Todos los viernes, como era costumbre desde que tengo memoria, Charlie se queda en casa conmigo, ya que sus padres salen a divertirse al igual que mi tía, así que nos quedamos haciendo pijamada.
Cuando éramos niños, solíamos leer cuentos y ver películas animadas, luego fuimos creciendo y de contar cuentos de hadas pasamos a relatar historias de terror, también preparamos palomitas o hot-cakes, o cualquier otra cosa que se nos antoje, es muy divertido pasar tiempo con él, es como el hermano que nunca tuve, porque a pesar de que tengo a mis primos, no me llevo mucho con ellos.
Esta tarde fue diferente, ya que como lo supuse al llegar a casa, hubo un interrogatorio de ambas partes, pero no quise responder primero, así que fui yo quien lanzó la primera pregunta.
Lo miré fijamente a los ojos, supongo que mi mirada fue un poco ruda, pues él se agachó pareciendo apenado, entonces empecé:
—¿Qué rayos pasa con esa tal Martina? — pregunté un poco molesta, pues ella no me agradaba, pues es una chica petulante y grosera, egocéntrica hasta el tuétano y además de todo, soberbia y narcisista.
—No pasa nada, como te dije, pasó muy rápido, fue el domingo pasado y no habíamos hablado mucho, hasta hoy que me pidió ayuda—
—Que te usó, querrás decir —
—Como sea, se ve que es muy buena—
—¿Buena? ¿Es en serio lo que me estás diciendo? — bufé, molesta
—¿Por qué lo dices Moon? —
—Acaso no recuerdas sus humillaciones, es una tonta que se burla de gente pensante, como tú y como yo — dije indignada.
—Moon, tal vez ella tenga problemas y no lo sabemos — me dijo tratando de calmarme.
—Problema en el que me vi con todas esas gomas masticadas en mi cabello — dije con tristeza.
Mi cabello solia ser largo, me llegaba hasta la cintura cuando entramos a la preparatoria, pero un día llegué con la cabellera realmente corta, estaba triste, sin embargo no se lo había contado a Charlie porque no le vi importancia en su momento, pero la realidad es que esa Martina lo había hecho, destruyó mi cabello, me atrapó con ayuda de sus falsas e hipócritas amigas y bueno, es obvio que 4 personas siempre pueden más contra una sola, al menos eso pasa si no eres un ninja o algo por el estilo.
Charlie me miró un tanto desconcertado, no entendía nada y dijo:
—¿De qué hablas Moon? —
—¿Recuerdas cuando me corte el cabello? —
—Cómo olvidarlo Moon, estás loca, por cierto, hoy no lo amarraste como siempre lo haces— me dijo entre bromeando y queriendo saber más.
— Bueno, fue Martina con su séquito de víboras— recordar eso me hizo sentir nostalgia y agache un poco la mirada, luego suspiré — Me pusieron mucho chicle en mi cabello, no sé como es posible masticar tal cantidad de goma en tan poco tiempo, pero ellas lo hicieron ¡Qué asco! —
— ¡Oh Moon! Lo lamento, eso no lo sabía, pero no me acercaré más a ella si eso te afecta — dijo con tono compasivo
—Puedes hacerlo, lo que no quiero es que te lastime, o peor aún, que te convierta en una más de sus víboras, o peor aún, de sus esclavos— lo miré fijamente, él rio y entonces cambiaron los papeles pasando de ser la entrevistadora, a ser la entrevistada.
—Ahora sí, dime qué pasó para que llegaras con “tu amorcito Bruno” al salón — me miró entrecerrando los ojos como buscando la respuesta en mis ojos.
—No pasó nada, bueno sí — dije poniendo cara de risa nerviosa.
—¿Pues qué pasó, que ya te pusiste toda ajitomatada— me dijo burlándose
— Fue algo penoso, escuchó tronar a mi barriga, ya que “alguien” me dejó sola y no comí en ese momento, así que me fui al salón y después de un rato ¡PUM! Mi estomago me grito “¡Dame comida ahora!” — dije más relajada.
—Jajajajaja ¡Qué vergüenza! — dijo él riendo escandalosamente, como sólo el sabe reír.
— Ya sé, pero luego fue súper emocionante—
— ¿Se besaron? — preguntó en su papel de amiga curiosa.
—Ni que fuera tú con esa Martina — dije seria mientras volteaba la mirada hacia arriba.
—¡Oye! — gritó fingiendo indignación, y luego ambos reímos.
—Luego él se fijó en mí… Bueno, en mi cabello— dije nerviosa.
—Y eso qué, yo también me fijé en eso — lo miré un poco como tratando de encontrar el orden correcto de las palabras de toda esa telaraña que traía en la cabeza.
—Pues primero él se preocupó porque según él, me veía pálida, luego bajamos a comer porque él tampoco había comido y le di tu comida — expliqué.
—Mi delicioso panini, cuando bajé ya no quedaban más — dijo sollozando de broma
— Bueno, nos sentamos afuera y pasaron cosas, el viento me tiró el listón, él lo recogió, me lo puso de nuevo y regresamos — dije rápido tratando de resumir las cosas y esperando no hiciera preguntas extrañas como es su costumbre.
— ¡Oh, ya entiendo! Entonces nada intere… — se detuvo un momento para luego… —Espera, él te puso el listón, por eso se fijó en tu cabello que ya ha crecido y es lindo ¡Vaya, qué buena estrategia —
— ¿Estrategia? –
— ¡Sí, para oler tu cabello, a los chicos nos agrada hacer eso! —
Me quedé pensando en esto, luego lo que dijo Bruno y la broma que hice, pero no es como que él hubiera planeado lo del listón, así que no dije nada más al respecto y luego cambié de tema.
A Charlie es fácil distraerlo, un poco menos fácil cuando esta de curioso, pero aún así no deja de ser sencillo, así que le dije que ya debiamos preparar la comida para cuando llegara mi tía y con sus hijos, entonces pusimos manos a la obra no sin antes encender el televisor y conectarlo a YouTube, pues decíamos que la música era nuestro motor o nuestro combustible.
Preparamos pasta a la Bolognese y carne con vegetales, pusimos alubias en la olla y en cuanto estuvieron cocidas también les dimos nuestro toque especial. Nos pusimos a cantar un rato, nuestros gustos musicales son los mismos, así que pasó un rato de karaoke mientras llegaba el resto de la familia.
Después de comer pasó la tarde muy tranquila, y en la noche nos fuimos a mi habitación, mi tía compró una cama especial de esas dobles que esconden el segundo colchón en un tipo cajón debajo de la cama principal, él dormía ahí, pues era muy común que se quedara, de hecho los padres de Charle habían ayudado a encontrar esas camas, ya que en casa de él, había una cama igual para que yo me pudiera quedar con él. A veces siento que más que mi mejor amigo, él debió ser mi hermano y que seguramente nos separaron al nacer.
Esta noche se me pasó rápido, Charlie se quedó dormido y yo aún no podía conciliar el sueño, no sé por qué Bruno no sale de mi cabeza, su mirada es demasiado penetrante y más aún cuando te mira fijamente.