Las bestias de Inier

1707 Words
En ese momento, recordé una de las clases de Neliel sobre la importancia de mantener la calma; de saber que si pensamos un poco, podemos hacer las cosas mejor. Caímos en las garras de las suposiciones, creímos que fundir los brazaletes liberaría a estas quimeras de las garras oscuras, pero no. Al final, son quimeras creadas desde la oscuridad y esas prendas eran solo para restringir su comportamiento y poder. Razón tenía la tercera criatura; solo estaban jugando, estaban sometidas, pero ahora, sin las restricciones, han dejado ver la intensidad de su odio hacia nosotros y sus deseos asesinos. Tienen sed de sangre y quieren saciarse con nosotros. - Les dije, niños, se trata de mis quimeras, no hay ningún yugo que las mantenga bajo mi poder. Soy su padre y por prudencia había creado esos brazaletes para que ningún humano recibiera de ellas un ataque con todo su poder. Ahora tú, Dorian, las has liberado, yo estoy acá y la verdad no puedo detener a mis bebés; o mejor dicho, no es que quiera hacerlo. De un salto, el gorila se abalanzó sobre Dorian y cayó justo sobre él. Las pupilas se dilataron y de su boca salió tanta sangre que casi se ahoga. Su cuerpo es humano y siente como uno de nosotros, en ese cuerpo puede morir, y está cerca de que eso suceda. El león, en medio de su despertar, regresó a donde está su padre y se recostó en el suelo. Parece que solo una de estas bestias es suficiente para enfrentarnos; de hecho, Dorian y Valto ya están graves. Como puede, mi amigo se gira para arrastrarse a la pared, pero es la bestia quién lo toma por los pies y lo arroja seis metros hacia el otro lado de la sala; choca con esa pared y cae inconsciente. Ahora, el mostro corre hacia donde está Siri y yo no puedo moverme. Quiero detenerlo, debo impedir que la dañe, pero mi cuerpo no reacciona, así que frente a mí, esta bestia golpea con sus gigantes puños, una y otra vez a mi mejor amiga; Valto aún no reacciona y yo no creo que pueda hacer demasiado. En un intento de escape, Siri transmuta su lanza y ataca al azar, de espaldas mientras la bestia sostiene su cabeza contra la pared. Pero es inútil, un golpe directo en el estómago ha dejado a Siri sin aliento, y cae inconsciente sobre el cuerpo de Valto. Solo quedo yo y me temo que me espera el mismo fin. Lo lamento, madre, padre, Maestro… - Niña, solo tienes una oportunidad de mantenerte a salvo. Entonces, la tercera criatura salió de entre las sombras. Al parecer, el artilugio de Siri no funcionó con ella. Solo se tomó el tiempo para observar y disfrutar de lo que ve como un espectáculo. No tiene cabello, y su piel es pálida como la nieve en invierno. Sus brazos y piernas son alargados, y solo tiene cubierto de la cintura para abajo con una especie de falda larga y por supuesto, gris. Es muy delgado para la altura que tiene y tiene marcas como de cirugías por todo el cuerpo. Podría apostar a que ha experimentado consigo mismo durante mucho tiempo. Sus ojos son tan rojos como lo eran los de las bestias, y a pesar de que tiene un rostro de humano, normal, ese color de ojos con su sonrisa sarcástica me hace pensar que sin duda es algo más. - Si quieres, Anath, puedes aprender a dominar todo lo que eres, pero necesitarás el claroscuro y otras cosas. Yo puedo guiarte, junto a Gander, podemos enseñarle a todos en el continente y nunca nadie pensaría siquiera en invadirnos. - ¿Y qué hay de la gente que quiero? - Bueno, tus amigos aún viven, solo están… Bueno… Muy malheridos. Pero incluso podríamos curarlos. - ¿Y arriesgar todo por lo que hemos estado luchando? - No lo ves aún, niña. Estás del lado equivocado en esta guerra. - Una guerra que ustedes comenzaron. - Te equivocas, todo comenzó cuando tu maestro decidió sesgar la información. Allí dejamos de aprender lo que debíamos por derecho de vida. Crecimos guiados por la mediocridad de la luz. - Deberías escuchar lo que dices… - Inier, mi nombre es Inier. Ahora que lo conoces, puedes unirte a nuestras filas. - Me temo que no será así, Inier. - ¡Oh! Entonces, no me dejas alternativa, Anath. ¡Qué desperdicio! El león se levantó con la misma agilidad de su primera embestida y me ha impactado de frente. Acá tirada en el suelo, con mis ojos apagándose tengo un sinfín de pensamientos rondando mi cabeza mientras todo se oscurece para mí. - ¿Puedes escucharme, Anath? - ¿Quién… Quién está allí? - Yo soy. No te has tomado la tarea de encontrarme, evidentemente no estás lista para manejar lo que somos. - Bueno, gracias por notarlo, no me había dado cuenta, llamita. - He venido a ti por un propósito; una misión más grande que nos aguarda en el futuro y no puedes morir hoy. Tienes una opción, una oportunidad. - ¿Unirme a las filas