TRES

4027 Words
El lunes no puede llegar más rápido. Lo que resto de la semana no tuve noticias de Kilian, aunque de alguna forma me lo esperaba. Después de haberme bañado y puesto el uniforme (una falda a cuadros de color rojo, demasiado corta para mi gusto, una camisa blanca y el saco n***o) bajo a la cocina para desayunar. Mamá está tarareando una canción y sonríe cuando me ve entrar por la puerta de la cocina. -Buenos días-saludo con una sonrisa, me acerco a ella y le doy un beso en la mejilla. -Buenos días, cielo. ¿Cómo dormiste?-le da la vuelta a un hotcake y me mira atentamente. -Bien, ¿Por qué preguntas?-me siento en un taburete y la miro también. -No sé-hace una mueca-, te ves un poco cansada. ¿Estas segura que dormiste bien?-escudriña los ojos-.De seguro te quedaste despierta hasta tarde viendo tus programas-reprocha. -Estoy bien. Debe ser el cansancio del primer día de clases. -¿Qué cansancio? Si apenas vas a ir a la escuela -dice divertdida.Me da la espalda y continua con los hot cakes-.Pero sabes que si tienes problemas para dormir me puedes decir, tengo un té buenísimo para eso. Sonrío y raspo el esmalte de una uña despostillada. Estoy muy consciente de los famosos tés de mamá. No tengo ni idea de donde los saca, pero para todo tiene un remedio a base de plantas y dios sabe que más cosas. Basta decir que mamá es algo escéptica cuando se trata de tomar los medicamentos que recomiendan los doctores, ya ni porque papá es uno de esos doctores. Supongo que una de las ventajas es que nunca me he enfermado, ni Caleb. Aileen solía encontrarlo extraño cuando éramos pequeñas, pero con el tiempo empezó a ver que en realidad teníamos suerte de no haber sufrido de una gripa nunca. -¡Buenos días!-grita Caleb alegremente entrando a la cocina. Le da un beso a mamá y se sienta junto a mí con la sonrisa más grande que le he visto. Mamá y yo nos miramos y mamá hace un gesto como diciendo “¿y a este que le pico?” -Buenos días, cielo-responde mamá y se gira para seguir cocinando los hot cakes. Miro a Caleb que esta distraído observando una manzana en el frutero y me aclaro la garganta. Gira la cabeza y me sonríe. -¿Porque estas tan feliz, si se puede saber? -¿Qué? ¿Acaso no puedo estar feliz por ningún motivo?-pregunta ofendido. -Pues sí, pero por lo general cada vez que es el día de regreso a clases, despiertas todo malhumorado-levanto una ceja. -Esta vez es diferente. Estoy seguro que este día estará lleno de sorpresas-me pellizca una mejilla. -¿En dónde estuviste ayer?-pregunta mamá, intentando sonar casual-.Llegaste algo tarde. -Estaba con los chicos. -¿Haciendo que?-mamá levanta una ceja, y esta vez no intenta disimular su escepticismo. Se pone las manos en la cadera aun sosteniendo la espátula. -Ya sabes-responde Caleb, encogiéndose de hombros sin inmutarse-Cosas de chicos. -Mmm…-lo escudriña con la mirada-Cosas de chicos-susurra por lo bajo y se da la vuelta para seguir con los hot cakes. Mamá pone un plato lleno de hot cakes en el desayunador enfrente de nosotros y nos da a cada uno un plato. Me sirvo uno y le vierto un chorro enorme de mermelada de fresa. Caleb se hecha pedazo tras pedazo a la boca, sin terminar de masticar el que ya tenía previamente. Lo miro con disgusto durante un segundo y continúo comiendo mis hot cakes. Todavía me pregunto cómo es que podemos estar emparentados, peor aún ¿Cómo podemos ser gemelos? La mayoría de las personas piensan que por el simple hecho de ser gemelos somos iguales en todos los aspectos. Esperan que yo sea social y alegre como Caleb, pero soy completamente lo opuesto. Claro, hasta un siego podría darse cuenta de lo parecidos que somos físicamente, ambos tenemos el cabello castaño y ondulado, los ojos color miel y la tez blanca como mamá. Pero en lo que respecta a las personalidades, me gusta pensar que soy más…reservada. Terminamos de desayunar rápidamente y cada quien se va a la escuela en su respectivo vehículo. Cuando cumplimos dieciséis nuestros padres decidieron que era momento de que cada uno tuviera su propio vehículo, lo lógico es que ambos eligiéramos un coche, pero estaban equivocados. Caleb creyó que sería más divertido e interesante tener una motocicleta en lugar de un coche. Dijo que lo haría parecer “misterioso”. Porque ¿Quién quiere tener un lugar seguro y calientito en un lugar en donde prácticamente llueve todo el año? Me toma media hora llegar a la escuela, una vez que me estacione bajo del coche y me encamino hacia la entrada. Varios grupos de amigos se saludan con alegría y se abrazan, felices de ver a sus amigos nuevamente. Como si no se hubieran visto durante el verano. -¡Cassie, espera!-alguien grita a mis espaldas y me detengo antes de entrar. Miro a Caleb correr hacia mí-.Quiero pedirte un favor, pero no te lo quería decir enfrente de mamá-me cruzo de brazos. -¿Qué hiciste esta vez?-pregunto con fastidio. -¿Por qué piensas que hice algo? En serio, tener un poco de confianza –levanto una ceja -en tu hermano no estaría mal…no me mires así-me reprimenda-…me ofendes y eso duele-se pone una mano sobre el pecho. -¿Entonces no necesitas que te cubra con nada?-pregunto con una dulzura extremadamente falsa. -Bueno…-se rasca la nuca-…yo no diría que no necesito… ¡Bien!-grita exasperado cuando ve que estoy a punto de irme-Pero te juro que no es nada malo…al menos no creemos que lo sea-dice culpablemente. -¿Creemos?-levanto ambas cejas- ¿Quién más….? No me digas, ya se quien más-detrás de él, a unos cuanto metros, veo a sus amigos parados en el estacionamiento, entre ellos Iker y Lucas, quienes me miran con una sonrisa y me saludan con la mano-.Escúpelo de una vez. -Lo que pasa es que necesitamos tu ayuda con algo… -Si quieres mi ayuda necesitas decirme algo más que eso-lo miro moverse incómodamente. Rueda los ojos. -Ayer por la tarde, ¿si recuerdas que salí con los chicos, no?...bueno, pues ya sabes que este año somos los más grandes de la escuela…no pongas esa cara…y es nuestro deber, no solo como los de último año sino también como parte del equipo de futbol americano, asegurarnos que los de primer año tengan una bienvenida…agradable-ya sé a dónde se dirige con esto. Cada año que ingresan los de primer año, es un ritual que los que ya estén en último año les hagan la novatada. Lo que jamás me imagine es que Caleb se prestara para eso. -No los voy ayudar a molestar a los de primer año. Nosotros también pasamos por eso, por si no lo recuerdas-vuelve a rodar los ojos, exasperado. -Y sobrevivimos, no es nada del otro mundo. Además no tienes que hacer nada, ya lo hicimos nosotros-sonríe con una mezcla entre orgullo y malicia. -¿Entonces qué quieren que haga?-pregunto confundida. -Que nos cubras. Estamos seguros que el director sospechara de nosotros y necesitamos que digas que todo el día de ayer estuviste con nosotros. -¿Y porque me creería? -Porque…-pasa un brazo sobre mis hombros-…querida hermanita, el director confía en tu palabra. Eres su alumna estrella. -Eso no es verdad-resoplo y ruedo los ojos. Me mira incrédulo. -Claro que sí, y lo sabes. -¿Y si digo que no? Estoy segura que mamá y papá estarán encantados en tener una reunión con el director…-sonrío con maldad y abre los ojos como plato. -No te atreverías-dice en un hilo de voz. -Yo creo que si… -¡Por favor!-grita desesperado. Unos de primero se asustan y aprietan el paso. -No lo sé…-digo lentamente- ¿Qué gano con esto?-me miro las uñas de forma desinteresada y espero escuchar algo que me agrade. -La gratitud de tu hermano-sonríe. Hago una mueca. -Umm, no es suficiente.