El veredicto

1715 Words

El receso se extendió mucho más de lo que el juez había anunciado al suspender la audiencia. Una hora y media… noventa minutos que para Alondra se sintieron como una eternidad. Cada tic del reloj le retumbaba en el pecho como un latido descompasado, doloroso. Estaba sola, aunque rodeada de gente. Esa clase de soledad que pesa, que aprieta el corazón sin compasión. La ansiedad le comprimía el estómago. Sus dedos temblaban, entrelazados sobre sus rodillas. Tenía los labios partidos, resecos, pero no se atrevía a beber agua por miedo a que cualquier movimiento hiciera estallar su cuerpo en mil pedazos. Estaba al borde. Y lo sabía. —Tranquila, va a salir bien —le había susurrado Antón, con la voz grave, cálida, cuando notó cómo su mirada se perdía en el vacío de la sala de espera. Pero Alon

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD