Capitulo 11 Parte 2. Segundo

1310 Words
Suelto una risita estúpida ante mis pensamientos, ya estoy divagando. -Volvemos al principio hermanita, en el lugar donde todo comenzó, la casa de fin de semana que tu padre compró para pasar los fines de semana en familia que luego de convirtió en el nidito de amor de nuestra madre y mi padre, el lugar donde todo comenzó, es el lugar en el que todo va a terminar- con las la adrenalina bombeando por mi cuerpo saco el cuchillo de mi pierna e inmediatamente lo clavo en las entrañas de mi querido hermanito, lo retuerzo para generar el mayor daño posible , antes de que pudiera detenerme tomo el arma de sus manos y me alejo. Los pasos de gente alrededor de la cabaña se hacen presentes, me arrastro hasta el sofá donde caigo pálida, mi cuerpo entrando en shock, antes de desmayarme logro ver a el sargento y a Dylan entrar a la cabaña, envueltos en sus chalecos antibalas escudriñan el área antes de acercarse a mí. -Aeryne ¿qué te pasó?- mi compañero se acerca una vez más a salvarme como lo ha hecho tantas veces antes. Me sostengo de sus hombros colocándome de pie sintiendo el calor reconfortante de su cuerpo, los pasos del jefe se acercan al área de la sala de estar con Vinicio Conte entre sus brazos. -Lo llevaré a la camioneta para acercarlo a la carretera y que lo atiendan más rápidamente- no se muevan de aquí llamare refuerzos en el camino. Asentimos al mismo tiempo mientras vuelvo i cuerpo al sofá, una mueca de dolor se forma en mi rostro mientras que trato de calmar mi respiración agitada. -¿te sientes bien?- me coloca un torniquete en la pierna con la pañoleta con la que salí de la comisaria para protegerme del frio, instintivamente trato de alejar mi pierna por el dolor que me produce el nudo sobre la herida pero las manos de Dylan las sostiene en su lugar. -¿Cómo se enteraron de que estaba aquí?- susurro limpiando la transpiración de mi frente. -El jefe rastreo la señal de tu teléfono móvil hasta aquí- -Eso no tiene sentido Dylan tú mismo me llamaste y te dije que yo había perdido mi móvil en la rapidez de la huida- nos quedamos recalculando por unos segundos la situación hasta que lo entendemos. Siempre estuvo rente a nosotros y no lo vimos, la persona dentro de la comisaria que ayudó a Conte siempre fue el sargento, como no lo vimos antes. Con la sed de revancha recorriendo mi cuerpo y la adrenalina bombeando a mil por hora por todo mi cuerpo me levanto del lugar y corro a la puerta esperando ver alguna señal de los dos. Tomo el arma que aun seguida sobre la mochila en el porche y comienzo a rastrear las huellas de los dos por el sendero hacia la cascada. -Aeryne no puedes ir por ellos es peligroso, está oscuro y aún estas herida- -Es mi hermano, y mato a mis padres Dylan, los mató a los dos de pena y odio, es por eso que necesito ir, e iré con tu apoyo o no- para en seco sus pasos internalizando la noticia que le acabo de dar. Continuo por el sendero hasta la cascada en silencio, luego de unos segundos el morocho se une a mi búsqueda, seguimos los rastros de sangre del periodista por todo el lugar, el maldito archa en zigzag tratando de despistarnos pero el jefe aquí es Conte, el mismo lo dijo, hay un solo lugar donde puede terminar esto. Justo donde comenzó. En vez de seguir el rastro de sangre directamente corto el camino hacia la cascada, las manos me sudan, el frio no ayuda mucho sobre todo para caminar, al no sentir mi pierna por la poca sangre que la recorre me golpeo con ramas y matorrales que solo logran lastimarme aún más, paro por unos segundos para tomar aire, el frio de la noche cala mis huesos y si no tengo algo para calentarme rápido parece que me voy a congelar aquí mismo. Me sostengo de los antebrazos de Dylan para evitar poner todo el peso en mi pierna magullada. Por unos segundos me imagino en sus brazos sobre una cama abrazados y tapados viendo una película y comiendo pochoclos, que linda imagen, sonrío sintiendo el calor de la escena llenarme el corazón de valentía y fuerzas para poder seguir adelante. Lo abrazo fuerte, nos quedamos unos segundos en silencio compartiendo el sonido de nuestros galopantes corazones, una vez recuperados volvemos al camino, luego de unos metros más divisamos el claro donde el rio se convierte en cascada. Levanto la empuñadura del arma frente a mi rostro, la mano izquierda de Dylan me sostiene junto a su cuerpo para darme apoyo como si fuera un bastón, llegamos a la rivera de la cascada donde Vinicio se encuentra sentado junto a una roca y el sargento como su escolta nos apunta. -Vamos detective, quien le va a creer que un sargento condecorado como él va a ser un traidor, debería pensar mejor sus estrategias- la voz de Conte llena el aire. -Es la verdad, los traidores deben llevar todo el peso de la justicia en sus hombros, al igual que los asesinos, señor Conte- escupo con asco las palabras fuera de mi boca. -Detective por favor, bajemos las armas y hablemos como gente civilizada- -Usted lo hizo a propósito, me metió en este juego turbio para no sacarme, solo me echó tierra encima- -Una mujer no pertenece a un recinto policial a no ser que sea para ser fichada como prostituta- -Como su madre- bromea Vinicio. -¡Ya cállate de una buena vez!- disparo de furia y rabia, un tiro certero sobre su hombro rompiendo en un grito desgarrador, se revuelca por el suelo, la explosión del disparo mancha mi rostro de sangre. -¡Baja eso! Ahora mismo- Dylan sostiene el arma tratando de quitarla de mis manos, lo alejo al ver que el sargento levanta su arma reglamentaria apuntándole, le doy un disparo en el pecho matándolo instantáneamente. La voz de Dylan se siente lejana, caigo al suelo dejando caer el arma lejos de mis manos. El morocho abre los ojos sin poder explicar lo que veía, mi amigo y compañero se sostiene el cabello caminando de un lado al otro del lugar. -No iba a permitir que te lastimara- murmuro tratándome de acercar a mi hermano -Aeryne ¿qué hiciste?- repite sosteniéndome para alejarme del moribundo. Me separo bruscamente de su lado para acercarme a la rastra al lado de mi hermano, las lágrimas se mezclan con el sabor a sangre en mis labios, inundan mis ojos sin dejarme la vista clara sobre su cuerpo, lo giro boca arriba para observar su rostro, una sonrisa ladina se escapa de su rostro, abre los labios dejando ver la sangre que inunda su boca y susurra sus últimas palabras. -Terminamos donde comenzamos, el pecado original- el limbo se representa en mente, aquellos que están condenados a vagar eternamente ya que no recibieron el sacramento del bautismo antes de morir. Limpio su rostro del barro y la basura, con dificultad arrastro su cuerpo a la orilla, su cuerpo inerte es la evidencia máxima de que el odio y la amargura de los padres terminan calando en el alma de los hijos. Limpio una vez más y con un beso en la frente dejo que su cuerpo caiga por la orilla y sea arrastrado por la corriente, mis sollozos se funden con el sonido de la cascada, somos materia que evoluciona, siempre creí que así era, esperemos que su evolución sea para ser feliz. Dylan a mi lado me sostiene de los hombros mientras veo la sangre manchar el agua en el final de la misma. Terminamos justo donde comenzamos.
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