Capítulo 14. Servir y proteger.

2331 Words
  —    Detective Colomar, ¿detective Colomar? ¡Despierte! Al día siguiente, Mientras Elizabeth y su hermana se quedaban en la mansión haciendo sus cosas, al otro lado de la ciudad de nueva york, en la estación policial de la ciudad, una detective con signos graves de insomnio, estaba trabajando en sus investigaciones sobre Nicola y las victimas que fueron encontradas en el vertedero de la ciudad. —    Oh, ¡comisionado José Luis Rodríguez! Lamento mucho esto… no volveré a quedarme dormida. — dice Olivia al despertar por los incesantes llamados de su jefe. —    ¿Qué haces aquí señorita Colomar? Deberías estar en tú casa, descansando. — recalca el comisionado Rodríguez al despertar a su detective de más confianza. —    Ya sé, señor, pero, ¿Cómo podría descansar aun sabiendo que Nicola mato a esos terroristas? — dice Olivia con empatía. El comisionado Rodríguez, era un señor de mucho respeto, a pesar de ser el típico hombre con sobrepeso, perdida de pelo y bigote pronunciado, el comisionado ha disfrutado de una enorme reputación gracias a sus enormes servicios en la fuerza pública, algo que la detective Colomar admiraba por completo. —    Se bien que no te agrada ese hombre, pero, Nicola no ha hecho nada, no hay pruebas relacionadas a los asesinatos. — cuestiona el comisionado Rodríguez. —    ¿entonces por qué los mismos generales asesinados son los mismos que nuestra inteligencia logro identificar en la oficina de Nicola Volcof? — responde la detective colocar. —    Eso no explica nada, no se encontraron restos del ADN de Nicola, por esa razón es absurdo que nos metamos con él y sus abogados. — dice el comisionado al comer una rosquilla. —    Con todo respeto señor, ¿enserio le tiene tanto miedo a Nicola? — responde Olivia con sinceridad. —    Oye, ese tipo es un hombre muy poderoso, los cientos de abogados que tiene a su disposición podría mandar a todo el departamento a la quiebra, recuerda que solo tenemos un abogado en este complejo, ¿acaso no recuerdas el problema en que nos metiste a todos, al quieres allanar la mansión de Nicola? — recalca el comisionado. —    Pero, eso no tiene relevancia, sé que Nicola está tramando algo, pero no sé qué puede ser… — dice Olivia al prepararse un café. —    Oye, eres un gran detective, la mejor a mi disposición, pero, meterte con un tipo tan poderoso como es ese maldito ruso, solo te costaría la placa que llevas en tu cinturón. — responde el comisionado mientras toma su café. —    No me da miedo perder la placa, si puedo salvar al mundo. — dice Olivia mientras toma un poco de Azúcar para su café. —    Con Nicola, no solo pierdes eso, muchos detectives que lo investigaron terminaron sin casa ni trabajo o peor, sin vida. — responde el comisionado con tristeza. —    No voy a permitir que ese tipo nos siga intimidando, somo la ley en esta ciudad, no cyberwor. — responde la detective con coraje. —    Ja… El comisionado Rodríguez era un sujeto muy obstinado, pero, tenía los mismos principios que la detective Colomar, y por esa razón deseaba ayudarla en lo que pudiera, aun si no podía hacer mucho por su cargo como comisionado. —    Eres igual de terca, me recuerdas a mi cuando aún tenía cabello y estaba en forma, por esa razón sé que necesita ayuda. — responde el comisionado al darle a Olivia un documento clasificado. —    ¿Qué es esto señor? — pregunta Olivia. —      Es un regalo de mi parte, según inteligencia y rastreo, el capitán de seguridad de Cyberwor y mano de recha de Nicola, había arribado a la ciudad a la media noche, después de… bueno, nadie sabe dónde estaba, pero, creemos que hoy ira al muelle de la ciudad, para supervisar la entrega de algunos contenedores enviados desde corea del Sur. — responde el comisionado Rodríguez al tomar la última rosquilla de la caja. La detective Olivia colomar al escuchar esa increíble y clasificada información, de inmediato se emociona, ya que significaba una sola cosa. —    ¿el capitán Genesis supervisara la llegada de cien contendores? Eso es algo increíble, son pruebas… si logramos descubrir que contienen esos contenedores, podremos judicializarlo de una buena vez. — dice Olivia con una sonrisa. —    Así es, puedes llevar una pequeña unidad de policías en cubierto, pero… El comisionado Rodríguez debía ser estricto con la joven detective Olivia ya que ella tenía el gran defecto de ser impulsiva y muy temeraria, lo cual ha llevado al departamento de policía a tener ciertos roces legales con Cybewor darle así muchos problemas al comisionado Rodríguez y debía dar ciertas advertencias a esa impetuosa detective que solo quería hacer justicia. —    ¿pero? — pregunta Olivia al terminar su café. —    Si cometes un error más, te suspenderé por un mes. — responde el comisionado con seriedad. —    Ya veo… bueno no cometeré más errores, señor, así que puede confiar en mí. — responde el detective colomar al marcharse.   