de Inier? - No… Déjame poseerte y usar tu cuerpo para defendernos. - Ya lo has hecho antes. - No, tal y como lo dijo tu maestro y tu madre, solo has usado el Círculo de Fuego. Si me lo permites, y reafirmas tu fidelidad a la luz, puedo cerrar tus heridas, y sustituirte en este cuerpo mientras dure la batalla. - ¿Qué más da, llamita? Prefiero eso antes de agotar mi último respiro. Vale, te dejo a cargo. - Después de hoy, no volverás a saber de mí hasta que seas capaz de encontrarme. - No sé si habrá un después de hoy, así que… adelante. Con mis inseguridades, dejé que la llama hiciera su parte. Tendida en el suelo podía sentir una corriente de fuego recorriendo hueso por hueso, órgano por órgano, revistiendo todo mi interior y restaurando los daños. Al mismo tiempo, una corriente de aire en a mi alrededor me daba la sensación de que un poder superior estaba tomando el control. Ya puedo ver, pero no soy yo quien ha abierto los ojos. Mi cuerpo se mueve solo, está compartiendo otra consciencia. Inier me está mirando con curiosidad, su sonrisa de psicópata y su mirada de muerte no se apartan de mí y vuelve a rezar oraciones que hasta ahora, solo las entienden este par de quimeras. - Anath, Anath. No sé a qué juegas, pero me gusta. Sería una lástima que todo terminara tan rápido y no tuvieras mucho tiempo para reconsiderar las cosas. ¿Tienes algo que decir? Estoy de nuevo de pie, con fuerza, aunque algo encorvada. Sin embargo, mis hombros caídos no son por dolor, sino para contener la fuerza que está surgiendo en mi interior. Todos estos movimientos no son míos, pero los puedo ver a la par. Aunque es algo extraño, esta vez no siento miedo; tal vez porque hay una magia ancestral fluyendo a través de mí. Estiro mi brazo hacia Siri y de la nada surge una atracción con la lanza de Siri. Lo mismo sucede con los cristales de Dorian, que estando inconsciente no tiene ninguna manifestación de poder. Sin saber lo que ocurre, soy capaz de fusionar los cristales con la lanza. De primer momento, comienzan a salir destellos, como los de Dorian, pero esta vez del arma que empuño, y ejerciendo un poco de presión, los destellos se agitan y se convierten en un fuego intenso del mismo color esmeralda. Esta habilidad con la lanza, esta manera de moverla sin siquiera correr peligro con sus dos hojas, me asombra a mí misma. Incluso las bestias están un poco confundidas. - Jajaja, miren esto. La jovencita está sacando sus verdaderos poderes a nuestra sala. El león ataca primero, pero mi velocidad ha aumentado, y en un instante, moviéndome solo un poco, logro esquivar su ataque. Ahora que se ha estrellado contra la pared, de un salto puedo atacar sus patas. Ya no puede moverse. Esta magia, en la lanza de Siri es capaz de cortar el revestimiento mágico y ahora, aunque está furioso, este animalito no puede seguir atacando. Aun así, suelta un rugido abrumador, hace que todo el lugar se sacuda y caigan algunos escombros del techo, no puedo permitir que lo vuelva a hacer. Con un salto sobre el león, atravieso su melena desde la garganta hasta la parte de atrás de su cabeza. Ahora que está partida en dos, con un abundante derramamiento de sangre, la expresión burlista de Inier se ha vuelto fría y triste. - Has matado a mi bebé, eso no podré perdonártelo, niña. Al pronunciar esas palabras, la otra bestia dio un salto para atacar, pero incluso antes de caer, salté a gran velocidad y perforé su corazón. Una corriente de fuego verde se ha propagado desde la herida hasta envolver el cuerpo empalado. En condiciones normales no tendría la fuerza para levantar dos sacos de comida, quizás con el Círculo de fuego pueda hacer cosas, pero sostener a esta bestia en el aire, solo con la lanza, es algo difícil de contar. Arrojando el cuerpo a un lado, ahora es cuestión a que termine de incinerarse. Este fuego sí corrompe su revestimiento, y no creo que sea solo por el color. - ¡Oh! Niña, ya veo que es lo que está pasando. Esta vez, no eres exactamente Anath ¿Cierto? - Bien, creo que no puedes hablar, no es necesario que digas nada, niña. Si puedes, observa. Estás a punto de desaparecer, tú y tus amigos no volverán a respirar el aire de Atlantis. Yo podré crear nuevas quimeras, pero tú, habrás deseado no haber tocado a estas. Te ganaste mi respeto, niña, pero ya es hora de terminar con esto. De pronto, sus venas se comenzaron a brotar; aunque su contextura no cambia, sus venas le dan otro aire. Siendo negras como las piedras de azabache traídas de occidente, ahora hay un decorativo sombrío en la piel de Inier. Gime un poco, se nota que le duele, pero volvió a sonreír como psicópata genocida y ahora se prepara para atacar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD