—¿Cómo conociste a Gianna? —Lorenza preguntó a la niña, mientras le arreglaba el cabello en dos coletas. —La conocí el día que llegó al orfanato por primera vez con Pía. Yo observaba en la distancia, no podía acercarme debido a la silla de ruedas, así que fue ella quien se fijó en mí, caminó en mi dirección y me sonrió. No he sido nunca tan feliz como ese día. Pues ese día encontré más que una amiga, ella es casi como mi madre —dijo la niña con un brillo especial en los ojos. Sorprendiendo a Lorenza. —Llevo muchos años al lado de Gianna, sin embargo, no he sido una buena persona con ella —dijo la asistente, mientras ayudaba a la pequeña ahora a sentarse en el sillón de la sala. —¿Le has hecho daño? —preguntó con un puchero en los labios y sus pequeños puños apretados a cada cos