-intento avanzar de nuevo pero me detiene. -¿Qué quieres? Haremos lo que sea-abre los ojos tan grande que pienso que se le saldrán. -¿Lo que sea?-levanto una ceja y sonrió con maldad. -Lo que sea-repite. Por la mirada en sus ojos puedo ver que se empieza a arrepentir pero no se retracta. -Muy bien, les dejare saber después lo que quiero. Esta vez me doy la vuelta y logro entrar a la escuela. Los pasillos están abarrotados de alumnos y me abro paso entre ellos hasta llegar a mi casillero. Pongo la contraseña en el candado y lo abro. -Madre mía, me voy un verano y cuando regreso mi mejor amiga es otra-me doy la vuelta y Aileen me observa con sus ojos cafés y una gran sonrisa. Sonrío y corro hasta ella. Nos abrazamos durante un tiempo y cuando nos separamos veo que se ha hecho luces en su cabello lacio y castaño. -Yo no he cambiado, pero tu sin duda lo hiciste-tomo un mechón de su cabello-.Te queda bien. -Me vi en la necesidad-rueda los ojos-Te dije que mis primos eran hijos del diablo. La última noche que estuvimos en su casa, entraron a mi habitación en la noche y me rociaron spray verde fosforescente en el cabello. Cuando me desperté por la mañana y lo vi, casi me da un ataque-entonces sonríe, una sonrisa que conozco muy bien-.Lo bueno es que esta vez no se libraron y tía Peggy hizo lo necesario. -¿Qué hizo?-se mira las uñas, fingiendo indiferencia. -Digamos que estarán castigados hasta que se casen-me mira con maldad-.Si alguna vez se casan, claro. -Al final tuviste tu venganza. -Y no sabes lo bien que se sintió- sonríe orgullosa. Pasa un brazo sobre mi hombros, cierro mi casillero y nos dirigimos a nuestra primera clase-.Presiento que este año será bueno. -Eso espero-suspiro. De verdad espero que así sea. -¡Oye!-grita y un chico rubio de primer año que intenta abrir su casillero, voltea asustado y nos mira-.Deberías darle un ligero golpe después de poner la contraseña-le guiña un ojo y el chico se sonroja tanto que parece un tomate. -Bienvenido a la preparatoria-digo y ambas sonreímos. Entramos al salón de clase y nos sentamos en nuestros asientos. Pone sus libros sobre su mesa y se gira hacia mí- ¿Qué pasa contigo de todos modos? Parece como si no hubieras dormido bien-suspiro pesadamente. -¿En serio?-pregunto desconcertada-.Mamá me dijo lo mismo, supongo que es a causa de unos sueños extraños que he tenido. -¿Los sigues teniendo? Ya tiene tiempo desde que me dijiste que los tenías-frunce el ceño. -Sí, pero son solo sueños. Ya sabes…-me encojo de hombros. Me mira dudosa, como si quisiera decirme algo pero mejor decide lo contrario. -Supongo que te entiendo un poco, cada vez que vamos entrar a clases tengo pesadillas con la escuela. Una vez soñé que estábamos en educación física y traía este uniforme-se señala la falda de cuadros y el saco-.Y lo peor de todo es que ni siquiera traía tenis ¡eran mis pantuflas de conejito! La maestra seguía gritándome que porque era tan mala en matemáticas y los demás compañeros se reían señalando mi cabeza, en donde traía un espantoso sombrero con una enorme águila encima-la miro divertida y niego con la cabeza. -Bueno, eso sin duda se gana el premio al sueño más extraño. Supongo que el mío no es nada comparado con eso. -¿Qué soñaste?-pregunta curiosa. Toma uno de mis lapiceros y empieza a dibujar corazones en el margen de mi libreta. -Soñé con un hombre-levanta las cejas de arriba para abajo sugestivamente-.No esa clase de sueño, pervertida. Soñé que caminaba por el bosque y llegaba a un casa, cuando estaba a punto de entrar escuchaba algo detrás de mí y cuando giraba para ver que era, ahí estaba un hombre parado. Después de eso se acercaba a mí y me decía que no debería estar ahí. -¿Cómo era?