Un perro con correa

1114 Words
-Majestad, la princesa Nevil ah regresado con buenas noticias, su escuadrón a expulsado a los rebeldes- mencionó el consejero principal consejero del emperador quien daba la impresión de ser una persona confiable e inteligente- -No esperaba menos si se trata de mi hija- dijo el emperador orgulloso. -También hemos tenido noticias sobre Allen. -espero que sean buenas- replicó el emperador quien se llevaba una mano a la frente -el último informe que tuvimos era que se movía hacia el norte con el fin de reunir ahí a los nobles de alto rango. - ¿Último informe? -Así es, al parecer el príncipe Allen se dio cuenta de que lo seguían y asesinó al espía que enviamos. -Entonces envía otros más, necesitamos estar al tanto de todos sus movimientos. -No importa cuantos enviemos, él los matará a todos. -Ya veo, Allen es muy precavido. -Me refiero a el caballero del príncipe, majestad - ¿te refieres al caballero Gilear? -Si majestad, prácticamente es un cuerpo sin voluntad, asesina a diestra y siniestra tal y como Allen lo hace, pero este chico lo hace sin pensar, solo sigue órdenes del Príncipe Allen ¿Qué pasa si el príncipe decide asesinarlo? Los caballeros más fuertes están bajo el mando del primer príncipe así que es predecible que ellos estén de su parte. -Como dicen por ahí, cría cuervos y te sacaran los ojos. -Majestad, no es mejor deshacerse del príncipe antes de que sea una amenaza. - ¿Crees que no lo eh pensado? Pero debemos pensar antes de actuar, necesitamos al príncipe, si no, dime ¿Quién nos llevaría hacia la victoria?, estimo a mi hijo, el príncipe Josef, pero él jamás ah liderado una tropa, Allen solo está enojado por el momento, pero se le pasará muy pronto. -Entiendo su posición majestad, pero en realidad cree que el príncipe Josef este listo para sentarse en el trono, esta demasiado verde para eso. -Nadie nace listo para ser emperador, además, no lo subestimes, es mi hijo después de todo, ¿Quieres decir que, si Josef se convierte en emperador, tu no obedecerás sus órdenes? - dijo el emperador un poco molesto. -No me malentienda majestad, yo solo estoy para servirle, sea quien sea el emperador, le seré leal siempre. -Qué bueno que lo tengas claro, ahora, ¿Cuál es el siguiente punto para tratar?  -Es necesario contratar a un fuerte caballero que lo proteja ante cualquier situación, estamos en guerra así que no estaría de mas buscar a uno ahora que el príncipe Allen ya no cuida su espalda. -Tienes coherencia lo que dices- contestó el emperador quien se llevo una mano a la barbilla- ahh- suspiró -En mis tiempos no era necesario que nadie me protegiera, estoy oxidado Adolf- agregó el emperador quien se llenaba de melancolía -Lo se majestad, fui testigo de sus tiempos de guerra. -Si tan solo alguien seria capaz de manejar perfectamente la espada de Killer, no necesitaríamos una gran cantidad de caballos custodiando mi puerta las 24 horas. - ¿La espada de Killer? ¿habla de la legendaria espada de Themis? ¿la espada que es capaz de cortar una montaña en un solo corte?, jamás conocí dicha espada, pero cuenta la leyenda que era capaz de brindarle fuerza y destreza al caballero que la posee ¿Porque no se la entrega al caballero más fuerte de todos? al caballero dorado. -Eso ya se intentó, ni el mismo caballero dorado era capaz de manejarla adecuadamente. - ¿Qué hay del príncipe Allen o el príncipe Josef? -La espada rechaza a las personas de la realeza, solo un descendiente de los magos es capaz de utilizarlas, pero durante generaciones nos hemos encargado de eliminar todo descendiente posible, así que dudo que se encuentre uno con vida. -es un gran problema, con ese artefacto podríamos derribar a las tropas del imperio de Argust. -Es imposible, la espada ha desaparecido. -Majestad, como es posible que un artefacto único que posee una energía sobrehumana haya desaparecido, así como así. - No le des importancia, sin tener alguien que la use, la espada es obsoleta. -Ya veo, solo decía porque con esa fuerza derrocaríamos imperios en un abrir y cerrar de ojos. -No hay que alarmarse, después de todo tenemos a Allen de nuestro lado, por ello no debemos deshacernos de él, es una pieza valiosa. Bien que otro punto quieres tratar, tengo poco tiempo -El otro asunto es mas grave su majestad- contestó el consejero mientras se acomodaba sus anteojos- los nobles están en contra de que el príncipe Josef sea el emperador, ellos quieren de vuelta al príncipe Allen como heredero a la corona, protestan que Josef no tiene preparación ni inteligencia para gobernar. -Estoy seguro de que Allen tiene que ver en esto- dijo el emperador arrugando la frente. -Puede ser, ya que el príncipe Allen ah estado movilizándose desde que lo destituyó, además de que los nobles tanto plebeyos confían en él. -Sera hora de que Josef tome sus responsabilidades, si Allen sigue haciendo lo que desee dime ¿con que importancia se tomarán la palabra del emperador? Si Allen fuera cualquier persona mandaría a que lo decapitaran. -Si me lo permite, hay muchos caballeros fuertes que pueden tomar el lugar del príncipe. -Entiende, no quiero destituirlo ni deshacerme de él, al menos no por ahora, estamos en tiempos de guerra, no quiero un conflicto externo, no importa lo que los demás nobles protesten, será Josef quien se convierta en emperador. -Bien, pero como me asegura que el príncipe Allen se quedará de brazos cruzados, después de todo el príncipe heredó eso de usted, así que no quitará el dedo del renglón. -jajaja- rio con fuerzas en emperador- No tienes que preocuparte por eso, después de todo el príncipe es como un perro con correa. - ¿Quiere decir que tiene amenazado al príncipe? -No lo tenia amenazado, créeme que tengo que recurrir a eso ya que no tengo opción, tendré que encadenar a mi perro, para que no muerda mi mano. -Las amenazas no sirven de nada con el príncipe, es muy astuto. -esta no es cualquier amenaza, estoy seguro de que se tranquilizará y se mantendrá al margen para que no lastime a su mas preciada persona.  - ¿Está hablando de la princesa? - exclamó el señor Adolf quien se sorprendió al ver que utilizaría de escudo a su propia hija. -Así es, mi propia hija será la carnada para tener al perro tranquilo, ¿Quién lo diría? Su propia hermana será su perdición. El cruel emperador no sentía simpatía por ninguno de sus hijos, era capaz de utilizarlos a su propio beneficio cuando llegara la ocasión.      
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