Decisión.

1315 Words
Anastasia Persy — Amiga por dios, ¿Dónde estabas? — Me habla una eufórica Ángela inmediatamente me ve entrar al departamento, me abraza tan fuerte que siento que no voy a poder soportarlo. — Me tenías superpreocupada, anoche no dormí y madrugué a esperar, tu teléfono no sonaba y yo... — Habla como un loro. — Me pasó de todo. — Le digo con media sonrisa, luego camino hasta el sillón, tomo asiento y ella a mi lado. — Dime que te encontraste con un hombre superguapo, con un dios nórdico que nos va a sacar de pobres o que te encontraste muchos dólares, los estabas ocultando y viniste a buscarme para ir por ellos ahora. — Suelto la carcajada y niego. Ella suspira frustrada, a continuación le cuento parte de lo que pasó y ella solo hace caras de sorpresa, de rabia, de asco cuando llegó a la parte donde pasé la noche en la cárcel rodeada de travestis, de alcohólicos y la cereza del pastel, dormida en el piso. Antes de que me interrumpa continuo, le hablo sobre Nicolás ella aplaude feliz y sin poder evitarlo le cuento todo; confío en ella y sé que aunque es una loca, lora, impulsiva o lo que sea, me va a dar su apoyo y también su opinión objetiva si es que la necesito y... la necesito. Se levanta del sillón, mete los dedos en su cabello, los mueve para despeinarse, camina de un lado a otro, empieza a mover su pie, me mira y luego vuelve a mí, me abraza, nos quedamos un rato así, luego me suelta, sujeta mis manos y me dice: — Hazlo. — Me sorprendo, realmente esperaba más, un sermón o algo. — Iré por un baño. — Le digo con indiferencia. — Amiga, no me malentiendas. Pero en estos tiempos, no vamos a encontrar un amor bonito, no vamos a encontrar quien pague una dote por esto. — Señala su intimidad. — Es válido soñar, pero si ni siquiera tenemos un novio, un pretendiente, nada. Nicolás es perfecto, además tiene dinero. Pídele que te trate bien por lo menos y acepta el dinero, acepta su ayuda. Piensa en tu situación y pon todo en una balanza, si tu jefa quiere seguir adelante con la demanda o se encapricha con acusarte de un robo que estoy segura de que no hiciste, tu abuela en el hospital luchando porque su vida no se apague y tú en la cárcel, lo que te espera es juntar tus manos, doblar tus rodillas y esperar que por lo menos no te golpeen ni te abusen a diario dentro del reclusorio, yo no quiero ver esto como tu única salida, piénsenlo, en que quizás es solo por poco tiempo, además tienes la oportunidad al estar tan cerca de él de conquistarlo y que se enamore de ti, que las cosas fluyan bien. Yo no te digo que si yo tuviera esta oportunidad la tomaría porque te lo juro que estaría debatiéndome como estás tú ahora, pero eres joven, habrá más oportunidades y el tema de tu abuela es grave, como lo es aún más la amenaza que te hizo tu padre. Estoy segura de que no quieres aceptar todo el dinero y la ayuda que te ofrece ese hombre, pero con suerte quedarás embarazada la primera y será solo un polvo. — No voy a darle un hijo a cualquiera, ¿Has pensado en el bebé? ¿Y si le hace lo que a mí? — Estás pensando demasiado. ¿Crees que sin dinero y mejores atenciones tu abuela va a durar para ver a su nieto? — ¡No seas cruel! — Lo que digo es que debes enfocarte en el ahora, del bebé puedes negociarlo con él, de las condiciones y de todo, faltan más o menos, o bueno, mínimo nueve meses para que el bebé sea un hecho, pero mientras tanto, tu abuela se muere o tu papá te encuentra, lo que sea es tu situación la que debes mejorar, sin mencionar de que ahora no tienes trabajo y mi situación no es la mejor como para que te diga que te ayudaré o lo que sea, amiga ve a tu habitación, date un baño y déjame a mí también procesar un poco todo esto, te lo juro que no lo entiendo. ¿Quiere un hijo, no tiene novia ese imbécil? Como sea, pensemos muy bien todo, se necesita mucho coraje tomar una decisión, para ellos es superfácil tienen tanto dinero... así son los ricos. — Tanto Ángela como yo nos levantamos del sillón, fui a mi habitación necesitaba un baño para relajarme. Todo esto es una mierda y eso que no le conté que tengo una amenaza de parte de Nicolás, estoy entre la espada y la pared, si acepto voy a tener protección, mi vida va a mejorar con todo el dinero que va a pagarme y también la de mi abuela y si no acepto, me mata mi padre o Nicolás se encarga de que lo haga ¿Qué debo hacer? A pesar de todas las necesidades que he pasado en mi vida no soy una interesada, no sé cómo hacer esto, ni siquiera sé lo que procede. Al estar entre la espada y la pared debo tomar una decisión que solo le conviene al ente amenazador, 24 horas para pensarlo se han vuelto una tortura y el hombre de mis sueños húmedos se volvió mi karma; literal me están dando lo que quiero, una noche de pasión con el papacito ese, pero no era así como lo queria. Sí creo en los libros de romance y creo que para hacerlo en su totalidad debo creer también en el drama que ahí se describe "No todo es color de rosas" en que las cosas malas suceden y en que los obstáculos son reales. Salgo de la ducha, me pongo ropa cómoda y me meto entre las sabanas, es verdad que no tengo ahora empleo así que dormiré o lo intentaré por lo menos... sé que cerré los ojos y al abrirlos Ángela estaba ahí, me señala la mesa auxiliar al lado de mi cama y veo que me ha traído un sándwich, le sonrió y me siento en la cama. — Amiga, quiero que sepas que te apoyo en todo, está no es una fácil decisión... — Aceptaré... — Le digo de golpe, deja el vaso que sostenía de lado y se sientaen la cama frente a mí. — ¿Estás segura? — Asiento. — La razón por la que decidí mudarme luego de que me insistieras mil veces, fue porque me llamó la enfermera que atiende a mi abuela clínica para decirme que el dinero que le mandé la última vez se terminó y ella necesita seguir tomando sus medicinas, acepté porque era cierto que sé que si salía de ese lugar ahorraria dinero en muchos aspectos. El caso es que ahora pienso en qué si "Ayudo" a Nicolás Santorini podré darle a mi abuela un lugar donde vivir sus últimos días tranquila, feliz en un lugar bonito y quizá mejor atendida, ella es la mamá de mi mamá y la mujer que me ha cuidado desde que mi madre no esta en mi vida y sé que ella sufre mucho por no estar a mi lado al igual que yo, quiero estar con ella; Así que voy a aceptar esto, tienes razón en decir que lo del bebé es una preocupación para después. Veamos qué sucede, pero de una vez te digo que no se la voy a dejar fácil al imbécil ese y que mi virginidad le va a costar un ojo de la cara. — Está última parte nos hace reír mucho. — ¡Esa es mi amiga! — Dice en medio de risas. Ya se que se las debo, pero no va a doblegarme fácilmente...
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