El domingo me despierto más temprano de lo habitual. El cielo esta medio nublado, pero aun así hay rayos de sol que se filtran por entre las nubes. Me parece un buen clima para correr. Una vez afuera me pongo los audífonos y le subo el volumen. Empiezo trotando ligeramente y tengo cuidado de no tropezarme con alguna rama. Aún estoy algo insegura sobre el bosque, pero es de día y no creo que aquel lobo ande rondando de día. Por lo general los lobos son creaturas nocturnas.
Conforme más me adentro en el bosque, no puedo evitar sentir una inconformidad, que va aumentando conforme más me adentro en el bosque. Siento como se me eriza la piel y me detengo. Me quito un audífono y miro a todos lados, sin evitar sentir que alguien me observa .Sin ver nada fuera de lo normal, me pongo el audífono y empiezo a correr nuevamente
Cuando estoy a punto de dar la vuelta por el camino choco contra alguien y suelto un grito. El hombre me da una mirada extraña y continua trotando hacia el lado opuesto. Lo observo perderse entre los árboles y regreso mi vista al frente. Todo está bien, Cassie. No hay forma de que te encuentres con ese lobo.
Continuo con mi camino y conforme más aumento la velocidad, me doy cuenta que mi inconformidad no tenía sentido. Estoy a salvo. Doy un respingo cuando mi teléfono empieza a sonar.
-¿Bueno?-contesto sin revisar quien es.
-¿Qué haces?-pregunta Aileen del otro lado.
-Estoy trotando.
-¿Por qué?-pregunta casi con desprecio. Aileen no es muy fan de ejercitarse.
-Porque no todos tenemos tu metabolismo.
-Lo sé-dice feliz y casi la puedo ver sonriendo orgullosa-.Fui bendecida.
-¿Hay una razón por la que me llames un domingo tan temprano?
-¿Acaso no puedo hablarle a mi mejor amiga sin algún motivo detrás?-intenta sonar ofendida.
-Por supuesto-sonrío y me detengo. Es algo cansado correr y hablar por el teléfono al mismo tiempo.
-Bien, porque ese no es el caso hoy-me rio y se une a mí-.Dejando las risas de lado, tengo que contarte algo importante-su tono se torna serio y frunzo el ceño.
-¿Qué pasa?-pregunto preocupada.
-Es sobre las chicas muertas. Emily y la segunda chica que encontraron, Elena Wardell, fueron encontradas en el Valle de la Luna…-la escucho atentamente-a unos cuatro kilómetros del monte Dockery, en donde encontraron a la primera víctima, Tamara James-asiento y recuerdo que no puede verme.
-¿Qué hay con ellas?
-Bueno, resulta que ayer por la noche…
-No me digas que encontraron a otra-la interrumpo.
-No, pero encontraron algo extremadamente sospechoso cuando hicieron la autopsia.
-¿Qué encontraron?-pregunto curiosa. Miro alrededor, como si temiera que alguien pudiera escuchar la conversación.
-ADN humano.
-¿Qué? ¿Cómo es eso posible? Creí que habían sido asesinadas por un… lobo-decir esa palabra en voz alta me causa escalofríos.
-Y así fue, los patrones de las mordidas y rasguños son de un animal. Pero antes de ser atacadas por él había una persona.
-¿Saben quién es?
-Esa es la otra parte extraña, el ADN que encontraron es algo…extraño. ¿Recuerdas lo que vimos en clase de Biología el año pasado? ¿Sobre un ser vivo que puede tener dos tipos de ADN?
-Sí, el quimerismo.
-Pues esta persona, quien sea, padece de quimerismo.
-Eso no es tan extraño, hay algunas personas que padecen de eso. Sí, no es tan común pero suele pasar.
-Sí, pero ambos ADNs son completamente humanos, en este caso hay prueba de que el otro ADN es de…bueno…un animal. Así que ahora la policía está investigando más a fondo esto, algunos piensan que alguien experimento con este hombre y otros, la mayoría, siguen firmes en la creencia de que solo fue un animal.
