¿Celos?

1432 Words
Nicolás Santorini Lo único que se me ocurre hacer, es llamar a mi mejor amigo. Le pido que venga al departamento y a regañadientes me dice que lo espere, no sé qué hacía, pero lo que sea que estaba haciendo era importante, ya que nunca me dice que no y lo hizo tres veces antes de decirme que sí, seguro estaba con una mujer o quizás no, porque él las usa como una media, como algo desechable, son su pasatiempo así que ninguna es importante para él; sigo tomando la botella mientras pienso en qué soy un imbécil, el tonto más tonto del mundo para no haberme dado cuenta que mi novia de tanto tiempo estaba saliendo con otros hombres, que nunca tenía tiempo para mí y claro, ella siempre estaba satisfecha o quizás no si es una ninfómana porque hombres nunca le hicieron falta, así que yo debo ser un jodido muy mal polvo o ella es una p*ta mentirosa, una cabrona de m***da que no respeta a nadie y evidentemente si está enferma. — ¿Por qué tanta urgencia? — Llega a mi lado Damián. — ¿Qué paso aquí? — Mira todo a su alrededor, lo he partido todo culpándome de lo imbécil que soy, frustrado, amargado, odiando a todas y a cada una de las mujeres, soy un cabrón de m***da, un cornudo. Estar enamorado, respetando, manteniendo mi polla dentro de mis pantalones, ¿Y para qué? Para recibir mentiras, engaños, falta de atención y desamor. — Encontré a Regina con su guardaespaldas. — No dice nada, el puto silencio reina entre nosotros, lo cual solo quiere decir una cosa. — ¿Ya lo sabias? — Me acerco y lo tomo de su ropa con ambas manos. — ¡Responde! — Lo sabía y no te dije nada porque te desvives por esa mujer, la idolatras... — ¡Somos amigos! Debiste hablar conmigo. — Le reprocho y lo suelto de golpe. — Intenté decírtelo muchas veces, pero no me dejaste, incluso te invitaba a bares. Quería que buscaras otras mujeres y te desencantaras de esa puta, pero eres un testarudo. Lo siento bro... — Sírveme un trago y deja de hablarme con lástima. — No es lástima, más bien que bueno que no pasabas tanto tiempo con ella, sé que la amas, pero a veces es mejor que las personas se vayan de nuestra vida por sus propios medios y ella no lo vale además. — Cómo sea, todas las mujeres son iguales, unas reales mentirosas. — Pasamos la noche tomando sentados en el balcón hablando de una cosa y otra, a veces me quedaba en silencio mirando al horizonte contemplando las hermosas luces de la ciudad, pensando y pensando, carcomiéndome la mente. Me duele y tengo ganas infinitas de llorar, sí, es cierto que tampoco soy un santo y que sí he metido mujeres en mi cama estando con ella, de hecho esta mañana dormí con alguien, pero era solo eso, sexo y era algo que ella sabía, algo que lo habíamos hablado, pero claro, por eso me daba tantas libertades, porque no le importaba yo, porque no le importaba que tanto yo hiciera por ella, que tanto le ayudara con sus cosas, no importaba si nos comprometíamos, si le compraba el anillo más costoso; ella nunca tenía tiempo para mí ni para involucrarse con nuestra relación, tanto como para ayudarme con lo que más necesitaba en este momento... tener un hijo y todo absolutamente todo se lo dejaba pasar porque aunque sí metía mujeres en mi cama no lo hacía con frecuencia sé bien de qué va una infidelidad y esto que ella me hizo juro que me lo va a pagar, lo juro. ********* A la mañana siguiente desperté con un dolor de cabeza tan horrible que no podía ni pensar, caminé casi cayéndome hasta llegar a la cocina, me serví un vaso de agua y me dieron unas ganas infinitas de acercarme al gabinete de utensilios a agarrar un cuchillo, una sierra o lo que sea para cortarme la cabeza; en serio el dolor es insoportable. Damián ya no está en el departamento y yo pues, tenía ropa en el lugar así que aproveché para cambiarme, arreglarme y al salir ya vestido con asco confieso, pues no puedo olvidar lo que pasó