Olivia estaba cansada de cometer siempre errores en sus investigaciones, no era fácil para ella encerrar o inculpar al hombre más poderoso de nueva York, por esa razón, Colomar no quería cometer mas errores y de una vez por todas obtener las pruebas suficientes, para encarcelar a ese ruso antes de que cometa alguna locura. Por esa razón la detective Colomar, después de reunir a una pequeña unidad de policías y detectives que estaban dispuestos apoyarla, se dirigen al muelle para, así echar en ascuas su misión de investigar el embargo de esos misteriosos contenedores que llegaban desde corea y mientras la detective colomar se dirigía al muelle, ella decidió llamar a elizabeth y así obtener un poco más de información. —    Hola detective… ¿Cómo va todo? — dice elizabeth al contestar la llamada. —    Aaa, ya sabes, policías y ladrones, de echo, me dirijo hacia el muelle para poder investigar el embargo de unos contenedores sospechosos. — responde la detective sin mucho dudarlo. —    ¿son de Cyberwor? - pregunta elizabeth. —    ¿Qué sabes sobre los contenedores? — pregunta la detective colomar. —    No lo sé Olivia, sé que normalmente lo que vienen en los contenedores son prototipos, refacciones y/o tecnología de millones de dólares, para así implementarlos en nuevos proyectos — explica elizabeth. —    ¿y de dónde vienen esos contenedores? — pregunta Olivia. —    Normalmente siempre vienen de j***n o china… — responde elizabeth. —    Estos vienen de Corea del sur, aun no se sabe, pero, inteligencia sospecha que son contenedores con armamento de grado militar — responde Olivia con seriedad. —    ¿sabes quién está supervisando la llegada? — pregunta elizabeth intrigada. —    Solo sé que es el jefe de seguridad de Cyberwor. — dice Olivia. Elizabeth al escuchar ese sombre, grita impactada. —    ¡GENESIS! —    Si… ¿sabes algo de él? — pregunta Olivia. —    Solo sé que es el noviecito de Nicola, es un sujeto muy astuto y muy malo, igual que su jefe — dice elizabeth. —    Muy bien, estaré atenta, gracias por compartir esta información Elizabeth. — dice Olivia al llegar al muelle. —    No te preocupes, dije que te ayudaría ¿no es así?… si se pone la cosa difícil, llámame, enviare algo de ayuda. — responde elizabeth antes de cortar. —    Gracias… Olivia y sus amigos, logran llegar al muelle privado de Cyberwor, donde ya se habían desembarcado algunos contenedores de barcos surcoreanos. Olivia legalmente no podía entrar al muelle de la compañía, pero ella no era específicamente buena siguiendo las reglas, así que, usando un pequeño, pero, poderoso laser térmico, logra abrirse una pequeña entrada por la cerca electrificada. —    Bien logramos entrar, ahora, manténganse cerca, no causemos alborotos innecesarios, tomen las fotos que sean necesarias y nos marchamos de aquí, ¿entendido? — dice Colomar a sus compañeros policías. —    SI SEÑORA. —    ENTENDIDO. —    COMO ORDENE. —    CLARO. Los policías y la detective colomar lograron pasar desapercibidos en el muelle privado de la compañía, pero, a pesar de eso  cuando logran desbloquear el candado tecnológico de uno de esos increíbles contenedores de grafeno, ellos no podían creer lo que habían encontrado ahí dentro; no tenía sentido, eran refrigeradores de comida, algo simple, que todas las casas tenían, para ellos, no había explicación, parecía una broma, ¿Por qué habían refrigeradores de cocina en contenedores especiales de una compañía armamentista? —    ¿Qué estos?... — dice Olivia confundida al igual que sus compañeros. —    ¿son refrigeradores? —    En mi casa yo tengo este refrigerador… —    También yo, mi esposa lo compro en nuestro aniversario. —    No tiene sentido. —    Para nada, ¿para que usaría cyberwor estos refrigeradores de cocina? Olivia estaba frustrada por lo que había encontrado, no tenía sentido que una compañía dedicada a crear armas comprara miles y miles de refrigeradores modernos. —    No tiene sentido, no ahora… — dice Olivia furiosa. —    Ni siquiera podemos abrir los refrigeradores. —    ¿talvez tienen algo adentro? —    Dudo mucho que sea comida, ¿verdad detective Olivia? —    Si, todos los refrigeradores tienen código de seguridad, apuesto que, si abrimos uno de ellos, descubriremos que es lo que contienen. — responde Olivia al acercarse a uno de los refrigeradores de cocina. Elizabeth y sus amigos, se dedican