Entrando en Jerah

1713 Words
No estoy segura de haber pasado una noche tranquila. Luego de la cena nos quedamos a dormir acá donde Siri, y la verdad, no recuerdo más. Lo último que recuerdo es que Siri se fue al cuarto principal y le pidió a Heget que se quedara con migo en su cuarto. Nos recostamos y caí en un profundo sueño hasta ahora. Aún no sale el sol, pero Heget tiene todo un concierto en la cocina. Sé que ha de estar preparando comida para la mañana y conociéndola, seguro ya revisó todo el equipamiento de Siri. ¿Debería levantarme? Pues… eso parece. Mejor me doy un baño antes de que se haga tarde. Dorian no estaría contento si llegamos pasada la hora. Además, Él retrasó la jornada para que pudiéramos descansar y ya lo hemos hecho. -         Buen día, amiga. -         ¡Vaya! Ya estás lista. -         Sí, deberías apresurarte. Ya casi está el desayuno, te vimos casi muerta de sueño, así que te dejamos para el final. -         ¡Qué consideradas! -         Ni que lo digas, ahora muévete. -         Consideradas, y agresivas, jajaja. Buenos días, Siri. ¡Demonios! El agua está muy fría y además hay neblina, siento que se me congela el alma. Mejor me doy prisa. No sé en qué estaba pensando cuando decidí bañarme a esta hora. -         Hola, mamá. -         Despertaste, Anath. ¿Tienes hambre? -         Lo suficiente como para comer todos los peces de las costas rocosas. -         Bueno, pero el viaje es largo, así que no puedes comer mucho. Solo lo necesario. -         ¿Es en serio? -         Jajaja, no… Ya puedes comer. Siri y yo terminamos antes de que salieras de la ducha. -         ¿Por qué no me esperaron? ¡Vaya lealtad la de ustedes! -         Amiga, había hambre y prisa. ¡Muévete! O te tocará comer de camino. En cada contesta admiro más a mi amiga. Actúa como si nada, aunque sé que le duele lo sucedido con sus padres. ¿Acaso seguirán con vida? ¡Bah! No ayuda en nada ese tipo de preguntas. ¡Pescado! ¡Mucho pescado para mí! -         ¿Listas? -         Pero falta buscar mis cosas, Heget. -         ¿Tus cosas? Tu mochila ya está junto al equipaje de Siri. Hoy amaneciste más lenta que de costumbre Anath. ¿Segura que despertaste? -         ¡Qué insulto! De todos modos, gracias por traerla. -         ¿Entonces nos vamos? -         Sí… Vengan cerca de mí. Y aquí vamos, una aparición directa en la sala del Templo de Luz. -         Buenos días Heget, jovencitas. ¿Todo en orden? -         Maestro. Sí, estamos listas para salir. -         Muy bien, Siri. Anath, ¿Acaso eso es pescado? -         ¿Pescado? ¿Dónde? -         Hija, ni siquiera te lavaste al salir. Ven acá. -         Yo puedo sola, Heget. -         ¡Claro, Anny! -         Dorian… No te había visto. -         No te preocupes. -         Disculpen, pero no veo a los demás. -         Siri, los ancianos ahora están en meditación allá abajo. El calabozo no está tan desbaratado y brinda una mejor sensación de paz. Así que están recuperando su centro para comenzar la restauración de Rina. -         Comprendo, me encantaría quedarme acá con ustedes y levantar este lugar, ayudar a encontrar a los desaparecidos y dar consuelo a quienes sufrieron pérdidas. -         Entiendo, Siri, pero ustedes tres ya tienen un rol. -         Maestro, pero aun no estoy segura de entender bien el propósito de esto. Iremos, pero creo que un reconocimiento mágico podría ser más rápido y estaríamos acá en cuestión de horas. -         El propósito, Anath, es que si hacemos una inspección rápida, pueden burlarnos. Solo integrándonos tiempo suficiente, comprobaremos que no hay huecos ni puntos oscuros en las otras aldeas. -         La verdad, Anny, sería una pena que nos concentremos en Rina mientras que Athe y Jerah están siendo consumidas. ¿Quién sabe cuál sería el próximo juego del Señor de la Oscuridad? -         ¿Ahora lo entiendes, hija? -         Creo que sí. Aunque de igual manera iremos. -         Maestro, hay algo muy importante que debe saber. Apenas nos vayamos, Heget necesitará hablar con usted. -         Si es tan importante, por qué no me lo cuentas ahora, Siri. -         Porque ya comenzará a salir el sol. -         Entiendo. Es mejor que partan ahora. Pero permítanme hacerles un favor. Sin apenas notarlo, todo se oscureció a nuestro alrededor. Siri ha tomado mi mano y aprieta fuerte y Dorian se mantiene firme pero puedo sentir que está cerca. Esa, esa es la voz del Maestro. Está conjurando una vez más. -         Permítanme soltarlos en Jerah. Y recuerden no ser vistos usando magia. -         Entendido, Thot. -         Que la luz brille en ustedes. Ya no lo oigo, y todo comienza a aclarar. Se ve desértico, hace algo de calor y no creo que estemos tan cerca, como dijo que nos llevaría. -         Estamos al este de Jerah. Cerca de las costas rocosas del este. -         Bastante alejados de las ruinas. -         Así es, creo que fue lo mejor para nosotras, amiga. Así podemos concentrarnos mientras nos recuperamos. -         ¿Acaso no descansaron suficiente, Siri? -         Dorian, no es momento de ser