La peor equivocación

1909 Words
Sigue esparciéndose el poder en mí, ahora mis manos empuñan fuego y estoy lista. Con todo lo que tengo disperso una gran corriente de fuego uniendo mis manos; apunto al centro del suelo y en efecto, abre un enorme agujero. El fuego baja piso tras piso destruyendo todo a su paso. Eventualmente rostiza a alguien que coincide con ese centro del lugar. Uno, dos, tres, sigue bajando con fuerza; ya en los niveles más bajos deben estar escuchando el alboroto. - ¡No hay más! Dorian, ahora… Mientras aún quedaba la estela de las llamas, Dorian ha llevado por el interior del fuego hasta la planta más baja. Por lo que percibo, estamos debajo de la superficie, con una estructura similar al subterráneo de la casa de Valto. - Veo que aprendiste bien, hijo. - ¿Dónde están todos? ¿Pueden ver a alguien? - No, Anny, acá no hay nadie, solo esos tres túneles. Todos estaban en los pisos de arriba y de seguro comenzarán a caer por ese agujero. De pronto, de nuevo los símbolos extraños en una de las paredes y aparecen cinco hombres con las típicas túnicas grises; las mismas que vestimos nosotros y el resto de los que están en la torre. - Pueden estar tranquilos, son bienvenidos. - ¿Es así como recibes a quien ha venido a destronarlos? - No, así no es como funcionan las cosas acá abajo, Valto. Veo que te recuperaste rápido, por cierto. Este nivel tiene una relación de tiempo bastante singular; está totalmente aislado del mundo en el que vivimos, así que podemos jugar una eternidad mientras alguien solo pestañea allá arriba. - Esto será rápido ¿Porta? Ese es tu nombre ¿Cierto? - Estás en lo cierto, Dorian. La estrella enviada de Sirius para proteger Atlantis. - Así que Gander se encargó de hacer su tarea. - Sí, y a diferencia de Valto, dejó registros para evitar que cuando perdiera los ojos que tanto apreciamos, pudiera saber qué hacer y cómo. Por eso no lo ves acá ¿O sí? - ¿Dónde está mi hijo? - Hace mucho tiempo que Gander dejó de ser tu hijo, toda la aldea sabe eso, sabe cómo lo dejaste abandonado luego de la muerte de Gianda. Pero eso no importa ahora, porque me tengo que ir. Les dejo tres juguetes para que se diviertan. Nadie cae de los pisos superiores, aunque se asoman para ver. Creo que no quieren quedar atrapados en este cuarto atemporal. Además, cuando escucharon lo de los “juguetes” se han retirado, ya no les importa ver. Mientras, Porta abre de nuevo el portal y se esfuma, allí frente a nosotros. - ¡Estamos aquí porque así él lo quiso! - No podemos dejarle ganar, Siri. - No, no lo haremos, tenemos que salir de la torre. ¡Dorian! Llévanos arriba… - Solo una planta, o dos serán suficientes, con eso debemos estar en la superficie. En un intento, Dorian ascendió conmigo para intentar asegurar el terreno antes de subir a Valto y Siri, pero hay un hechizo especial en este piso. Entramos con facilidad, pero hay una barrera que no nos deja volver arriba; estamos atrapados, de nuevo. - Si hay algo que odio más que estar atrapada, es estar atrapada de la misma manera, más de una vez. - Valto, puedes activar Ascensio ¿Cierto? Así podemos llegar de nuevo a la superficie, o a cualquier sitio y replantear la situación. Siri no había terminado su oración cuando una gran bestia salió de uno de los túneles. Con la velocidad de un gran depredador embistió a Valto. Del impacto, nuestro pase de salida, el único capaz de invocar una magia ancestral para salir de acá, recorrió un par de metros por el aire para impactar con una de las paredes. Sobra decir que sonó a varios huesos rotos, entre ellos, su pierna derecha ahora exhibe su fémur y tiene heridas graves en la cabeza; su cara sangra y necesita atención. - ¡Valto! - Anath, yo me encargo de Valto, tú y Dorian deben encargarse de la bestia. Un león de unos dos metros de alto, con un pelaje plateado, ojos rojos y un cuerpo robusto. Su mirada es la expresión de un profundo odio. Sus patas, gruesas y sus garras afiladas, pero las escondió luego de atacar. Tiene dientes filosos y más grandes, a pesar de las proporciones. Su melena es larga, pero cada pelo parece un filoso hilo. Y en la punta de su cola tiene más de estos pelos capaces de cortar. ¡Es una criatura diseñada para cazar! En cada pata tiene un brazalete dorado. Algo me dice que es una magia que lo aprisiona, tal vez si los rompemos tengamos una oportunidad, pero solo su respiración da pie para temerle. Un pequeño gruñido es suficiente para sentir escalofríos. Al menos el subterráneo está iluminado; una bestia así en la oscuridad sería completamente letal. - Dorian, ¿Estás listo? - ¡Oh, no! Creo que para esto no estamos listos, Anny, pero tampoco tenemos alternativa. Pensé que ya era suficientemente malo, pero de los otros dos túneles aparecieron dos criaturas más. Eso explica que este lugar sea tan amplio. Una de estas bestias es lo más parecido a lo que los extranjeros describen como un gorila. Su pelaje, dentadura y brazaletes son exactamente iguales a los del león. La otra criatura es diferente, de hecho, solo es un poco más alta que nosotros, no se puede ver bien porque no ha salido por completo del túnel. Solo aguarda en la sombra, distingo es el rojo de sus ojos, que ciertamente están a la altura de un hombre grande. Ese quizás es el encargado, el celador de este calabozo. - Dorian, ya es bastante difícil si nos enfrentamos uno a uno con las bestias, debemos dejar el de las sombras para el final. - Estoy de acuerdo, Anny. ¿Viste sus patas? - Sí, liberemos estas bestias de su yugo y tal vez tengamos mejores oportunidades. Siri comenzó a tratar a Valto, pero se ve que va a tardar un poco. Incluso su lanza nos vendría bien ahora, o que pensara en algo que pudiera neutralizarlos, pero no sabemos qué tipo de transmutaciones sí se pueden ejecutar en la torre. Desconocemos el hechizo que la protege. Aun así, Siri ha transmutado el suelo y ha cambiado un poco las cosas a nuestro favor. Hay arenas movedizas a nuestro alrededor, como una especie de barricada táctica. Además, parece que algo sucedió con el que está en las sombras; no se mueve. - He encerrado al de las sombras, denme tiempo de poner a salvo a Valto y luego me sumo. Pero por ahora, será una lucha de dos contra dos. - Gracias, Siri. Bien pensado. Dorian, impaciente, salta de primero sobre el gorila plateado y eso me deja con el león, pero no quiero ser yo quien ataque primero. Dorian ataca rápido, uno, dos, tres golpes a máxima velocidad; esto debe doler pero el gorila parece inmune al daño. El león se pone en posición e ataque, pero es el gorila quien con un movimiento de su brazo, atrapa a Dorian por el cuello. Era su séptimo intento y no logró siquiera moverlo; ahora asfixia a mi amigo con una fuerza que solo un poder mágico podría explicar. Acá viene mi enemigo, pero entre llamas, puedo esquivarlo. Viene de nuevo, es un poco más lento que cuando embistió a Valto. Debe ser por la nueva inestabilidad del suelo. Pensé que estarían inmóviles por las arenas movedizas, pero no, su fuerza va más allá y logran salir, aunque con dificultad. Aun así, es una ventaja. Una ráfaga de fuego debe ser suficiente para desorientarlo mientras puedo ayudar a Dorian. - No… no te preocupes… Anny… Destellos de color esmeralda ahora rodean al gorila plateado y el cuerpo humano de Dorian comienza a llenarse de luz. Está por liberarse, creo que se está atreviendo a mucho. - Esto será solo un momento… - ¡Dorian! ¿Estás seguro? - Nada qué temer, Anny… Su enemigo se detiene a ver cada destello como intentando comprender lo que sucede y de un momento a otro, Dorian logra zafarse. No fue una liberación completa, solo lo suficiente para no seguir atrapado en las manos de su adversario. - Bueno, algo arriesgado, pero no hubo mayor detalle. Ese mono estúpido apenas y puede moverse, solo debo golpear con más fuerza. Tú si la tienes difícil, Anny. ¡Cuidado! Oh, aquí viene de nuevo. No debo distraerme en que cada quién hará su parte. Es momento de tomar las riendas, esto de saltar de un lado a otro escapando no me agrada mucho. Otra embestida, pero atacar sus piernas me dará ventaja. ¡Oh! el fuego no daña su piel, esto puede ser un problema. - Anny, haz un arma, ese pelaje plateado es un revestimiento mágico, hay que traspasarlo. - Sí, lo acabo de notar. Conociendo ahora la situación, no me queda otra más que hacer una espada de fuego. Creo que de todos los elementos, la magia de las llamas me gusta más, es la que más domino. Con esta espada puedo intentar hacer un corte en ese revestimiento mágico. ¡Aquí vamos! Sigue teniendo una fuerza sobrenatural. Ese golpe me ha hecho retroceder. ¡Vamos! ¡Una vez más! ¡Con más fuerza! ¡Eso! Este sí fue un corte. No me extraña que su sangre no sea roja, pero en vez de gemir, parece que se ha enfurecido. - Niños, no lo han notado. - ¿Quién dijo eso? - Yo, desde acá solo los veo jugar con mis quimeras. - ¿Quimeras? ¿Estas bestias? Son solo animales alterados con magia. - No, son quimeras perfectas. - Así que eres alquimista. - No, niño… Yo también soy una quimera, pero un tanto distinta. - Eres más débil y dejas que estas hagan el trabajo difícil. - Ellas solo están jugando, Anath. No les queremos aniquilar, solo a Valto. Verán, estamos interesados en que entiendan la causa de Gander y reconsideren su posición en esta revolución. - No hay nada que considerar, pronto todo terminará para ustedes. - Bueno, emisarios de Rina, en ese caso no me dejan otra opción. Allí, desde las sombras, esta “quimera parlante” pronunció algo en una lengua antigua. Sonó sombrío, pero no pude entender nada. Lo único que vimos fue que los brazaletes de estas quimeras se pusieron brillantes. ¡Eso es! Los brazaletes primero. - ¡Dorian, los brazaletes! - Lo tengo, yo me encargo. A una velocidad impresionante, Dorian se acercó a cada quimera y con su luz, como fuente de calor directa, fundió los brazaletes. Al parecer eran de plata revestida, así que al salir de aquí tendremos algo con qué comprar cosas lindas en Rina. - Niños, creo que no debieron hacer eso. Fue lo último que escuchamos antes de que las bestias soltaran rugidos ensordecedores. La habitación entera vibró y se sintió una nueva tensión de mortalidad. El rojo en los ojos de las bestias comenzó a drenarse como sangre cayendo de sus cuencas, dejando así un agujero profundo donde debían estar los ojos. Sin embargo, momentos después, apareció un pequeño destello que asemeja su mirada de ira. Como una pequeña flama sustituyendo su vista y ahora respiran aceleradamente, babean grotescamente y gruñen con fuerza. Creo que cometimos un error.
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