-se pone un mechón de cabello castaño detrás de la oreja y deja el lapicero sobre la mesa. -Era alto y un poco musculoso. Tenía el cabello n***o y largo a la altura de los hombros, y sus ojos eran completamente negros. -Ta vez es alguien que viste caminando por la calle y te causo una impresión-se encoge de hombros. -No recuerdo haber visto a alguien como él. Y lo más extraño de todo es que me sentí paralizada en cuanto lo vi, no podía moverme ni hablar. -Muchas veces es nuestro subconsciente que trata de decirnos algo. -¿Y que trata de decirme el mío exactamente?-levanto una ceja. -Es obvio-sonríe-.Que necesitas un novio. -No necesito un novio-digo a la defensiva-.Estoy muy bien como estoy ahora, soltera. -¿Cómo lo sabes si nunca has tenido novio?-antes de que pueda decir algo la maestra entra al salón. -¡Buenos días, jóvenes! -Exclama alegremente -.Espero que hayan disfrutado de su verano porque los próximos meses no serán miel sobre hojuelas-deja caer un montón de libros sobre el escritorio con un ruidoso ¡pum! Todos sueltan quejidos y la maestra los ignora, aun con una sonrisa en su rostro- .Quiero que formen parejas y discutan sus puntos de vista sobre unas lecturas que les voy a dar. ¡Es tiempo de empezar con la diversión!-junta las manos y sonríe. Aileen acerca su butaca junto a la mía; una vez que todos están sentados por parejas la maestra reparte las lecturas y nos ponemos a trabajar. Apenas voy a sacar el marcador cuando Aileen se inclina sobre su butaca. -¿Escuchaste sobre la chica que encontraron en el bosque? –pregunta Aileen. Levanto la vista de mi libreta y la miro. -Sí, una tal Tamara-respondo. Aileen me mira desconcertada por un segundo y niega con la cabeza. -No, ella no. -¿Hubo otra?-levanto las cejas, sorprendida por esta nueva información. -Si-se acerca más a mi butaca-, parece que lo que antes era un pueblo seguro, ya no lo es más. -¿Cuándo paso eso?-hago como que estoy escribiendo algo en la libreta cuando la maestra voltea hacia nuestro lugar antes de regresar su atención al libro que sostiene en sus manos. -La encontraron ayer por la mañana. Así que supongo que paso entre la noche del sábado y la madrugada del domingo. -¿Y…que le paso?-pregunto con un ligero temblor en la voz, casi segura de su respuesta. -No estoy muy segura, escuche a Ron hablando en la cocina con mamá. Creo que fue atacada por un lobo.-Ron es el sheriff del pueblo y el padrastro de Aileen. -¿Un lobo?-frunzo el ceño e intento sonar incrédula-¿Y porque no han dicho nada en las noticias sobre ella? -No lo sé, supongo que no quieren preocupar más a la gente-se encoje de hombros-.Al menos hasta que tengan una pista concreta de lo que paso. -En eso tienes razón, pero la gente merece saber lo que esta pas…-abre la boca para decir algo pero en ese momento el director entra al salón, lo observamos acercarse a la maestra y susurrarle algo. Esta asiente y se gira hacia nosotros. -Jóvenes, su atención por favor-todos dejan de hacer lo que estaban haciendo y la miran con atención. -Buenos días-saluda el director cordialmente-.Espero que este año sea fructífero para todos, especialmente para aquellos que están a punto de terminar. Quiero presentarles a un nuevo compañero, por favor, denle la bienvenida al señor Kilian Hellsing. Kilian entra al salón y observa despreocupadamente el salón y a sus habitantes. Parece que el aire de la habitación desapareció y el único ruido que se escucha es el reloj colgado en la pared con su tic tac. Si no lo hubiera conocido antes, me atrevo a decir que hubiera reaccionado de la misma manera, aunque su presencia sigue siendo algo cautivadora. Aileen deja caer el lápiz que tenía en la mano y el ruido que hace al chocar contra la butaca parece sacar de su trance a todos. Nuestras miradas se cruzan por un momento y sonrío ligeramente. Hace un movimiento con la cabeza apenas perceptible para los demás. -¿Quién hace espacio para uno más en su equipo?-pregunta la maestra. Unos cuantos pares de manos se alzan en el aire, la mayoría de chicas. No estoy muy segura de sí debería levantar la mano…-Muy bien…-dice observando a todos-Por qué no te sientas con Emily y su compañera-le da una sonrisa animada a Kilian y este asiente. Emily y su compañera parecen que están a punto de reventar de la emoción. Kilian toma una butaca y la acerca a la de ellas. Todos lo siguen observando hasta que se sienta. Parece que no se da cuenta que todos lo están mirando y si lo hace parece no importarle. -Muy bien-dice la maestra, atrayendo nuestra atención-.Muchas gracias, director-por un momento me había olvidado que seguía aquí. Le da una sonrisa a la maestra y sale del salón, no sin antes lanzar una mirada discreta en dirección a Kilian-.Regresen a sus trabajos, jóvenes-nos dice. -Es guapo-susurra Aileen y ambas regresamos nuestra mirada a él. Kilian asiente a algo que Emily dijo y regresa su mirada a la libreta. Me doy cuenta que no somos las únicas que aún lo miran, algunas otras compañeras le dan miradas discretas y se susurran cosas. Me atrevo a decir que inclusive los hombres lo miran con admiración. -Parece…misterioso-dice Aileen aun con la mirada pegada a su perfil. -Si…-divago, sin prestarle demasiada atención. No sé porque no le digo a Aileen que lo conocí en las vacaciones. Una parte de mí dice que es porque no quiero darle a impresión equivocada y por equivocada es: que me gusta. Es atractivo, pero no me interesa entablar una relación romántica con él o con nadie, al menos no mientras siga en la preparatoria. La otra parte de mi me dice que no quiero decirle a Aileen por la emoción de conocer a alguien que ella no. De tener un secreto que no sepa nadie, ni siquiera mí mejor amiga. Lo miro y justo en ese momento mira en nuestra dirección. Aileen regresa su atención rápidamente al cuaderno y yo le sonrío nuevamente. Esta vez sonríe ligeramente y mira a Emily, que lo toca del brazo para atraer su atención y me fulmina con la mirada. Parece que ya encontró su nueva conquista del año. ¡Eso fue vergonzoso!-susurra. Se pone las manos en las mejillas, que están rojas como un tomate-.No es como si fuéramos las únicas que lo estaban viendo. -No, pero fuimos las únicas a las que descubrió-digo, tranquilamente. Regreso mi atención al cuaderno y levanto la mirada cuando veo que Aileen no está haciendo nada- ¿Qué? -Pareces muy calmada para alguien que fue descubierta, prácticamente babeando por un chico. -Yo no estaba babeando-levanto las cejas-.Y estoy tranquila porque fue a ti a la que descubrió, no a mí. -Hay que hacer el trabajo-dice, enfurruñada. Y no vuelve a hablar por el resto de la clase, algo rarísimo en Aileen que habla hasta por los codos. Cuando tocan la campana que indica el término de la clase, salimos tan rápido que casi tumbo una de las butaca, corrección: Aileen me arrastro con ella hasta la salida y en su desesperación por que Kilian no la viera, me uso como escudo al pasar a su lado, lo que provoco que chocara contra la butaca y me diera un golpe muy doloroso en la pierna. -Lo siento-se disculpa Aileen por tercera vez-.Es solo que no quería que me reclamara. Aunque debo admitir que me da una vibra un poco extraña…-la miro sorprendida, porque al parecer no soy la única que lo piensa. -No te iba a decir nada-me quejo, sobándome el área en donde me golpeé. -Tú no sabes eso-me señala con un dedo. Ruedo los ojos y decido no decir nada más. Aileen puede ser muy dramática y en esos casos es mejor llevarle la corriente o ignorarla. -¿Qué te parece si vamos a La taberna esta noche?