—¿Qué vas a hacer hoy? —le preguntó Olivia, mientras se servía una taza de té humeante. —Con suerte, descansar —respondió Alondra, dejando escapar un suspiro cansado—. Tenía una sesión de fotos, pero la suspendieron. Voy a buscar a Iramil al jardín y luego la llevaré al parque. Necesito distraerme un poco. Olivia arqueó una ceja con escepticismo. —¿Llamas a eso distraerte? —Claro —replicó Alondra con una pequeña sonrisa—. No necesito más que salir un rato de casa, respirar aire fresco y no tener una cámara frente a mí. A veces, un simple cambio de escenario es suficiente para despejarme. Olivia suspiró y la observó con ternura. —Me alegra que hayas logrado recuperarte. Este empleo... esta nueva vida, te está llevando hacia el lugar que siempre mereciste. —No sé si lo merezco —dijo A