ayer, no quiero este departamento, todo me recuerda a ella. Veo una nota de mi mejor amigo que me dice que lo llame inmediatamente esté organizado y listo, además una pregunta: ¿Qué vas a hacer con Anastasia? -suspiro. Porque lo había olvidado, esa mujer pasó la noche en la cárcel y quizás sea bueno empezar por ahí para descargar mi ira y distraerme... creo que iré personalmente el reclusorio. Una sonrisa aparece en mi rostro, salgo del departamento, pido el ascensor y saco mi celular, le mando un mensaje que le notifica dónde voy a estar y haciendo qué, además de que lo espero obviamente allá para hacer el papeleo para sacar a esa mujer de la cárcel. Llego al estacionamiento tomo mi auto y conduzco rumbo a amargarme el día. Llego a la estación de policía y me encuentro a Damián fumando un cigarro recostado en su auto, bajo del mío y me acerco para abordarlo. Hablamos sobre la situación de ella y también sobre si podemos manejarlo lo cual es obvio que sí, pero quiero los reportes completos y es ahi donde me cuenta que compro a la secretaria de presidencia y a los policías. Entramos a la estación mientras vamos hablando y nos pasan directamente a la oficina del comisario donde nos explica todo el protocolo de por qué está recluida y no sé qué, Damian se presenta formalmente y él entiende la situación recibe su pago y nos da la autorización para poder verla y llevarla con nosotros. Obviamente todo fue un arreglo, algo planeado para yo tener algo para someterla, no quiero que se niegue a ayudarme, quiero doblegarla. — ¿Acaso todas las mujeres son unas putas? — Le pregunto a Damián a mi lado. — Es su abogado de oficio... — ¡Me importa una mierda! — Hicimos el papeleo para sacarla y cuando nos vamos a su celda desde el pasillo a una distancia prudente vemos como se deja sujetar la mano en medio de las rejas que la separa del hombre quién le habla y la consuela, ella le sonríe y yo me pregunto - ¿Qué promesas le puede estar haciendo un hombre que solo es un abogado de medio pelo? No puede sacarla de aquí... no si yo no lo digo. — Buenos días. — Ella retira sus manos rápidamente del contacto y se sonroja, la miro con el ceño fruncido y luego pongo mi mirada en él. Sin que nadie diga nada y antes de que la escena se torne incómoda Damián da la orden al guardia de abrir la reja para dejarla salir. — ¿A dónde la llevan? — Pregunta el abogado de oficio. — Anastasia, buenos días. ¿Otra vez en problemas? — Pregunta Damian ignorando olímpicamente al abogado. Ella sonríe y debo confesar lo mucho que me impacta ver a esta chica, es la segunda vez que la veo, está despeinada, su cabello castaño rebelde, sin nada de maquillaje, esos labios, ella es simplemente hermosa y su estatura es adorable, fácilmente ella se perdería entre mis brazos y partirla en dos sería de lo más placentero y excitante. — Explícale la situación al abogado para que pueda irse, los espero afuera. — Estoy molesto, mi humor cambio de gris a n***o en un instituto; estoy molesto y no sé siquiera porque lo estoy, no debería estarlo, no sucedió nada, bueno la futura madre de mi hijo se está dejando tocar por un imbécil, uno que acaba de conocer, eso sucede.... mujeres. Salgo de la estación a paso rápido, llego al lado de mi auto y camino de ida y vuelta sin alejarme mucho, ¿Quién se deja abrazar por alguien que acaba de conocer? Minutos después la veo venir al lado de Damián y el tipo ese, mi amigo los deja solos y camina hacia mí. — ¿Por qué los dejas solos?! — Cálmate, se están despidiendo. — Ruedo los ojos y doy mi siguiente orden. — Ve a redactar el contrato, dejas una copia en mi oficina y espera a que te de autorización para enviarle a ella el documento... — Él asiente y ella se acerca contoneando su pequeña y marcada cadera, haciendo que yo vuelva a imaginar mil maneras de poseerla.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD