Pasó el fin de semana como cualquier otro, ninguna novedad con Charlie, ninguna novedad con nada, la familia se encontraba bien, mi tía como siempre ocupada, más ahora con lo de su puesto de más importancia, mis primos metidos en su mundo y yo… Bueno yo solamente pensaba en qué pasaba con mi vida, pero sin perder la concentración que debía poner en los estudios para los exámenes.
Llegando el lunes, el examen que tocaba primero era el de una de las materias de elección, eso significaba que vería a Bruno, y me daba algo de curiosidad saber si me hablaría o me ignoraría como la mayoría de las veces. Se dieron las 9:00 de la mañana cuando sonó la alarma, el examen era a las 11:00 en punto, pero como había dormido hasta tarde repasando los últimos temas, preferí poner la alarma para evitar contratiempos como quedarme dormida o sólo quedarme dormida más tiempo del debido. Me vestí con una blusa blanca de mangas ¾ y hombros descubiertos, un pantalón verde militar, tenis blancos y un broche que sujetaba la media cola que decidí hacerme. Bajé a desayunar, me preparé un licuado de mamey, comí unas galletas y agarré mi mochila.
En cuanto llegué a la escuela me di cuenta que aún no acababa el examen de las 10 am, pues el silencio que gobernaba a la escuela era casi absoluto. Así que me dirigí a una mesa con bancas que estaba cerca del salón donde me tocaba el examen, después de unos minutos llegó Charlie, se veía muy tranquilo y comenzó a hacerme preguntas sobre la materia, suponiendo que podrían venir en el examen, siempre nos servía como un último repaso, la verdad es que una parte de nosotros era demasiado estudiosa, mientras la otra parte de nuestra personalidad era lo más parecida a un perezoso, por eso nos llevamos tan bien, y más aún con el paso del tiempo al darnos cuenta que, si bien éramos parecidos en estos dos aspectos, teníamos algo que nos ponía en la categoría de “Polos opuestos”
Un poco más tarde llegó Bruno, Charlie no hizo caso, pero Bruno me dijo con un tono un poco serio:
– ¿Por qué faltaste a clases el viernes? –
– Pues porque…– miré a Charlie y él me miró también a mí a manera de complicidad – Porque tuve cosas un poco más importantes que hacer que venir a la última clase del semestre – dije riendo y Charlie no pudo evitar reír conmigo. Ambos sabíamos que normalmente yo no respondería así, pero también sabíamos que él no me había escrito ni nada por mi cumpleaños.
– Bien Luna, nunca creí que fueras a decir algo así – dijo en tono serio.
La verdad es que no comprendía qué le estaba pasando, soy yo quien tal vez debería sentirse molesta, no lo estaba, claramente, pero él no tenía motivo para haberse molestado.
Se dio la hora del examen, los tres fuimos al aula, pero Charlie había olvidado su botella de agua, así que salió rápido por una ya que siempre que le daban nervios bebía demasiada, en ese momento Bruno se acercó a mí, él había decidido sentarse en la esquina más alejada del aula, mientras que Charlie y yo nos sentábamos cerca de la entrada, fue extraño pues se sentó detrás de mí, me llamó Moon, y luego me dijo que se sentía extraño con aquello, entonces me colocó un collar y me dijo “Feliz cumpleaños retrasado” lo miré pero no pude ni siquiera pronunciar palabra alguna, entonces él se levantó y se fue a su asiento, luego entró Charlie, noté su mirada en mi collar pero tampoco pronunció palabra alguna, se acomodó en su asiento y yo volteé a ver mi obsequio… No lo podía creer, era un collar casi idéntico al que me había regalado Charlie, pero en un tono tornasol.
– Creo que a Charlie le molestó – pensé.
Saliendo del examen me encontré de nuevo con Bruno, habíamos sido los primeros en acabar y nos correspondía espera afuera del salón hasta que el resto de nuestros compañeros terminara. Me acerqué a él para agradecerle, él me dijo de forma molesta que amos tenían buen gusto en los regalos que me habían dado, ya que llevaba puesto el collar que me había dado Charlie, así que en ese momento sentí algo como un nudo en el estómago, me puse nerviosa y no sabía que decir, así que luego de agradecerle y de sus palabras de ironía, él se alejó, no volvimos a hablar en todo el día ni al día siguiente que fue el examen de la segunda materia de elección.
Pasaron las evaluaciones parciales, sólo faltaban las ordinarias, yo no me había ido a evaluaciones ordinarias pero Charlie sí, así que me pedía que fuera a apoyarlo, el último día que le tocaba ir a la escuela, yo me encontraba esperando en una banca que había en la explanada de la preparatoria y que quedaba justo enfrente del aula donde mi amigo se encontraba.
Estaba terminando de leer el capítulo de un libro cuando levanté la mirada y lo vi, ahí estaba Bruno… Pero no se encontraba sólo, estaba con el chico con el que habló el primer día que salimos, pero también estaba con alguien más, así es, era una de las chicas que ese mismo día los saludó, la explanada estaba casi vacía a excepción de nosotros 4 y gente que iba de pasada, así que era posible escuchar las risas de esa chica a la distancia, pues para empezar, era una risa algo ruidosa, casi tan ruidosa como los colores fosforescentes que traía puestos encima.
Por un momento me sentí confundida, jamás había visto en una situación así a Bruno, es decir, nunca lo había visto rodeado de gente tan ruidosa como ellos, pero luego toda confusión quedó de sobra cuando, después de que Bruno volteara a lo que parecía ser el sitio donde yo me encontraba, esa chica se le encimara para besarlo. Debo admitir que entre el frío que se comenzaba a sentir, que por cierto era normal en los primeros días de diciembre, la soledad de la explanada y el día gris que pintaba, pude escuchar cómo algo dentro de mi pecho se quebraba.
Estaba consciente de que Bruno no era nada más que mi amigo, o algo por el estilo… Sin embargo, todo lo que había pasado en el último mes, incluido lo del obsequio que me dio por mi cumpleaños, ese beso… Todo apuntaba a que él sentía algo más por mí, pero al parecer no era así, él ya estaba con otra persona, era evidente, dejó de hablarme de la nada, era distante de nuevo, como si fuéramos completos desconocidos, pero ahora todo encajaba, quizá sólo me había usado para entretenerse un poco, quizá sólo había sido un juego, un sueño, una locura. Fuera lo que fuese por primera vez sentí que me habían utilizado y por primera vez pude decirme a mí misma que… El amor no es para mí.