POV Salome
Siento las lágrimas juntarse en mis ojos pero no las dejo salir ¡SOY LA HIJA DE MI MADRE! y ese asqueroso, perro, infiel no se merece ni una lágrima más. No se si es el dolor o la ira en mi interior quién habla por mi.
— Bien quieres el divorcio, avisame cuando tengas el documento redactado, firmaré — dije dándome la vuelta para volver al restaurante.
Encuentro a Darío hablando plácidamente con la pelirroja y tengo ganas de molerla a golpes pero me contengo. Ella nunca va a saber lo que estoy sintiendo. No les daré el gusto de verme triste en una semana me iré y que se jodan. Se acerca a mí antes de que llegue a mi mesa.
— Querida Salomé es muy bueno que hayas vuelto, así puedes estar presente el día de mi compromiso, ¿Por qué irás cierto? Al cumpleaños de mi prometido — dice la muy perra. Lo que me hace preguntarme ¿Acaso no sabe que estamos casados?
— Dijiste que no estoy invitada, ¿Que cambio? — pregunté cruzando mis brazos.
— Bueno me gustaría que estés ahí cuando delante de todo el mundo, me pida ser su esposa, quiero ver tu cara de perdedora. Te dije que yo siempre gano — dijo lo último susurrándome al oído.
— Claro que iré, ya no tengo nada con él, puedes quedarte con mis sobras — dije para provocarla.
— Si muy tus sobras, pero ahora vive conmigo — ¿Viven juntos? ¡Qué rápido me olvidaste Willy! — Sé que te estás muriendo por dentro, lo veo en tus ojos Salomé, no te olvides que fuimos amigas — dice la perra y tiene razón, fuimos más que amigas. Solo hay un secreto que no compartí con ella.
— No, claro que no lo olvido, de ti aprendí a ser tan perra. Así que practica bien tu papel de niña buena por qué mi tía Sandy no te traga.
— jajaja todo el mundo pensaba que estaban destinados pero mis suegros me amaran ya lo verás y cuando estés lejos nadie te va a recordar — dice haciendo leña del árbol caído sabe que me tengo que ir.
— Eso lo veremos. Creo que Willy no entrará así que puedes ir a buscarlo a fuera.
— Con permiso — dice y se larga. .
Veo como sale y al fin puedo soltar las lágrimas que he contenido todo este rato. Veo que mi amigo se asusta y corre a abrazarme.
— Salomé, ¡Salomé! ¿Estás bien? — pregunta pero no puedo hablar, nunca imaginé que esto pasaría, es mi culpa lo arruiné para siempre, no puedo seguir.
POV Willy
Veo que Salomé se va sin decir más. Ni siquiera puedo creer que así tan fácilmente haya aceptado darme el divorcio. Había pensando ir a buscarla y hablar las cosas con tranquilidad, pero el verla tan bien cuando a mí me dejó hecho mierda me hizo ser impulsivo, ella saca lo peor de mí.
— ¿Amor estás bien? — pregunta Brenda tomando mi brazo. No quiero ser un patán y alejarla en este momento, ya que de los dos quien lo está pasando peor es ella, pero siento que debo estar solo.
— Si preciosa todo bien — digo tratando de tranquilizarme.
— ¿Lo viste? Es él, su nueva pareja — dice Brenda y claro que lo vi. No le he quitado el ojo a Salomé desde que se fue y sé que ya viven juntos, lo comprobé yo mismo cuando fuí a buscarla por su cumpleaños hace unos meses.
— Si — es todo lo que digo.
— Willy ¿Aún te afecta no? ¿Aún la amas? — pregunta Brenda y un debate se abre en mi interior. ¿Aún duele? si ¿Aún la amo? no lo sé.
— No Brenda, estoy contigo — digo dejando un beso en sus labios.
— Gracias amor, ¿Qué tal si vamos a casa de tus padres? No quiero que estén haciendo caras frente a los míos cuando me propongas matrimonio el sábado — dice entusiasmada, veo en sus ojos tanta ilusión, que me recuerda a mi mismo cada vez que Salomé me prestaba un poco de atención. No quiero romperle el corazón como lo hicieron conmigo.