-sugiere. La miro, aun resentida y sonríe de forma inocente-Velo como mi manera de disculparme. -Ya te disculpaste-le recuerdo. -Claro, pero esto sería disculparme mejor-insiste y engancha su brazo con el mío. La escudriño con la mirada. -¿Por qué estás tan insistente?- La taberna es el único lugar en donde les sirven alcohol a los menores de edad y se podría decir que es uno de los pocos lugares divertidos en el pueblo. No por el hecho de que sirvan alcohol, por supuesto. -Lucas va a tocar con su banda-se encoje de hombros e intenta parecer desinteresada. Lucas ha sido su amor platónico desde que íbamos en primer año. Le gusta tanto que a veces solo va a mi casa porque mi hermano lo invita a él y a Iker. Y antes de que se fuera a casa de su tía Peggy, salieron un par de veces, aunque ella lo niega. -¿Lucas, eh?- pienso en hacer un comentario sugestivo, pero me advierte con la mirada y mejor no digo nada –.Ok- digo simplemente. Siempre podría poner la excusa de que es lunes pero ¿Qué clase de amiga seria si la dejara ir sola? -¿Qué tal que nos encontramos con Kilian?-mueve las cejas sugestivamente y la miro divertida. -¿Por qué iría a La taberna? Y pensé que te gustaba Lucas. -Por supuesto que me gusta, pero eso no significa que no pueda decir cuando alguien es guapo-se encoje de hombros-Soy fiel a mi crush, pero no ciega. -No estoy segura que… -¡Cuidado!-grita alguien, interrumpiéndonos. Antes de que pueda reaccionar algo duro me golpea en la cara. -¡Demonios!-grito. Me llevo una mano a la cara y toco mi nariz. Siento un liquido espeso en mis dedos y cuando los miro veo sangre. -¡Rayos! Lo siento–Iker se acerca a mí y me examina la nariz-.El lado positivo es que creo que no está rota –sonríe culpablemente con sus dientes perfectos-.Probablemente deberías echar la cabeza hacia atrás. Si fuera alguna otra chica probablemente me habría desmayado con el simple hecho de que toco mi rostro, suerte que no soy alguna otra chica. La mayoría de las chicas en esta escuela tienen algo por él y no solo porque sea el capitán del equipo de futbol americano. Es guapo, lo admito, si no estoy ciega. Cabello rubio, ojos azules y un físico increíble, mas cliché no puede ser. Todo un Ken. Lo fulmino con la mirada. -Y tú qué sabes-digo rudamente. Siento mi nariz punzando y no solo la nariz, sino toda la cabeza. Oprimo el puente de mi nariz con el dedo índice y el pulgar para detener el sangrado. Con ese golpe sentí que me volaba la cabeza. Con razón es el quarterback, tiene una fuerza algo descomunal. -Solo fue un golpecito, no es como que te vayas a morir –se encoge de hombros, restándole importancia -.Además, este verano tome primeros auxilios, así que si tengo conocimiento de lo que estoy hablando-sonríe burlonamente. -Como sea –paso junto a él, ignorando la mirada burlona de sus amigos. Caleb tiene suerte de que no estaba con ellos, o trolla habría ardido. - ¡Idiotas!-les grita Aileen, sin alguna preocupación-.Deberías ir a la enfermería-me dice una vez que ya nos alejamos de ellos-.Nunca había visto una sangre tan oscura-miro mis dedos aun manchados de sangre-.Parece casi negra. -No inventes, solo es más oscura, nada fuera de lo normal. Solo iré al baño a limpiarme- digo tercamente. Niega con la cabeza-Yo creo que no-y a pesar de que soy más alta que ella por unos centímetros, pasa su brazo por mis hombros-.Deberías checar si no está rota. -¿No escuchaste lo que dijo Iker?-levantó una ceja-.Esta bien, solo fue un golpe. -¿Tomó un curso de primeros auxilios y ahora es doctor?-escudriña los ojos y me mira. -Bien-ruedo los ojos, dándome por vencida. Es imposible llevarle la contraria a Aileen.
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