| ¡Feliz cumpleaños Willy! |

1488 Words
POV Salomé Termino de alistarme y me siento contenta con el resultado, lista para que todas las miradas estén en mi. — Mami ¿Dónde está papá? — pregunté ya deberíamos estar yendo a casa de Willy. — Recién bajó del avión, irá más tarde — dice y subimos al auto. Darío nos acompaña, como pareja de mamá por ahora quizá la mía después ya que no se que pasará. Al llegar siento una presión en el estómago pero ponlo la mejor sonrisa en mi rostro. Darío se ríe de mí porque sabe que estoy fingiendo. Entramos a la sala y no puedo creer lo que veo. La madre de Willy, Sandy está caminando con Brenda de la mano presentándola con nuestras amistades. Al parecer tenía la razón esa desgraciada y ya se llevan bien. Dudo seguir caminando hasta que mi madrina Casandra se acerca a mí y me recibe con un abrazo. — Estas hermosa — dice abrazándome y no puedo evitar emocionarme, a ella es a quien más he extrañado, también le debo mi éxito. Es una gran mujer. — Tu también madrina, los años no pasan para ti — digo mirándola siempre hermosa y sofisticada. Ella voltea a ver a su esposo quien luce impecable como siempre. Sé que tuvo problemas con su familia y la mía por alentarme a seguir mis sueños pero a pesar de la distancia es la única que siempre me manda al menos un mensaje de buenos días todos los días sin falta. No pude tener una mejor madrina. — No digas tonterías ya estoy vieja pero tu, estas preciosa. ¿Ya tienes novio? — dice y mi mirada va a Willy, él está caminando hacia nosotras pero se detiene cuando un brazo se atraviesa en el camino y él voltea a mirar, encontrándose con Brenda. Él la mira con amor, y deja un beso en su mejilla y ella sonríe. Se ven perfectos juntos, no lo puedo negar y eso hace que mi corazón se apriete. Siempre he admirado el amor, y pensé que lo conseguí con Willy pero parece que el nuestro no tendrá un final feliz como el de nuestros padres. — No — es todo lo que digo, mi madrina entiende y me lleva hacia un lado. — No creo que ellos sean el uno para el otro pero si ustedes vuelven ¿Qué harás? — pregunta — Creo que ya lo he resuelto, tengo un socio Dario — digo mirando hacia atrás. Él llega entra a la sala al lado de mi madre. . — Es raro nunca has confiado en nadie para compartir tu secreto — dice mirándome de forma extraña y luego desvió su mirada a mi amigo — Ya entiendo, está bien guapo — dice haciéndome sonrojar. — Lo sé, pero él es mi mejor amigo, entre nosotros no hay ese tiempo de conexión, pero sí sé que puedo confiar en él — digo y ella sonríe. — Quisiera tener su atención un momento — dice el padre de William hablando por el micrófono — Hoy nos reunimos aquí para celebrar el cumpleaños de mi hijo menor, o nuestro bebe como lo llama mi adorada esposa. Pero no puedo evitar llamar aquí al frente a mi querida sobrina Salomé, quien es hija de la mejor amiga de mi esposa para los que no la conocen. Ella cumple años unos meses antes que Willy pero siempre lo han celebrado juntos desde el primer año. — Veo que todos miran a mi dirección y después de soltar un suspiro me dirijo a donde están ellos. Apenas me acerco, sus padres de Willy me envuelven en un abrazo. Yo también los extrañé pero no puedo evitar sentir esa molestia al saber que ellos también me cambiaron por Brenda. — Las tradiciones han ido cambiando, y este es el segundo año que no celebraremos sus cumpleaños juntos en Las Vegas — dice y volteo a ver a Willy pero el evita mi mirada, duele pero me toca aguantar — pero cuando me enteré que Salomé estaría presente, así que mandé a preparar un pastel para ella — voltea a mirarme — sabes que pase lo que pase SIEMPRE te querremos como una hija — dice el padre de William y no puedo estar más agradecida. — Bueno me gustaría que iniciemos esta fiesta cantandoles a los dos juntos, como lo hemos hecho toda