-¿Cómo sabes todo esto?-pregunto confundida.
-Ventajas de que mamá salga con el sheriff-dice orgullosa-.Me entero antes que los demás lo que pasa por aquí.
-¿Estas segura de lo que me acabas de decir?-pregunto insegura.
-Si, al cien por cierto. Yo pienso que fue un hombre l…-se detiene abruptamente y espero a que continúe.
-¿Un hombre que?
-Olvídalo, nos vemos mañana.
-De acuerdo…-cuelga antes de que pueda decirle algo más y me quedo observando la pantalla de mi teléfono.
¿Quimerismo? ¿Sera posible que una persona pueda tener ADN de humano y animal al mismo tiempo? No es posible que la muerte de esas chicas haya sido obra de un humano. Yo misma vi al lobo el viernes. Yo sé que fue el quien las mato. Con toda esta nueva información ya no tengo ganas de terminar todo el recorrido.
Doy vuelta para regresar a casa, pero algo me llama la atención. Ahí, entre un par de arbustos, hay algo de color blanco que sobresale sobre las ramas. Me acerco lentamente y una vez que estoy lo suficiente cerca, me asomo. Parece que es un conejo. Sonrió y me acerco más pero el conejo no se mueve. Frunzo el ceño. Algo anda mal, probablemente este herido o…
-¡Oh por dios!-retrocedo rápidamente. Hay un lobo que está desgarrando al pobre conejito. Levanta la cabeza cuando me oye y gruñe. Es el mismo lobo del viernes. Sin pensarlo dos veces empiezo a correr y lo escucho gruñir detrás de mí. No debí haber entrado al bosque y menos a sabiendas de lo que andaba ahí afuera. Volteo hacia atrás pero ya no me sigue. Cuando regreso la vista hacia el frente algo salta hacia mí por el lado derecho y grito. Caigo al suelo y me arrastro hacia atrás con las piernas. El lobo me gruñe nuevamente, mostrando esos enormes y afilados dientes llenos de sangre. La saliva le escurre del hocico y se lo relame como si se estuviera saboreando algo. Probablemente a mí.
Avanza lentamente hacia mí, temeroso de que salga corriendo de nuevo. Busco desesperadamente con la mirada algo que me ayude a salir de esta situación. Tiento con mi mano el suelo en busca de algo, una piedra, una rama, algo…
La mirada en sus ojos es salvaje pero hay algo más en ellos; calcula mis movimientos con mucho cuidado, una acción yo diría que…humana. ¿Sera posible lo que dijo Aileen?
¿Qué sea realmente un…humano? Finalmente mi mano hace contacto con algo afilado y puntiagudo, lo tomo entre mis dedos. Hace una mueca como si estuviera sonriendo y cuando se me va aventar le encajo lo que sea que agarre en el primer lugar con carne que encuentro. Da un chillido y se echa para atrás, cojeando.
Eso me da el tiempo suficiente para levantarme y salir corriendo como rayo. Aunque no corro lo suficientemente rápido y me alcanza a medio camino; encaja sus colmillos en mi tobillo derecho y caigo al suelo de nuevo. Suelto un grito de dolor y me quedo quieta. Lo escucho caminando lentamente alrededor mío y cierro los ojos. No quiero morir aquí y menos de esta forma. Abro los ojos lentamente cuando escucho un gruñido muy cerca, sus patas están frente a mi rostro, pero no me atrevo a mirar más arriba. Finalmente da un gruñido más y corre entre los árboles.
Me quedo un momento más tirada en el suelo. Cuando estoy segura que ya se fue y no va a regresar me siento con una mueca de dolor y me reviso el tobillo derecho, en donde hay una enorme marca de dientes, de la cual escurre un hilo de sangre. Afortunadamente no es tanta. Me pongo de pie como puedo y hago mi camino de vuelta a casa. El lugar en donde me mordió me está punzando y rezo porque no se infecte.
