Cuando llego a la casa hay una nota pegada en el refrigerador. Mamá y papá salieron del pueblo. A veces lo hacen. Papá tiene que ir a convenciones y se lleva a mamá para que le haga compañía.
Hago bola la nota y la tiro a la basura. Saco un vaso del gabinete y me sirvo limonada. Subo a mi habitación y pongo Juego de Tronos en mi computadora, aunque realmente no le prestó atención. Estoy más ocupada pensando en los trillizos y los lobos. Es extraño que Mikenna y el otro trillizo no se hayan unido a las clases sino una semana después, justo cuando se detuvieron los asesinatos. Igual que al tiempo que llegaron ellos fue cuando empezaron. Y por otra parte está el quimerismo del que me hablo Aileen, podría ser posible que una persona desarrolle instintos animales, así como su fuerza si se llega a creer que eso es ¿cierto? Entonces, ¿podrían Mikenna y el otro trillizo ser los lobos?
Pero no tendría sentido que atacaran a Kilian, su hermano. A menos que este no quisiera participar en sus actos y por ende hayan querido deshacerse de él, para que no quedara como testigo. ¿Son…hombres lobo? ¿Será por eso que tienen una fuerza diferente a la de los humanos? Todo esto parecen disparates, como sacado de un cuento de hadas, pero ya no tengo miedo a la respuesta, y a decir verdad, no creo que alguna vez lo haya estado. Cabe la mínima posibilidad de que sea verdad que son hombres lobos. ¿Cierto?
-¿Dónde está mamá?-Caleb entra a mi habitación, sobresaltándome. Se deja caer junto a mí en la cama.
-Ella y papá salieron del pueblo-respondo, aun con la mirada en la pantalla de la computadora, aunque apenas y le estoy prestando atención.
-¿A dónde fueron?
-No sé, mamá solo dejo una nota diciendo que salieron y que regresaban mañana.
-Tengo hambre-su estómago gruñe tan pronto esas palabras salen de su boca. Levanto una ceja cuestionadora.
-¿Y?
-Hazme algo de comer-curvo las cejas y lo miro indignada por su comentario.
-¿Disculpa? ¿Quién te crees que soy?
-La mejor hermana que pueda existir…-parpadea rápidamente y sonríe.
-Eso no va a funcionar-digo firmemente-. Hay dinero en la cocina. Pide una pizza-regreso mi atención a la computadora. Se queda unos segundos más acostado y suspira pesadamente cuando se da cuenta que no pienso moverme. Se levanta de la cama con pesadez y camina hasta la puerta arrastrando los pies.
Lo escucho hablando por teléfono desde su habitación, probablemente pidiendo la pizza. Aunque quisiera cocinar algo para comer, me temo que ya he dejado claro lo incompetentes que somos para cocinar.
-La pizza llegara en veinte minutos-se asoma a mi cuarto nuevamente y asiento sin despegar la vista de la pantalla.
Continuo viendo Juego de tronos y veinte minutos después llega la pizza. Como no está mamá para decirnos algo, comemos en la sala; ojos que no ven corazón que no siente. Vemos una película que están transmitiendo en la televisión mientras comemos.
-¿A que no adivinas quien entro al equipo?-toma una rebana de pizza y le da un mordisco, masticando lentamente gira la cabeza y me mira.
-¿Quién? –pregunto mientas sigo viendo la televisión. Llevo la pizza a mi boca y le doy un mordisco.
-El gemelo que vimos la semana pasada, su nombre es Kay.
-¿En serio?-pregunto sorprendida.
-Es muy bueno, creo que podríamos mejorar más con él.
-¿Si sabes que son trillizos, verdad?-sonrió. Abre los ojos como platos y se atraganta con la pizza. Tose un par de veces y le da un sorbo a su refresco.
-¿En serio?-pregunta una vez que se recuperó.
-No puedo creer que no lo sepas. Prácticamente toda la escuela los vio hoy durante el almuerzo.
-No estaba en la cafetería, el entrenador nos llamó a una reunión de emergencia-rueda los ojos-.Ya podrás adivinar cuál era la emergencia.
-¿Qué Kay se unió al equipo?-asiente.
-Sí, la verdad no veo porque tuvo que llamarnos a todos para eso. Bien pudo haberlo hecho durante el entrenamiento, y presentarlo con el resto de los nuevos integrantes.
-Supongo que no podía esperar-me encojo de hombros .El ruido de la televisión ha pasado a un segundo plano.
-De hecho es bueno, demasiado-abre los ojos exageradamente-.Podría quitarle el puesto a Iker.
-¿En serio?
-Definitivamente, tal vez por eso Iker no está muy feliz con su integración al equipo. Aunque debo admitir que es algo presumido.
-Creí que estabas feliz de que entrara al equipo-lo miro cuestionadoramente y se encoje de hombros nuevamente. Se termina el pedazo de pizza de un mordisco y se chupa los dedos uno por uno. Lo miro con disgusto.
-Yo no dije feliz, solo creo que con el tenemos oportunidad de mejorar. Eso no le quita que sea presumido.
-Alguien parece celoso…-canturreo.
-¿Celoso?-levanta las cejas incrédulo-¿Yo?-se apunta el pecho con un dedo-.Ni de broma, solo te estoy dando mi opinión sincera.
-De acuerdo-regreso mi atención a la televisión y lo siento observándome.
-No estoy celoso-remarca, claramente molesto.
-Dije que está bien-lo miro- ¿O acaso me ves que dije algo más?
-No, pero puedo ver que sigues pensando en eso-se enfurruña y no dice más durante el resto de la noche. Cuando termina de cenar, se levanta del sillón sin hacer ningún ruido y sube a su habitación.
Caleb a veces puede ser algo…sensible. Solo fue un comentario inofensivo, no había necesidad de que causara este alboroto por eso. Para mañana ya se le habrá olvidado y actuara como si nada.
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Al día siguiente durante la segunda clase del día, el director interrumpe las clases y habla por el portavoz. Dice que habrá una ceremonia en el gimnasio a la hora de la salida, en honor a las dos chicas que murieron. Aunque solo una de ellas haya sido alumna.
En el almuerzo Aileen me cuenta sobre la cita que tuvo con Lucas anoche, al parecer Lucas por fin se animó a pedirle que fuera su novia oficialmente. Aunque hay algo raro con ella, parece nerviosa y no me mira directamente a los ojos por más de un minuto.
-¿Estás bien?-pregunto una vez que termina de contarme sobre Lucas.
-Sí, perfectamente-responde rápidamente y sonríe. Entrecierro los ojos en su dirección y ensancha su sonrisa.
-¿Estas segura? No lo pareces…
-¡Esta ensalada esta deliciosa!-se echa una cucharada a la boca y lo mastica tan lentamente que decido olvidarme del tema, por ahora.
Al final del día todos nos dirigimos al gimnasio tal y como lo ordeno el director. Me siento con Aileen y Lucas y esperamos a que se llene el gimnasio.
-Les agradezco a todos por estar aquí-comienza a decir el director, una vez que el gimnasio está lleno-.Es algo desafortunado lo que le ocurrió a estas dos jóvenes, que aún tenían tanto por vivir. Para prevenir más incidentes como esos, la policía ha ordenado que nadie debe entrar al bosque sin protección, especialmente de noche. Hay peligros rondando en la oscuridad, como ustedes ya bien se dieron cuenta. Por favor, jóvenes, les suplico que por esta vez escuchen a las autoridades y no anden curioseando por ahí… -nos observa a todos sobre sus gafas, como esperando ver que alguien diga algo.
Baja del estrado y deja que otro maestro hable. Veo a los trillizos sentados un par de lugares más abajo, miran al maestro que se encuentra dando un discurso ahora. Iker, que se encuentra sentado delante de ellos los voltea a ver rápidamente y los fulmina con la mirada, el trillizo que está más cerca de él también le lanza una mirada de odio y regresa su atención al maestro. Iker está apunto de regresar su atención al frente cuando me mira y desvió la mirada rápidamente.