tan idiota. -         Lo siento, sabes que siempre lo soy, Anny, pero tengo la impresión de que ustedes saben algo que yo no. -         Bueno, Dorian, mis padres no están muertos. -         ¡Eso es excelente Siri! -         No tanto, en realidad. -         En realidad los padres de Siri fueron engañados por Myra ya hora están del lado del Claroscuro. -         ¿De qué estás hablando, Anny? -         Tal y como escuchas, “estrellita”. -         ¡Oye! Eso sí es cruel. -         No tanto como el comentario sobre el descanso, Dorian. -         Tienes razón, Siri. Lo lamento. Por supuesto que no lo sabía. -         Tranquilo, ahora lo sabes, así que espero que entiendas que no esté totalmente al 100%. -         Lo entiendo, no volverá a pasar. Lo prometo. ¿Eso es lo que le encargaste a Heget? -         ¡Así es! -         Creo que me hace falta saber qué piensa Thot al respecto. Es posible que muchos hayan sido engañados de la misma manera. -         Es posible, pero creo que por ahora, debemos caminar rápido a Jerah. Si el sol aparece en todo su esplendor, este frío desértico se convertirá en lo que los extranjeros llaman “infierno”. -         Tienes toda la razón. Debemos movernos rápido mientras aún es oscuro. -         ¡Si tan solo pudiéramos usar la magia! -         Pondríamos en peligro la misión. Anath, mejor caminemos. -         Después de ti, amiga. En medio de todo, hay cierto halo de esperanza y expectativa a nuestro alrededor. Llevamos una buena ilusión de esta aventura, sabemos que es peligrosa, pero es imposible no pensar en todo lo que descubriremos. Para Dorian, no creo que sea tan fascinante. Cada día que pasa, él recupera más de sus memorias, de hecho, me cuesta creer que hasta hace poco sufría demasiados ataques por no poder controlarse. Sin embargo, llegó al punto donde rara vez usa los cristales atlantes. Siri, por su parte, acepta la misión con intención de no estar en casa. Para mí es difícil regresar a mi hogar y ver el comedor sabiendo que solo estaremos Heget y yo, pero al menos la tengo a ella. En cambio, mi pobre amiga está casi totalmente sola. Me alegra saber que se ha vuelto fuerte y que por nada del mundo dejará que las cosas se le vayan de las manos. No puede reparar la elección de sus padres. Si al caso vamos, no puedes elegir sobre la vida de otros. Sus decisiones, sus caminos son independientes del tuyo y esa es la base para una vida de tranquilidad. Intentar reparar el dolor de otros sin entender el nuestro es una locura, y entendernos a nosotros mismos toma toda una vida. Hoy estoy a las afueras de Jerah por mí, porque yo quiero contribuir a mi bienestar y la paz de donde pertenezco. Pobre de aquel que se lamente y sufra por las decisiones de otros; eso no vale la pena. Al final, cuando mueras, tocará reflexionar si disfrutamos esta vida, ¿Y qué diríamos? ¿Que estuvimos ocupados arreglando los problemas ajenos? Eso sería un auténtico desperdicio… Se avecinan los primeros rayos del sol y por lo que veo, muchos en Jerah despiertan temprano. Puedo ver decenas de personitas en la distancia; cargan cosas de un lado a otro y presumo que se trata de escombros, madera y lo necesario para reparar la aldea. Eso significa una sola cosa; el daño estuvo fuerte. Unos minutos más y estaremos allí. O al menos eso creo. Cuando caminas por un lugar sin obstáculos, un auténtico desierto, crees que todo está cerca. Sin embargo, aunque estés apreciando un oasis en el horizonte, podría tomar semanas llegar allí. Ya me estoy cansando, necesito un momento. -         Chicos, ¿Qué tal si descansamos un poco? -         ¿Cuánto llevamos desde que Thot nos dejó en las costas? -         No mucho, Anny… No llevamos una hora, pero siento lo mismo que tú. Hay una pesadez particular, un cansancio muy particular. -         ¿Se trata de alguna especie de magia? ¿Tú qué crees, Siri? -         Indiscutiblemente es una transmutación del espacio y el tiempo. -         No… no te entiendo. -         Verás, Anny, si Siri tiene razón, Jerah ha dispuesto de una barrera para protegerse. No estábamos tan lejos, en teoría ya debimos haber llegado. -         Estoy confundida. -         Tú confundida, amiga, y no podemos usar magia. Pero Thot no dijo nada de alquimia. -         ¿Qué propones? -         Bueno, Dorian, tengo un equipaje perfecto. Creo que puedo liberarnos de este bucle, aunque espero no causar demasiado alboroto. -         ¿Por qué habrías de causarlo? -         Amiga, si hay una barrera, al romperla, habrá todo un espectáculo. -         Entonces no podemos romperla. Solo necesitamos atravesarla. -         En ese caso, con un portal inverso a la velocidad de la luz podríamos atravesarla sin que noten cambio alguno. El problema es que una vez dentro, seguro preguntarán de dónde aparecimos. -         No debemos burlarla, Dorian. Necesitamos llamar su atención y que nos dejen pasar. Es lo que Thot nos diría. -         ¿Y cómo hacemos eso, Anath? -         Déjame pensar un poco. Dame agua.
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