonrojada. Miré al piso pues no quería que viera mi cara hecha un jitomate y me di cuenta que no había sido buena idea ponerme mis CONVERSE azules ese día. – No te preocupes, papá también me dio algo para ti – lo dijo señalándome una caja más pequeña que la anterior, creo que Charlie logró escuchar mis pensamientos sobre mis tenis. Entonces me acerqué y tomé la caja que sólo tenía una nota en la tapa, la cual decía “FELIZ CUMPLEAÑOS, HIJA”. El papá de Charlie era menos expresivo, pero siempre se ha comportado como un padre para mí, e incluso para mis primos. La abrí y encontré un par de zapatos, eran tipo sandalias, pero con tacón puente, eran hermosos, de color beige, lo que me hizo pensar que se habían puesto de acuerdo para esta sorpresa. – Charlie… yo necesito preguntarte algo – dije regresando un poco a la realidad. – Claro Moon ¿qué ocurre? – me dijo fijando de nuevo su mirada en mí mientras yo buscaba las palabras adecuadas. – Bueno, es la segunda vez que me besas, no puedo evitar sentir algo, pero no sé lo que es, tampoco sé qué es lo que significa y mucho menos sé lo que tú quieres o piensas – – Bueno Moon, hemos sido amigos toda la vida, es claro que en algún momento podía sentir algo más que una amistad o fraternidad hacia ti, pero sé y comprendo perfectamente que en tus pensamientos y en tus planes está Bruno, así que puedes tomarlo como una muestra de afecto, sé que no pasará de eso, pero no he podido contenerme – Lo miré muy sorprendida, también bastante confundida pues él daba por hecho que Bruno y yo teníamos algo, pues él no estaba actualizado en el tema porque me pidió que no le hablara más sobre ello. Así que después de un pequeño silencio en el que ambos asimilamos la situación, me acerqué y lo abracé, de mi boca salió un suspiro diciendo “Eres mi mejor amigo” que no sé ni por qué lo mencioné, luego me dijo que ya estaba lista para mi sorpresa pues el vestido y los zapatos eran sólo para no verme “tan mal” con los invitados. – ¿Invitados? ¿Qué invitados, Charlie? – le pregunté confundida. Luego de eso Charlie sólo me miró, se burló de mi confusión y no me quiso decir nada más que un “Sé paciente, la paciencia es la mejor virtud”, creo que esa frase la tomó de un libro, pero esto de tener paciencia en medio de una sorpresa, el día de mi cumpleaños, sinceramente no era lo mío.
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