-¿Sabes de que me di cuenta?-me susurra Aileen.
-¿Qué siguen sin mencionar a la otra chica que murió?-la miro.
-No…bueno, aparte de eso. No quiero sonar aterradora con esto, pero las tres chicas que murieron tenían cierto parecido a…ti.-siento como si un balde de agua helada me hubiera caído encima.
-¿Qué?-frunzo el ceño y las manos me empiezan a sudar. Aileen ya no parece tan segura de repetir lo que dijo. Mira nerviosamente al frente y regresa su mirada a mí.
-Sí…-titubea- las tres tenían el mismo color de cabello y una complexión física parecida-se mueve en su asiento, claramente incomoda por haberme confesado ese pensamiento.
-¿Qué intentas decirme?-frunzo el ceño.
-No lo sé, solo ten cuidado ¿sí? Tengo un mal presentimiento-regresa su vista al estrado y pienso en lo que dijo. Siento ganas de vomitar y me levanto del asiento. Aileen me da una mirada cuestionadora pero la ignoro y salgo lo más callada que puedo del gimnasio, no quiero atraer atención.
Camino tan rápido como puedo al baño de las chicas y una vez que llego, deposito mi estómago sobre el inodoro. Me quedo inclinada sobre el inodoro unos segundos más y cuando estoy segura que ya no voy a vomitar más, me reincorporo. Tomo un pedazo de papel y me limpio la boca.
Le bajo rápidamente y siento mi corazón palpitando como loco. Las manos me empiezan a temblar y siento un escalofrió subir por mi columna. Tomo un suspiro profundo y cuento hasta diez con los ojos cerrados antes de salir del estante.
Me inclino sobre el lavabo y me miro en el espejo. Hay gotas de sudor formándose en mi frente y estoy un poco pálida, más de lo normal. Lo que dijo Aileen tiene algo de verdad, aunque no me guste admitirlo, Emily si tenía cierto parecido a mí, igual la primera chica que murió. De la otra chica que no mencionaron no estoy segura, nunca la vi. Siento un cosquilleo en la mordida de mi tobillo. Con una última mirada en el espejo me lavo las manos y salgo del baño.
Estoy tan perdida en mis pensamientos que no me fijo cuando abro la puerta y termino chocando contra un chico. Me tambaleo hacia atrás y me alcanza a agarrar con sus manos. Cuando me toca siento un escalofrío recorrer todo mi cuerpo y lo miro a los ojos. Me observa con una sonrisa extraña y por sus ojos verdes pasa algo que no puedo reconocer, aunque la forma en que me mira es familiar.
-¿Estas bien?-pregunta sin remover sus manos de mis hombros. Las palabras parecen estar estancadas en mi garganta. Inclina la cabeza hacia un lado y escudriña los ojos sin dejar de sonreír. Finalmente soy capaz de hacer algo y asiento lentamente.
-Estoy bien-contesto, su sonrisa se agranda. Este chico me está dando escalofríos. Remueve sus manos de mis brazos (por fin) pero no retrocede- ¿Estás perdido?
Parece desconcertado por mi pregunta pero se recompone rápidamente cuando se da cuenta de lo que estoy hablando. Pasa sus largos y delgados dedos por su cabello rojizo y niega con la cabeza.
-No, creo que acabo de encontrar lo que estaba buscando.
-Claro…-digo incomoda-tengo que irme-su presencia me incomoda hasta tal punto que no soy capaz de pensar bien. Vuelve a sonreír y se hace a un lado sin decir nada.
Siento su mirada quemarme y cuando estoy a punto de dar vuelta al pasillo, miro sobre mi hombro y lo veo aun parado donde mismo, observándome. Me sonríe con esa sonrisa extraña y se despide con la mano.