Finalmente logro salir del bosque y entro a la casa con mucho cuidado. Subir las escaleras me causa más dificultad de la que esperaba y me tengo que detener cada dos escalones por si escucho ruido arriba. Entro a mi habitación lo más silenciosamente que puedo y me dirijo al baño. Saco el botiquín de primeros auxilios del cajón del lavabo y me siento en la orilla de la tina. Subo el pie con mucho cuidado y me destapo.
Lo primero que hago es limpiarme la mordida con agua oxigenada para evitar que se infecte, después me unto una crema que supuestamente ayuda a disminuir el dolor y me enredo una venda. Solo espero que ese lobo no tenga rabia.
No sé qué le diré a mamá cuando me vea cojeando. Si le digo que un lobo me ataco es probable que no me deje salir de casa nunca más. Le puedo decir que cuando salí a correr pise mal y se me doblo el tobillo, lo malo es que querrá revisar mi tobillo y asegurarse de que no es nada grave. No puedo decirle que fui al doctor porque si no papá querrá hablar con ese doctor. Aunque eso no es lo que me preocupa principalmente. ¿Por qué me dejo vivir? Tuvo la oportunidad perfecta para matarme y no lo hizo ¿Por qué?
Me pregunto si así se sintió Emily y las otras chica cuando estuvieron al borde la muerte, la única diferencia entre ellas y yo, es que yo si logre escapar. Recuerdo la conversación que tuve con Aileen no hace más de veinte minutos. ¿Sera posible? Jamás había pensado en esto, pero ¿será posible que existan los hombres lobo? Me levanto lentamente de la bañera y me paro frente al espejo. Mi ropa esta manchada de tierra y tengo pequeños cortes en las palmas de mis manos de cuando me caí.
Algo extraño está pasando en este pueblo. Nunca antes me había cuestionado la existencia de otros seres, pero ¿y si realmente existen? ¿Y si no somos la única especie que existe?
Definitivamente no le puedo contar a nadie lo que paso en el bosque. Ni siquiera a Aileen, sé que puedo confiar en ella, pero si le cuento lo más probablemente es que quiera que le diga a mamá y eso no lo puedo hacer. Así que lo mejor es guardar este pequeño secreto, al menos por ahora.
*********
-¿Y porque quiere entrar al equipo?-Aileen y yo estamos sentadas en las gradas viendo a los posibles reclutas para el equipo de futbol americano. Lucas entre ellos.
-Dice que no tiene suficientes actividades escolares en su historial-se encoje de hombros sin despegar la mirada de su querido “amigo”.
-¿Piensa ir a la universidad?-pregunto confundida-.Tu habías dicho que no.
-Aún no está seguro, está contemplando todas sus opciones-se levanta y grita -: ¡Vamos Lucas!-el levanta los pulgares en su dirección y le sonríe. Se vuelve a sentar y me mira.
Observo a los demás jugadores que no lo están haciendo tan mal.
-¿Qué pasa entre ustedes dos? ¿Acaso están saliendo?
-Algo así-me mira de reojo. Sonrío y no digo nada más. Sabía que solo era cuestión de tiempo hasta que ambos se dieran cuenta de los sentimientos del otro.
En educación física la maestra nos pone a hacer estiramientos antes de comenzar con las actividades. Según ella no quiere que suframos calambres o algo por el estilo. Yo llego tarde porque no encontraba mi casillero en los vestidores. Odio que los cambien cada año por esa misma razón.
-¡Llegas tarde, Edevane! –grita la maestra del otro lado del gimnasio, en cuanto me ve entrar.
-¡Lo siento!-me acerco a Aileen y Sam
-¿Qué te paso?-pregunto Sam, cuando me ve cojeando hasta ellas.
