Pasó un rato, más o menos media hora, Charlie volteó a mirar detrás de mí con una sonrisa en su rostro, yo creí que estaríamos ahí los dos y que en un rato más comeríamos y luego regresaríamos a la normalidad, pero la mirada de Charle me hizo voltear y fue entonces cuando vi a todas la personas que me entusiasmaba ver en mi cumpleaños, bueno… A casi todas esas personas, era muy lógico que en esta ocasión Bruno no se iba a aparecer, especialmente porque nosotros dos nos habíamos “ido de pinta”, sólo que al notar la presencia de nuestras familias me hacía dudar si en verdad ese término era adecuado para la ocasión.
Vi llegar primero a mis primos, se acercaban con algo que a la distancia parecía ser un postre, ellos estaban platicando con los padres de Charlie, como ya mencioné, los padres de Charle no sólo me han dado apoyo a mí, sino que también se han comportado muy amables con el resto de mi familia, eso hace que seamos como una sola familia, muy unida y muy agradable. Después de ellos cuatro, vi a mi tía caminar con una bolsa en su brazo y una caja en sus manos, me alegró y entusiasmó muchísimo el verlos a todos ahí, entonces se acercaron más y mientras Karol y su esposo me daban un caluroso abrazo de felicitaciones, mis primos y mi tía acomodaron en el mantel que estaba en el piso las cajas que traían, luego de ello, mi tía se acercó a darme la bolsa cuyo contenido era un bonito suéter café que de tan sólo mirarlo te hacía sentir el clima un poco más cálido. Mis primos fueron los últimos en darme un abrazo de felicitaciones, lo cual apreciaba mucho ya que ellos tampoco solían ser muy expresivos, casi nunca hablábamos y su actitud realmente no me agradaba, pero era lindo convivir con ellos, además sabía que podía contar con ellos si así lo necesitara, ellos igual pueden contar conmigo siempre.
Luego de tanto abrazo y que me dijeran que lucía bien ese vestido, nos acomodamos en el mantel para degustar de la rica comida preparada por mi tía, a ella le gusta mucho cocinar, pero a veces no tiene tiempo, así que eso hacía que tuviera un plus el hecho de que fuera ella quien preparara todo para esta ocasión. Comimos pasta, ensalada estilo Italiano con pollo a la plancha, creo que era algo muy ligero, lo cual me causó gracia ya que yo tenía pensado que seguramente me llevarían por una hamburguesa o algo de comida rápida. Al terminar eso seguimos platicando, tomado fotos y riendo, pues algunas de esas fotos resultaban ser graciosas, y otras tantas eran como las fotos ideales para mencionar como “la mejor foto de cumpleaños”.
Ya era un poco más tarde y el paisaje anaranjado hacía que el día fuera aún más perfecto, entonces mientras yo estaba admirando el cielo y a las aves cruzarlo, escuché que comenzaron a cantar las mañanitas, me acercaron el pastel para poder soplar las velas, mi tía me indicó que antes de eso debía pedir un deseo, como si yo creyera que esas cosas realmente se cumplían, entonces cerré los ojos, de pronto por mi cabeza pasó un pensamiento: “Que todo con él sea real”. Luego abrí los ojos y soplé con una ligera sensación de ilusión en el corazón, o más bien, en el alma.
Terminó el bonito festejo de cumpleaños, tanto mi tía como los padres de Charlie habían llevado sus respectivos carros, así que de regreso a casa yo me subí al carro con Charlie, mis primos se fueron con mi tía y ella me dijo que nos veríamos más tarde.
Había sido un buen día, o mejor dicho, un día increíble, me sentí feliz, en paz y más que nada, acompañada. La mayoría del tiempo fuera de la escuela yo me la pasaba sola a excepción de los viernes y sábados y claro, algunas tardes que compartía con Bruno, no eran frecuentes, pero me sentía bien pasando tiempo con él.
– Bruno…Hoy no lo vi – susurré casi olvidando que con quien me encontraba en ese momento era Charlie.
