El ambiente era extrañamente normal, Josef no había hecho ningún comentario sarcástico y menos había echo llorar a la princesa Emily como habitualmente lo hacia con sus comentarios molestos, cualquiera que lo viera hubiese pensado que se habrían llevado bien toda la vida, reían mientras tomaban en té tranquilamente.
-Emily- se escuchó una voz que parecía un poco molesto.
Ambos dirigieron sus miradas para ver de quien se trataba, Emily al ver la figura familiar que se encontraba parado en la entrada del invernadero agrando sus ojos pintando una gran sonrisa.
-Allen, eres tú- grito mientras se ponía de pie abandonando su asiento y a Josef.
-no te sentí llegar- agregó mientras se lanzaba a los brazos de su hermano mayor.
-Oh, Allen, que gusto me da verte- dijo Josef quien se sentía desplazado.
En vez de responder a tal saludo, Allen miró a Josef con desconfianza
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué hago aquí? No es obvio, pasando el tiempo con nuestra linda hermana- contestó Josef con una sonrisa amable.
-Emily, ve a tu habitación y espérame allá, tengo algunas cosas que hablar con Josef antes que se vuelva a marchar- dijo mientras miraba a su hermana que aún lo abrazaba
-No me iré- contestó Josef firmemente mientras tomaba una taza de té.
- ¿Qué es lo que acabas de decir?
-Justo lo que acabas de escuchar, no me iré, estoy aquí para prepararme y tomar el puesto del emperador.
-Emily ve a tu cuarto ahora, te alcanzaré después- dijo alzándole la voz a su pequeña hermana, ella asintió y se marchó rápidamente.
-Allen, luces cansado, ven, siéntate a tomar una taza de té conmigo. Comentó Josef con la misma sonrisa habitual.
-Deja de actuar, conmigo no tienes que fingir ser amable Josef, esta no es una charla amistosa.
-ya veo- contestó Josef quien le daba un sorbo a su taza de té- siento así, entonces hablemos claramente- añadió mientras colocaba su taza en la mesa de cristal.
- ¿A qué has venido?
- ¿No te lo dije ya? Vengo a prepararme para tomar lo que me corresponde.
- ¿A que viene todo eso ahora? Que yo recuerde jamás te preocupaste o mostraste interés por asuntos del imperio.
-Eso cambio- contestó Josef quien le daba un golpe a la mesa.
-Alguien como tú no puede cambiar de la noche a la mañana.
- ¿Qué es lo que tratas de decir Allen? ¿Sigues creyendo que alguien como yo jamás podrá llegar al puesto de emperador? Pues déjame decirte que estoy un paso mas adelante de serlo que tú, por si se te olvido, te recuero que yo soy el actual príncipe heredero.
-ja, goza de ese titulo mientras puedas, después de todo es solo un título, tú no podrás lidiar con los asuntos del imperio, yo lo sé, todos lo saben, incluso tú lo sabes, si no mal recuerdo, jamás mostraste tanto interés en el tema ¿A que viene eso ahora?
-Digamos que comprendí muchas cosas.
-así que por fin la arpía de tu madre te convencido
-Se que mi madre no es precisamente un ángel bondadoso, pero no te permito que te expreses así de ella- dijo Josef molesto.
- ¿No es así cuando te expresaste de mi madre una vez?
-Éramos niños Allen
-Eso no cambias las cosas, Josef, te hago saber que las cosas no serán fáciles para ti.
- ¿Y cuándo han sido fáciles?, Allen, desde que éramos pequeños de admiré, eras un tipo genial aun siendo un niño, tuviste la dicha de haber nacido como el primer hijo legitimo de su majestad, audaz, inteligente, serio con un aura que irradiaba respeto y miedo a la vez, quería ser como tú, pero jamás pensé en usurpar tu lugar, ni una sola vez, ah decir verdad, no me quejaba de la vida que tenía, pero ¿Qué hay de ti? Siempre me miraste por debajo de ti, desinteresado como siempre, así que trate de que me notaras, sin embargo, me di cuenta de que por más que corriera jamás podría alcanzarte.