- Tuve un pequeño accidente cuando salí a correr ayer por la mañana-mamá no estuvo muy feliz de que no la dejara revisar mi torcedura. Incluso insistió en ir al doctor pero me negué. Le dije que ya no me dolía tanto, y con mi negación ante ir al doctor, me dio uno de sus tés. Papá también insisto en echarle un vistazo, pero le dije que no. Caleb…creo que el si se dio cuenta que algo más había pasado pero no dijo nada- ¿De que hablaban?-pregunto para cambiar de tema.
-Del chico nuevo-responde Sam. Y suelta un suspiro, abanicándose con la mano.
-¿Kilian?-pregunto. Aileen señala con su cabeza detrás de mí. Volteo y veo a Kilian con un grupo de chicos. El día de hoy parece más animado de lo normal, lo cual encuentro extraño dada su personalidad…solitaria. Hay algo diferente en la forma en que se desenvuelve. Hasta podría decir que parece algo arrogante.
-Escuche que son gemelos-susurra Sam, como si la fuera a escuchar desde donde está.
-Escuche que se acaban de mudar de Londres-informa Alice uniéndose a nosotras-.Se mudaron junto a su familia a una de las residencias nuevas. La maple, una de las mejores casas.
-¿Cómo sabes todo eso?-pregunta Sam y levanta una ceja escéptica.
-Esto es la preparatoria-contesta como si fuera la cosa más obvia del mundo-.Las noticias llegan más rápido que la conexión a internet.
-¿Han visto a su hermana?-pregunta Alice con curiosidad. Sam y Aileen niegan con la cabeza y yo no digo nada, decido que es mejor no meterme en esta conversación-.Parece una modelo. Igual que él, cabello platinado, ojos azules y piel tan perfecta que parece nunca en su vida han tenido acné. Su nombre es Mikenna.
-Estás muy callada-susurra Aileen a mi lado, mientras Sam y Alice siguen platicando sobre los gemelos- ¿Qué te pasa?
-No me pasa nada, simplemente estoy cansada-doy un bostezo para darle más credibilidad a mi mentira-.No he dormido bien desde el viernes, supongo que es la cafeína.
-¿Cuál cafeína? Si tu apenas y tomas café-dice divertida, chocando su hombro contra el mío.
-Por supuesto que tomo café…ocasionalmente-agrego-, esa es la razón por la que no lo hago todos los días.
-Bueno…-hace una mueca-si tienes una baja tolerancia para la cafeína-admite.
-¡De acuerdo!-grita la maestra, sopla su silbato y todos nos acercamos a ella-.Quiero que formen dos filas, una de hombres y otra de mujeres. Menos tu Edevane, ya me explicaron tu pequeño accidente, ve a tomar asiento.
-Tienes tanta suerte-se queja Aileen haciendo un puchero, antes de ir formarse en la fila de mujeres. Me siento en las gradas y los observo a todos. Frente a ellos hay varios obstáculos, empezando por aros en el piso, seguido de unos pasamanos hasta llegar a una cuerda colgada del techo, en donde se encuentra una bolsa.
-Ya saben cómo funciona esto. Primero saltan los aros, llegan a los pasamanos y escalan la cuerda, en donde depositaran las pelotas que tomaran al principio. El primer grupo en llenar la bolsa gana-explica la maestra- ¿Alguna duda?-un chico levanta la mano y la maestra asiente en su dirección.
-¿Cuál es el premio?
-Una condición increíble-sopla el silbato y comienzan.
Cuando es el turno de Aileen, el chico con el que le iba a tocar competir se siente mal y la maestra lo manda a la enfermería. Así que le toca al siguiente en línea. Kilian le da una sonrisa e inclusive desde donde estoy sentada logro distinguir como Aileen se torna roja como un tomate. Ese gesto me parece algo impropio de él. Está actuando algo extraño, la semana pasada parecía algo callado e inclusive tímido con las chicas y ahora es todo un don juan y el señor popular entre los chicos. La maestra sopla el silbato y cada uno toma una pelota. Pongo atención especial a Kilian, que le lleva ventaja a Aileen, cuando llegan a los aros, los pasa como si no fueran nada para él y Aileen lo sigue con dificultad. Cuando llegan a la cuerda la escala tan rápido y sin ninguna dificultad que me hace sentir pena por Aileen, que apenas y logra subir un tramo de la cuerda sin resbalarse hacia abajo nuevamente. Deposita la pelota en la bolsa y baja de nuevo la cuerda con una agilidad impresionante.