Él me miró pero no hizo comentario alguno, luego llegamos a su casa y fuimos a su habitación a ver películas, pero me dijo:
– Antes de que se te ocurra cambiarte, déjame tomarte unas fotos y bueno, aprovechando que hoy sí me bañé, nos tomamos unas juntos ¿Te parece? – dijo riéndose de su propia broma. Debo admitir que la broma era graciosa porque a veces le daba flojera tan sólo pasarse el cepillo por la cabellera. Por lo tanto arreglado, perfumado y bien peinado, era una cosa muy distinta al día a día en la escuela.
– De acuerdo, empecemos la sesión – le dije riendo y él asintió.
Nos estuvimos tomando muchas fotos, como cualquier chica “normal”, de cien fotos que nos tomábamos, sólo aceptaba a guardar unas diez o menos, era gracioso y divertido pasar tiempo con él. Luego de muchas, muchas fotos, nos pusimos a ver una película, pero yo tengo esa mala costumbre de quedarme dormida a media película, así que después de un rato, justo al sentir algo de frío en las piernas, me desperté, tenía a Charlie enfrente de mí, abrazándome como lo hacía desde que éramos pequeños, pero ahora… Bueno después del primer beso que él me plantó, ya no era lo mismo, lo seguía queriendo y viendo como a un hermano, pero tenerlo así de cerca me causaba muchos nervios. De pronto vino a mi mente mi deseo de cumpleaños “Que todo con él sea real”, pero… Por qué pienso eso en este momento, según mi mente me refería a Bruno cuando pedí ese deseo o lo que fuera ese pensamiento.
Mi respiración se comenzó a agitar un poco, pero no me podía permitir sentir algo más, así que tomé su brazo y lo quité de mi cintura, me levanté con cuidado para evitar despertarlo, es muy adorable ver a Charlie durmiendo, luego abrí el cajón del buró donde guardaba mi pijama, era normal que ambos tuviéramos ropa en la casa del otro pues solíamos dormir juntos desde siempre, y nos parecía molesto tener que cargar con una mochila o maleta cada semana. Me fui al baño a cambiar de ropa y cuando salí Charle ya estaba despierto.
– Moon ¿Te dio frío? – me pregunto aún con cara de sueño, creo que se acababa de despertar.
– Un poco, sólo en las piernas, ya sabes que casi no uso vestidos –
– Lo sé, por eso le dije a mamá que te regalara uno cuando me preguntó si sabía de algo que te pudiera gustar – dijo de manera despreocupada.
– Charlie ¿Tú le dijiste a tu mamá qué regalarme? – dije un poco apenada.
– Pues sí, a ella como que se le acabaron las ideas, pero ambos coincidimos en que sería un lindo detalle, luego papá dijo que te compraría algo a juego, y salió lo de tus zapatos –
– ¡Vaya! Sí que fue algo lindo, en serio gracias – lo miré con ganas de llorar de ternura pero antes de que yo dijera otra cosa, él mencionó:
– No digas nada, más que un regalo para ti, fue un regalo para mí verte tan hermosa y feliz el día de hoy.
Luego de eso nos quedamos callados un momento y él se levantó a lavar la cara para terminar de despertar. Yo le avisé a mi tía que me quedaría ahí esa noche a lo que ella accedió como siempre.
Bajamos a cenar a eso de las 10 de la noche, la mamá de Charlie nos dejó los ingredientes para preparas unas sincronizadas, como todos los días entre semana, ellos ya estaban dormidos a esa hora, así que tratamos de no hacer ruido para no molestarlos, preparamos leche con chocolate, merendamos y luego nos retiramos a dormir.
Este había sido de los mejores cumpleaños que pude haber tenido. Cuando nos fuimos a acostar tomé mi celular, revisé las notificaciones de la gente que me había felicitado, respondí y agradecí cada una y también los mensajes de amigos y familiares lejanos. Me quedé un tanto triste, pues Bruno no estaba entre ninguna de esas notificaciones, pero en ese momento Charlie se rodó cayendo detrás de mí sacándome de mis pensamientos, me abrazó y se acurrucó como un bebé para que pudiera abrazarlo, a veces Charle actuaba un poco infantil, pero a mí me gustaba mucho su lado tierno. Un poco antes de quedarnos dormidos le dije una vez más “Gracias”, él suspiró y luego nos quedamos profundamente dormidos.