- ¿A qué viene eso ahora?
-A que jamás me consideraste tu hermano, anteriormente si me hubieres pedido que te dejara el camino libre lo hubiese hecho, cuando me enteré de que era el príncipe heredero a la corona creí que al fin estaba a tu nivel y que al fin tú me reconocerías, fui tonto e ingenuo al creerlo, cuando yo te seguía viendo como mi hermano, tú solo me veías como una amenaza, pero- dando una pausa dejo su asiento dirigiéndose a Allen
-Todo eso se terminó- agregó después de ponerse frente a Allen.
-Has madurado Josef, a decir verdad, no quería competir contra un niño, mi orgullo saldría herido, poco me importa lo que pensabas o lo que pienses.
- ¿puedo hacerte una pregunta?
-Adelante
-Dime Allen, ¿Por qué codicias tanto el puesto del imperio? ¿Crees que por haber nacido en buena cuna y ser el primer príncipe te da derecho a tenerlo todo?
-No hables in saber Josef o que arrancare la lengua.
- ¿El motivo por el que nunca me viste como tú rival era debido a que nací fuera del matrimonio siendo hijo de una plebeya?, que se siente que ese hijo de la plebeya, con mitad sangre real este por encima de ti, no subestimes el origen de alguien.
-Te equivocas Josef, yo jamás eh estado ni estaré por debajo de ti, porque podrás ser el candidato a heredero, pero jamás serás mi rival, solo trato de recuperar lo que por derecho me pertenece
Josef quien apretó los puños de coraje
-No me subestimes Allen, y no te vuelvas a meter en mi camino o te quitaré lo mas preciado que tienes.
El príncipe Allen que siempre se había mantenido sereno arrugo la frente y agarró a Josef del cuello
-Atrévete a tocarle un solo cabello a Emily y juro que te arrepentirás, no tendré piedad de ti y yo mismo te haré pedazos antes de que puedas llegar a sentarte en el trono.
-valla, el sereno Allen pierde los estribos cuando se trata de su adorada hermana. Después de todo, todos tenemos un punto débil eh- dijo Josef burlándose.
-Si piensas eso déjame decirte que estas muy equivocado- dijo soltando a Josef.
-Esta platica ha terminado- agregó
-No te dejaré el camino fácil Allen.
-Lo mismo digo- agregó por último el príncipe Allen quien se giraba para marcharse.
En aquel invernadero en que las hermosas rosas desprendían su aroma, se quedó Josef parado, solo, mirando como Allen se marchaba, mostrando una tierna sonrisa
“No hay vuelta atrás” dijo en voz baja mientras acomodaba en cabello que caía en su frente hacia atrás.
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-Princesa Emily, sea un poco mas paciente- comentó una de las damas de compañía quien peinaba el hermoso cabello largo y n***o.
-Allen dijo que vendría, lo vi salir de el invernadero, en ese momento corrí hacia mi cuarto, creí que vendría aquí de inmediato- contestó Emily con un gesto inconforme.
-Creo debe de estar cansado de su largo viaje- agregó otras de las damas de compañía quien le ofrecía bocadillos.
-Ya está lista Princesa Emily- agregó la dama de compañía quien le coloco una areola de flores blancas en la cabeza de Emily.
-Bien entonces me dirigiré a sus aposentos de seguro se encuentra ahí- Contestó Emily quien de un salto se bajo de su la silla que se encontraba frente al espejo.
-Por favor, Melani, acompáñame- Indicó la princesa Emily a una de sus damas de compañía mas confiables.
-Como desee señorita- Obedeció la señorita Melani con entusiasmo
Mientras ambas se dirigían a los aposentos del príncipe Allen se encontraron con ciertas personas en los pasillos.