la vida — dice y veo que mi madre está muy feliz, no puedo evitar aceptar. Traen ambos pasteles y el mío llama la atención, siempre ha sido de princesa en color rosa, ahora es igual pero en color celeste pastel, muy claro casi blanco, es el color que ahora me identifica. Alzo la vista y vio que mi madrina ríe divertida y alza su copa hacia mí. — Tomense de las manos, como hacían antes — dice mi madrina riendo y todo se vuelve incómodo. Me quedo quieta hasta que siento la mano de Willy en mi hombro y él está mirándome así que giro mi cuerpo mirándolo y sus manos toman las mías. Siento esa corriente de energía inyectarse en mi cuerpo y sé que él también la sintió ya que hace una pequeña presión en mis manos. — No tienes … — digo pero su voz me interrumpe. — Tranquila es tradición, es la última vez que podremos hacerlo — dice en un tono de voz neutral, pero entiendo que debo acostumbrarme a que me hable de esta forma. Escucho como todos empiezan a cantar y los ojos acusadores de Willy están sobre mi. Cierro mis ojos para contener las lágrimas, hay mucha gente aquí para sufrir una humillación. — Salomé, Salomé — dice Willy soltando mis manos — es hora de soplar las velas — dice y abro los ojos, viendo como todo el mundo está a la expectativa. Es muy probable que este deseo no se cumpla ya que mi cumpleaños ya paso, pero pediré mi deseo igual. > Soplamos las velas al mismo tiempo y el aplauso de las personas se empieza a escuchar. Brenda se aproxima a él para efusivamente abrazarlo y besarlo. — ¡Felicidades amor! — grita cuando me voy alejando para acercarme a mi madre. — Lo siento princesa, no pensé que sería tan incómodo — dice mi madre abrazándome. No puedo molestarme con ella, yo soy adulta y decidí venir. — Podemos irnos si quieres o podemos ir a probar ese pastel — dice Dario divertido, haciéndome sonreír. Sabe que me encantan los postres. Nos escapamos de la fiesta para ir a la cocina y mi pastel está ahí. Es tan lindo que saco mi teléfono para tomarle una foto. — Acomodate al lado del pastel te tomaré una foto — dice Dario y lo hago — Te ves preciosa a pesar de la tristeza. Te haré el mismo pastel el próximo año, es perfecto para la princesa de hielo. — ¡Callate! Solo tu y mi madrina saben — digo y él asiente. — Quédate aquí, o mejor vete de la fiesta — dice la pesada de Brenda entrando a la cocina — No tienes nada que hacer aquí, por qué no regresas a la fiesta con tu “prometido” — digo y ella sonríe muy feliz. — Ya llamaste mucho la atención, pero fue un buen momento. Ahora todos saben que entre ustedes dos no hay nada. Es mejor que te vayas — dice y tiene razón. Willy estaba incómodo en todo momento, pero no puedo irme sería hacerle un desaire a sus padres. — No me iré así que te aguantas — digo retandola y Brenda toma una copa de vino y la tira sobre mi rostro — ¿Estás loca? ¡¿Qué te pasa?! — digo avanzando hacia ella y Brenda empieza a gritar. Me resbalo antes de llegar, me sostengo de ella para no caer pero es inutil y ambas caemos. Me trato de levantar pero ella jala mi vestido haciéndome caer nuevamente y me golpeo la cabeza. Brenda se acerca a mi, sin pensarlo le doy una cachetada y la empujó, ella cae hacia atrás. — Salomé ¿Qué has hecho? — dice Willy corriendo para levantar a Brenda, ni siquiera me mira cuando para por mi lado. La toma en sus brazos, mientras yo me levanto con la ayuda de Darío. — Willy, me duele, el bebe … — dice apoyando su cabeza en su pecho. — Tranquila te llevaré al hospital — dice Willy y empieza a caminar. — ¿Bebé? — pregunté tocando su hombro antes de que se vaya. — Si, Brenda está embarazada, si pierde al bebe será tu culpa, ya estarás contenta — dice moviendo su hombro hacia atrás para retirar mi mano. Yo misma la retiro y él sigue su camino saliendo de la cocina.
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