Lo cual me hace más escéptica de lo que paso el viernes. No hay forma alguna de que haya sido adrenalina. Es algo más, algo que no puedo explicar pero que pretendo averiguar.
-¡Bien hecho!-lo felicita la maestra con la sonrisa más grande que le he visto en todos mis años de preparatoria. Cuando ve a Aileen niega con la cabeza decepcionada-.Deberías hacer más deporte, Harrison. Tú condición es como de un anciano -Aileen abre la boca indignada pero no dice nada. Varios compañeros que estaban cerca sueltan unas risitas y Aileen se cruza de brazos. Me mira en busca de consuelo y me encojo de hombros.
-¿Qué quiso decir con que tengo condición de anciano?-pregunta molesta en cuanto salimos del vestidor y caminamos por el pasillo.
-Bueno…si soy honesta si estas algo…suelta-sonrío culpable.
-¿Suelta? Estoy segura que si realmente hubiera querido hacer los ejercicios, los hubiera hecho a la perfección y sin tener ni una gota de sudor.
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A la hora del receso estamos exhaustas. Sam tiene la cabeza entre sus brazos y parece estar dormida. Alice se queja de que le duele la entrepierna por escalar esa cuerda tan áspera y eso que no llego hasta el final. Apenas se había subido cuando fingió que le dada un calambre y la maestra la dejo pasar. Enrosco un trozo de pasta en mi tenedor y me lo llevo a la boca, saboreando el delicioso sabor. Amo cuando sirven pasta. Aileen le da un trago a su jugo y de repente abre los ojos como platos, escupiendo su jugo.
-¡Oh por dios!-dice. Sam levanta la cabeza y la mira molesta.
-¿Qué te pasa?-pregunta y sigue con su mirada lo que Aileen está viendo. También abre los ojos como platos. Alice y yo, que estamos de espaldas, nos preguntamos con la mirada que pasa y también volteamos.
Decir que fuimos las únicas sorprendidas sería un malentendido. Todos en la cafetería los observan, aunque a ellos no parece importarles mucho. Son Kilian y Mikenna. Pero ¡hay otro Kilian!
-¡Son trillizos!-susurra Sam emocionada. Ellos caminan hasta la fila para tomar su comida y todos parecen reaccionar. Regresan a sus conversaciones o a seguir comiendo su almuerzo. Aunque estoy segura que el tema de sus conversaciones ha cambiado.
-No lo puedo creer-dice Aileen sonriendo-.Trillizos, quien lo diría-niega con la cabeza y pica su comida con el tenedor.
-¿Vieron cómo se ilumino la cafetería?-pregunta Alice fascinada. Aun los observa con ojos soñadores y recarga la cabeza sobre su mano.
-Parece que les ganaron a Caleb y a ti-comenta Aileen.
-Eso parece-digo. Eso explica el comportamiento de Kilian en educación física, o debería decir, el comportamiento de su trillizo.
Los miro de nuevo. Cada uno tiene una bandeja de comida y caminan hasta una mesa un par de lugares detrás de la nuestra. Los tres tienen esa misma cualidad, de no importarles que las personas los miren. Mikenna y el que creo que es Kilian se sientan viendo en mi dirección y el otro de espaldas a mí. Los dos que se sentaron en mi dirección me miran pero no aparto la mirada, por la destreza que presento el otro trillizo en educación física, asumo que los tres comparten ese...don. Mikenna levanta las cejas cuando se da cuenta que no me intimida y regreso mi atención a las chicas que siguen embobadas hablando de ellos. Por el resto del receso no digo nada y solo como mi almuerzo.