a utilizar tecnología sofisticada para abrir uno de los refrigeradores, pero antes de siquiera intentarlo; por desgracia un androide de seguridad logra detectar a los intrusos y con una alarma logra llamar la atención —    ALERTA DE SEGURIDAD, ALERTA DE SEGURIDAD. — dice el androide antes de dispararle a Olivia y a los demás policías con dardos eléctricos, que los paralizan momentáneamente sin siquiera darles la oportunidad de escapar. Olivia sin poder reaccionar ante los disparos, cae al suelo al igual que sus compañeros y se retuerce ante los miles de volteos que eran descargados en su cuerpo; Después ella por el efecto de la descarga, pierde la conciencia por pocos minutos y al abrir sus ojos, ella pudo ver como un hombre de traje elegante y pelo oscuro se acercaba hacia ella, burlándose de forma sarcástica sobre su intento de investigación. —    Vaya, vaya, ¿pero que tenemos aquí? — dice el capitán Genesis al acercarse a la detective Colomar y sus amigos. Olivia estaba atrapada, fue descubierta y no podía escapar, sobre todo, no podía liberarse de los dardos eléctricos que paralizaban sus músculos todo el tiempo, lo único que ella podía hacer era responder ante esas palabras. —    Capitán Genesis… el capitán a cargo de la seguridad de Cyberwor, también conocido como el perro de Nicola volcof. — dice Olivia mientras aguantaba el dolor que le producía el dardo eléctrico incrustado en su abdomen. —    Ja… veamos quién eres… Genesis rápidamente examina la ropa de la detective colomar, manoseándola de una mera despreciable hasta encontrar su placa, la placa que la identificaba como policía de Nueva York. —    Vaya vaya, ¿detective Olivia Colomar? Creo… que usted y yo debemos hablar…   Genesis toma su arma y después le ordena a uno de los robots de seguridad desactivar el dardo eléctrico que sometía a Olivia. —    Póngase de pie detective. — le ordena Genesis a Olivia. Olivia sin ninguna otra opción decide ponerse de pie, para rápidamente ser interrogada por el capitán Genesis. —    ¿y bien que hacían aquí? — ´pregunta Genesis con rigor. —    Nada, íbamos para una fiesta de disfraces, pero nos terminamos perdiendo. — responde Olivia con sarcasmo. —    Hahahahaha, ok. Genesis al escuchar ese chiste tan simpático, rápidamente golpea a al detective Colomar en el abdomen, dejándola literalmente sin aire. Olivia cae al suelo y comienza a toser por el fuerte golpe que recibió en su abdomen. —    Repitiere la pregunta detective, ¿Qué hacían en nuestro muelle? — pregunta Genesis al tomar el cabello de la detective. —    Hahaha, vete al diablo. — dice Olivia negándose a responder las preguntas de ese peligroso capitán. —    Ok… ok, no, muy bien, eres de las que se hacen las difíciles Eh, muy bien… vamos agilizar las cosas. — dice Genesis. Genesis rápidamente se acerca aunó de los compañeros de Olivia que ayudaban en su investigación y le apunta con su arma; amenazándola de matar a su colega policía si no respondía su pregunta. —    ¡No lo hagas! — suplica Olivia. —    Supongo que desde saber que nosotros no somos personas con las cuales se debe jugar, si no quiere que asesine a sus amigos, responda mis putas preguntas. — ordena el capitán Genesis con frialdad y maldad. Olivia no podía decir nada, pero no quería arriesgar la vida de sus compañeros. —    Vinimos a investigar los extraños contendores enviados desde corea, queríamos un poco de información sobre sus actividades. — dice Olivia sin ninguna otra opción. —    ¿Quién te dio esa información? ¡RESPONDE! — grita Genesis. —    No lo sé… no lo sé… mis superiores me otorgaron la información, fue decisión mía el venir a investigar sobre los contenedores — responde Olivia tratando de calmar al capitán Genesis. —     Ahh… ya veo… ¿tú eres la detective metiche que intenta molestarnos?  Ya te recuerdo, eres la detective que Nicola alguna vez me pidió asesinar, pero, no quise hacerlo en ese momento ya que odio matar chicas lindas, sería  un desperdicio, bueno, es una pena que te di una segunda oportunidad de vivir solo para que la desperdiciaras; pudiste dejar de investigarnos, pero decidiste volver. — replica Genesis al apuntarle a Olivia con su arma. —    Deja a mis amigos, ellos no tienen nada que ver… — suplica Olivia a Genesis. —    Ya se… por eso, solo los usaré como ejemplo, para que la policía nos deje en paz. — dice Genesis al golpear a Olivia en la cara, dejándola inconsciente por ese impresionante golpe.   Olivia cae al suelo y pierde el conocimiento, aun sin saber las cosas que el capitán Genesis iba hacerle por ser una gran molestia para la compañía. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD