Capítulo 16. Presente de un fan.

1562 Words
—    Eres un bueno para nada Genesis. — dice Nicola por teléfono. —    Mira quien lo dice… si mas no recuerdo, yo me encargué de los drones que atacaron el muelle, no me culpes de lo que sucedió. — Responde Genesis furioso. —    Haaa, tienes razón, hiciste un buen trabajo, pero, aun así, dejaste que los intrusos escaparan. — responde Nicola decepcionado. —    No te preocupes, los policías y esa tal detective Colomar, serán asesinados en cuando tenga tiempo, pero, creo que nos estamos desviando del tema principal. — dice Genesis. —    Ya sé, ¿los drones de seguridad? — responde Nicola. —    Así es, no hay que ser un genio para saber, quien poseía tantos drones. — dice Genesis. —    Ja, elizabeth se no está revelando. — responde Nicola con seriedad. —    Te dije que esa chica no sería tu perra por siempre, enviar ese ataque solo confirma que ella, tiene intenciones de traicionarnos. — responde Genesis. —    Es más que claro, pero, ahora ella está creando un prototipo inimaginable, no quiero hacerle nada, no aun, necesito el ojo rojo…  — dice Nicola. —    Ja, ya sé, pero, aun así, ¿Qué evitara que ella use el ojo rojo contra nosotros en cuanto lo termine? — responde el capitán. —    No creo que lo haga, no si quiere que su hermana viva, Sara es la única persona que evita que la señorita elizabeth se vuelva una amenaza, para nosotros. — dice Nicola confiado. —    Dudo mucho que creas que la tienes bajo control, esa maldita es muy lista, si quisiera podría crear un arma capaz de destruirnos a todos, ella podría extinguir a la r**a humana, ¿y aun así no consideras que sea una amenaza? — dice Genesis cuestionando las palabras de Nicola. —    No negaré eso, pero, elizabeth es muy ingenua, ella piensa que no asesinaré a su hermana menor, y por esa razón acepto continuar con el proyecto del ojo rojo, cuando lo termine, las mataré a ambas y así, la amenaza más grande para Cyberwor, habrá desaparecido. — responde Nicola. —    Es curioso cómo le temes a elizabeth a pesar de controlarla como un títere. — Responde Genesis. —    Si no le enseñas a una leona quien es el alfa, serás devorado mi querido amigo, sin elizabeth, Cyberwor no se hubiera convertido en la compañía armamentista número uno en el mundo, por esa razón quiero darle una muerte digna de una genio. — dice Nicola. —    ¿Qué tiene en mente volcof? — pregunta Genesis. —    Aun nada, todavía no es su hora, pero, no puedo pasar por alto el hecho, de que ella, salvo a la detective colomar, por esa razón le daré una lección. —    ¿adivino? Vas a meterte con su hermana menor.  — dice Genesis. —    Creo que elizabeth debe saber que sus acciones, solo serán pagadas en su hermana, así que es tiempo de mostrarle a las dos, cual malévolo puedo ser… — responde Nicola. —    ¿Qué vas hacer? — pregunta Genesis. —    Solo digamos que Sara, recibirá un pequeño obsequio por parte de un fan. — dice Nicola al enviarle al correo electrónico de Sara, algo muy especial. —    Bueno… ya quiero ver el desenlace de esta pequeña historia. — dice Genesis al cortar la llamada. —    Si.   Nicola y Genesis, sabían perfectamente, que elizabeth, había ayudado a la detective Colomar a escapar del muelle, eso era algo que a ambos no les hacía gracia y por esa razón, se tenía que castigar a elizabeth con algo que ella no podría ignorar. De regreso a la mansión, Sara, recibe un regalo de uno de sus fanáticos, ella era una gran pintora y era normal para ella, el recibir todo tipo de regalos, aun sin saber cuáles eran las verdaderas intenciones de esos obsequios. —    Sara, te llego un correo, un obsequio de un fanático. — dice ATENA. —    Mmm. ¿Qué es? — dice Sara. Sara rápidamente, materializa una Olo pantalla con su teléfono, y revisa ese correo, ella era agradecida con los obsequios de sus fans, algunos enviaban dinero, otros obsequios raros y valiosos, y otros simplemente le enviaban cartas de admiración; pero, en ese momento, Sara no imaginó que un tal CONTEMPLARIO 123, le envió un obsequio, que ella, de inmediato agradeció. —    Oh, no puede ser. — Dice sara emocionada. —    ¿Qué sucede señorita Sara? — pregunta ATENA. —    Eh… nada, solo me enviaron algo de dinero, eso pasa me por ser una famosa artista, a veces, la gente dona por tú arte. — Responde Sara al mentirle a ATENA. —    Ah, ya veo, ¿y quién es ese agradable fanático? — pregunta ATENA. —    Un tal… @CONTEMPLARIO123, sin duda le agradeceré por su gran detalle. — responde Sara con una sonrisa. —    En fin, tu hermana salió un rato, me pidió que yo me encargara de la cena así que quiero preguntarte, ¿Qué deseas comer? — dice ATENA. —    Mmm, quiero comer sushi, pero… que sea rápido, quiero salir esta noche — dice sara. —    Claro, le notificaré a tu hermana. — responde ATENA. —    No, no lo hagas, ella ya sabe a dónde iré. — responde Sara mintiéndole a ATENA. —    Eh… ¿está segura? Detecto que tu pulsación y tu respiración están aumentando en un 2%, no me estarás mintiendo, ¿verdad? —    Claro que no, solo confía en mi palabra, confirma el comando.  — dice sara con una inocente sonrisa. —    Ah… si lo dices así, no puedo oponerme, pero, más vale que no me mientas, romperías mi corazoncito artificial. — responde ATENA con sarcasmo. —    Claro ATENA, iré a cambiarme de ropa, mientras tanto, prepara el sushi. — dice Sara al quitarse su ropa holgada. —    Como ordene señorita.   ATENA al ser una inteligencia artificial, no puede sentir las mismas sospechas que un humano, ella no sospechaba, que Sara, rompería las reglas dadas por su hermana elizabeth, ella no sabía que Sara había recibido el mejor de los obsequios por parte de un fan, por parte de @CONTEMPLARIO123, un fan, que en realidad era un monstruo, un director, el director de cyberwor. Nicola en un perfil falso, le regaló a sara, algo que ella deseaba obtener, no dinero ni joyas, sino más bien un boleto, un boleto de un concierto de rock, el mismo que sara no pudo comprar. Ella quería asistir a ese concierto, y al obtener ese boleto, ella obviamente no iba a faltar, algo que Nicola ya había planeado. Mientras sara se alistaba para salir al concierto de rock, al otro lado de la ciudad, Elizabeth se reunió con Olivia, para charlar sobre lo sucedido en el muelle. —    ¿estas cansada? — pregunta la detective Colomar. —    Algo, no he dormido muy bien. — responde Elizabeth. —    Wow, eso es malo, ¿trabajando en casa? — responde Olivia al tomar una cerveza. —    Si… trabajo en algo, ¿Cómo estás, no tienes heridas verdad? — dice Elizabeth. —    Pues estoy bien, solo tengo algunos rasguños, pero, aun así, me gane una suspensión por parte del comisionado Rodríguez. — responde Olivia. —    ¿Por qué si solo hacia tu trabajo?  — reclama Elizabeth. —    Si, pero no teníamos una orden de allanamiento, además en teoría, invadimos propiedad privada. — responde Olivia al mirar su botella. —    Adivino, ¿llegaron los abogados? — responde Elizabeth. —    Si, demandaron a todo el puto departamento, literalmente nos tienen agobiados e intimidados, es una suerte que el comisionado, no decidido despedirme. — responde Olivia con tristeza. —    Diablos, los abogados de Cyberwor son unos demonios, ya veo porque estas tan desanimada. — responde Elizabeth. —    Si… bueno, supongo que aceptaré la suspensión como un regalo, merezco un descanso. — dice Olivia. —    Que envidia, ojalá, ojalá yo también tuviera esa libertad. — responde Elizabeth. —    Bueno, sé muy bien que no es fácil para ti, pero, eres fuerte, recuerda, que tarde o temprano, encontraras una solución a tus problemas — dice Olivia al tomar su última botella. —    Gracias, ¿y qué piensas hacer en tu suspensión? — pregunta elizabeth. —    Talvez visite a mis padres, sería bueno salir de la ciudad. — dice Olivia. —    Mmm, al menos tienes padres, yo me siento presionada por ser la única familia que tiene, Sara, la ser su hermana mayor, debo cumplir con los papeles maternos y paternos. — responde elizabeth. La detective Olivia, pone su mano en el hombro de elizabeth y dice algo que Elizabeth deseaba escuchar. —    Eres una buena hermana, trabajar para un monstruo solo por su bien, es algo que pocas hermanas mayores podrían hacer. —     Gracias… — dice elizabeth. —    Gracias a ti, por salvarme. — responde la detective al retirarse del bar. Elizabeth al despedirse de la detective, decide pagar la cuenta, para así regresar a su mansión, pero en ese momento, un ruso de cabello rizado, se acerca a ella, era Nicola, que decidido sentarse en su mesa y con una sonrisa este le dice. —    ¿quieres otra copa, elizabeth? —    ¿Nicola? — dice elizabeth completamente sorprendida. —    Bueno iré al grano. — responde Nicola Nicola saca un arma y le apunta a Elizabeth con ella, con una mirada fría y sádica, este le pregunta. —    ¿Por qué atacaste el muelle y ayudaste a la policía? — dice Nicola con mucho rencor 
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