-Princesa Emily, es un gusto verla, ha crecido mucho- habló una chica con una voz amable, quien portaba el uniforme de los caballeros reales con la insignia en su pecho de espadas unidas con un sol en medio, era claro que pertenecía a la división de “el despertar dorado” una de las divisiones mas fuertes después del escuadrón del príncipe Allen, su rostro era igual al de la Princesa Nivian, lo que las diferenciaba era la pequeña cicatriz al costado de sus mejillas, el color de su pelo color rubio le llegaba hasta los hombros y sus ojos color claro a diferencia de la Princesa Nivian, miraban con cariño a la princesa Emily.
- ¿Por qué sigues usando honoríficos Nevil? Somos hermanas así que deja eso de un lado, ahora tú eres una princesa igual que yo.
-Bien, lo intentaré de nuevo- suspiró- Que bien has crecido Emily, la ultima vez que te vi eras de este tamaño- añadió mientras bajaba sus manos a treinta centímetros del suelo.
-Bromeas, no era tan pequeña.
-Al menos para mi y para Allen aun lo sigues siendo
-Ya veo, así que es así como me ven- dijo Emily haciendo una mueca.
-No nos malentiendas, como tus hermanos mayores no podemos evitar el verte así- contestó Nivian un poco apenada al ver la reacción de la Princesa Emily- ¿Hacia dónde te diriges? - preguntó cambiando de tema.
-Iré hacia los aposentos de nuestro hermano.
- ¿Allen está aquí? - preguntó sorprendida.
-Acaba de llegar hace unos momentos
-Entonces no te distraigo más, debes estar ansiosa, casi no lo vez a menudo.
-Está bien, con permiso- respondió Emily mostrando una reverencia junto a su dama de compañía.
Al subir un poco las escaleras que conducían al cuarto del Príncipe Allen, la Princesa Emily miro a los caballos que se encontraban en guardia, y uno de ellos le dijo firmemente:
-Princesa Emily, si desea ver al príncipe tendrá que ser en otra ocasión, dio ordenes de no dejar entrar a nadie.
-Caballero, yo no soy cualquier persona, él dijo que iría a verme, pero como no lo hizo, me eh tomado la molestia de venir hasta aquí, así que por favor apártese de la puerta.
-E…esta bien- balbuceó el caballero que enseguida abrió paso.
La enorme puerta café se abrió, Emily dio un paso al frente
-Por favor, Melani, espera mientras vuelvo- dio indicaciones a su dama de compañía, esta asintió.
En la entrada principal de la habitación se podían apreciar retratos de su madre y Emily, una sala de estar, a la derecha se encontraba la oficina e Allen y al frente la puerta de su habitación, Emily empujó la puerta entreabierta y ahí se encontraba Allen descansando, recostado sobre un sofá. La fina camisa de seda dejaba a la vista unos firmes pectorales, Emily tomó una almohada de la alcoba y golpeó la cara de Allen con fuerzas haciendo que este se despertará tranquilamente entreabriendo sus ojos rojos.
-Dijiste que vendrías después de hablar con Josef- refunfuñó mientras apretaba la almohada contra su pecho.
El príncipe Allen de levanto lentamente, llevándose las manos a su cara.
-Emily, estoy agotado, siento haberte echo esperar.
-Como sea, estoy aquí para preguntarte si trajiste lo que te pedí
-Te traje todo tipo de comida exótica- contestó Allen soñoliento.
-No me refiero a eso, te pedí que la próxima vez que vinieras me trajeras a un novio, ¿Acaso se te olvidó? Preguntó molesta.
Estas palabras terminaron de despertar a Allen quien contestó seriamente
-No creí que hablaras enserio, aun si lo trajera conmigo, seria muy poca cosa para ti.
-Si no lo has traído hoy, entonces esperaré- contesto mientras se sentaba al lado del Príncipe Allen.
-A todo esto, como vas con tus estudios- dijo evadiendo el tema
-Muy bien, eh aprendido a dominar cinco idiomas, aprendí sobre asuntos políticos y sobre una leyenda del imperio.}
- ¿Qué clase de leyenda?
-La de los magos blancos que existieron hace siglos.