Juliette salió de la Escuela de Artes Escénicas con paso ligero, revisando su teléfono en busca de algún mensaje de confirmación. Tenía que cambiarse de ropa y prepararse antes de dirigirse al escondite donde mantenían a Iramil y a Lisa. La brisa nocturna agitó su cabello y se abrazó a sí misma para mitigar el frío, cuando su mirada se topó con un reflejo intermitente de luces azules y rojas. Levantó la cabeza y su corazón dio un vuelco al ver varias unidades policiales bloqueando la entrada del recinto. Un grupo de agentes descendió de los vehículos, algunos con radios en mano, otros con rostros severos que no presagiaban nada bueno. Juliette sintió que sus piernas flaqueaban por un instante, pero enseguida se forzó a mantener la compostura. Los murmullos de los estudiantes a su alrededo