— Está bien vamos — digo tomando su mano. Aún siento que no es correcto pedirle que sea mi esposa, aún estando casado con Salomé, pero eso nadie lo sabe y tampoco tienen porqué enterarse, ya que será un divorcio de mutuo acuerdo.
…
Llegamos a mi casa y como siempre me arrepiento de no avisar, ya que se escuchan los gemidos de mi madre por todo el lugar. Ahora que vivo con Brenda deben estar cogiendo peor que conejos.
— ¡Mamá, papá ya llegué! — grité y volteo a ver a Brenda, ella luce divertida mientras que yo me siento muy avergonzado pero ya estamos aquí.
— Ya vamos bebé, un momento — dice mi madre tan dulce como siempre. A Brenda no le gusta que me llamen bebé, la mueca en su rostro lo refleja.
Nos sentamos y luego de un momento veo a mis padres bajar del segundo piso un poco desalineados.
— Willy — dice mi mamá estirando sus brazos, me acerco a ella y me abraza fuerte. Nos vimos ayer pero aún me extraña. Ella dice que hubiera querido que nos quedáramos chiquitos toda la vida y que se arrepiente de haber cerrado la fábrica de bebés conmigo, ella hubiera querido 100 hijos más.
— Señora Sandy, William — dice Brenda saludándolos pero a mi madre nunca le ha caído bien, ni siquiera cuando era amiga de Salomé.
— Señor Stagliano para ti — dice mi madre envolviendo los brazos de mi padre en su cintura, así evitando que mi padre le de la mano a Brenda.
— Mamá, estamos en confianza, además Brenda formará parte de esta familia muy pronto — digo tratando de tranquilizarla pero es aún peor.
— ¡¿Qué?! — suelta un grito — Querida nos permites un momento por favor — dice mirando a Brenda, con una sonrisa que más parece una mueca fea.
— Adelante — responde Brenda y mi mamá me toma del brazo, arrastrándome hacia el despacho de mi padre. Mi padre se queda como una piedra, se que se siente igual que yo. No entendemos por qué mi madre esta actuando asi, si ella es un dulce de leche.
— WILLIAM VEN AQUÍ — dice y mi padre corre detrás nuestro.
— ¿Acaso estás loco? Ahora que Salomé ha vuelto harás esta locura — me preguntó. Y en su cara veía la decepción, enojo, frustración. No lo sé, ella siempre ha querido emparentar con su mejor amiga que es la madre de Salomé. Incluso alentó al hermanito menor de Salomé a pretender a mis hermanas mellizas que son 4 años mayor que él.
— Mamá ya me comprometí con Brenda no cambiaré mi decisión — dije firmemente ya es hora que dejen de verme como un niño.
— Puedo entender que no funcionaron las cosas con Salomé pero ¿Por qué con Brenda? A nadie le cae bien ¡Es una arpía! — dice y la verdad es que no me explico como todo el mundo piensa así de ella, si siempre fue una mujer muy dulce, de hecho se parece mucho a mi madre, es lo que más me gusta de ella.
— Mamá no hables así de mi futura esposa — dije parándome frente a ella.
— ¡William dijo algo! — dice mi madre, no, grita mi madre para que papá reaccione.
— ¿Felicidades? — dice papá y sé que si mamá no lo mata es porque lo ama demasiado.
— Willy ella no es buena, no quiero que esa mujer te aleje de nosotros — dice mi madre sollozando, la entiendo soy su unico hijo varon, pero es tarde yo tengo que responder a este compromiso.
— Lo siento mamá, pero esta vez no puedo complacerte. Ya todos los saben, es solo hacerlo oficial, se lo pediré delante de la familia y amigos el sábado durante mi celebración de cumpleaños.
— Hijo, respóndeme algo — dijo papá — ¿La amas? Si la amas nosotros te apoyaremos — dijo colocando su mano sobre el brazo de mi mamá y ella asintió con la cabeza.
— Sí papá, la amo — respondí y esa fue la primera vez que mentí a mis padres, por mi mismo. Las demás veces fueron por qué Salome me obligó, o para cubrirla a ella. Hasta en esto estás presente, ¿Por qué cambiaste tanto? ¿En qué momento te volviste tan mala? No lo vi, el amor me tenía ciego.