Bueno, al parecer han notado algo inusual de este lado de la barrera. Aun no termino de hidratarme y ya veo que varios de la aldea se acercan caminando; vienen directamente a nosotros, tal vez en paz o dispuestos a atacarnos, pero debemos permanecer en calma.
¡Demonios! Acabamos de llegar y ya la misión está en peligro.
- Buen día, bienvenidos a Jerah.
- ¡Buen día! Intentamos avanzar pero nos dimos cuenta que había una barrera.
- Así es. Debido a los sucesos recientes colocamos una barrera de tiempo para la entrada a la aldea.
- Ya estábamos pensando en cómo hacer para entrar sin necesidad de causar un alboroto.
- ¿Alboroto? Es lo menos que quieren, joven Dorian.
- ¿Nos conoces?
- ¡Oh, sí! Claro… Dorian, el joven estelar criado en el Templo de Luz, Siri, la pequeña alquimista que ha estado al lado del Maestro en los últimos eventos y tú, Anath; quien acaba de salir de la prisión de agua después del asalto fallido a las Ruinas Atlantes. Claro que sé quiénes son.
- Esto está mal.
- No, Dorian. No lo está. Verás, no es que las personas de aquí lo sepan, yo soy Valto.
- ¿El ojo de Jerah?
- Él mismo, y entiendo a qué han venido. No pretendo entorpecer su misión, así que por favor, déjenme ayudarles.
- ¿Y cómo se supone que harás eso?
- Chicos, primero permítanme dejarles pasar. Acompáñenme a casa y les mostraré cómo mezclarse para completar su misión. El Maestro confía en mí y yo en él.
Dorian y Siri tienen miedo, pero Valto parece ser confiable. Nos reconoció de inmediato, si quisiera atacar, ya lo habría hecho.
- Bien, Valto. Muéstranos.
Una sonrisa se dibuja en su rostro mientras cierra los ojos. Pronunciando un conjuro, abre los brazos y un círculo blanco se posiciona delante de cada uno de nosotros; ha abierto brechas en la barrera de tiempo para que podamos pasar.
El aire es un poco más limpio del otro lado de la barrera, creo que no es solo de tiempo, pero supongo que mientras estemos aquí aprenderemos sobre ella.
- Tomen estas túnicas, cúbranse y síganme. No queremos que el resto vea quiénes son ni a qué vinieron. Necesitamos movernos con prisa a un lugar seguro.
- ¿Acaso no es seguro estar acá?
- No te apresures, Siri, les contaré todo cuando estemos a salvo.
Lo mejor es hacer las preguntas luego, eso de no estar seguros me da escalofríos, pero necesitamos mantener la misión hasta el final.
- Tómense de las manos, un conjuro y estaremos en casa.
Rápidamente dibujó un círculo de runas a nuestro alrededor. Habló de nuevo y de pronto una tenue luz blanca salió de las runas; luego de eso, en solo un instante, nos vimos dentro de una casa. Es una sala agradable, cálida y linda, pero está totalmente sellada; no hay puertas ni ventanas, así que creo que respiramos únicamente por magia.
Valto tiene el lugar lleno de pinturas y unos cuantos lienzos, además de hermosos cuadros colgados en todas las paredes. Es un artista, y aunque parezca extraño, es un artista ordenado.
- ¿Los has pintado tú?
- Sí, Dorian… Todos son míos, aunque no se dejen engañar por los colores, no es exactamente creatividad.
- ¿Y entonces qué es?
- Cada cuadro es una parte de todo lo que veo. Mientras estoy acá, veo el pasado, el futuro y lo que sucede en muchas partes. No me llaman “El Ojo de Jerah” solo por mis ojos azules.
- ¿Cómo se llama esa magia?
- ¿Magia? Jajaja, es una maldición, Siri. Desde pequeño he vivido con eso, atormentado con todo el conocimiento, con todos los hechos, incluso con aquellos que no ocurren.
- ¿También viste el ataque de los Exiliados?
- Todo, Annath, absolutamente todo.
- ¿Y por qué no avisaste?
- Porque cada vez que avisé, a lo largo de mi vida, todo cambió para peor. Hay un flujo natural de las cosas, cambiarlo a voluntad es querer cambiar el curso del cosmos, el curso de la vida misma.
- Eso está muy mal, incluso para ti.
- ¿Ves por qué le llamo una maldición?
- Claro, lo entiendo, Valto. Pero ¿Entonces por qué los pintas en estos cuadros?
- Cada cuadro tiene el futuro de un momento si no hubiese intervenido. Al final respondemos a nuestra naturaleza humana y hay cosas que no queremos que sucedan. Como la muerte de un cercano, una enfermedad, o el sufrimiento de inocentes.
- ¿Lo has vivido?
- Oh, sí… Como ustedes, he llevado una vida común en Atlantis. Hijo de dos personas espectaculares que perdieron la vida por mis decisiones. ¡Aquí está su cuadro!
- Lo lamento, Valto.
- Tú lo entiendes, Anath, yo lamento lo de Bathory.
- ¿Dónde está la cocina? Creo que podemos hacer unas bebidas calientes para conversar.
- ¿Enserio, Dorian?
- ¿Qué? Si igual vamos a estar acá, se vale querer una bebida ¿O no?
Sin detenerse un minuto más, Valto le mostró a Dorian dónde estaba lo que necesitaba para preparar algo. Luego de so, nos hizo señas para sentarnos en su sala y comenzar a hablar.
- Aún es temprano, y me parece que vieron a un par de los nuestros recogiendo escombros ¿Cierto?
- Sí, nos sorprendió verlo en la distancia.
- Son bastante disciplinados.
- Eso parece, Siri. Pero en realidad están siguiendo órdenes.
- ¿De quién?
- Aquí viene lo complicado, permítanme les cuento cada detalle.
…
Los hechos en Jerah
Luego del anclaje violeta, hubo un atlante en cada facción que se dejó consumir por la ira. Recordaron las palabras de Myra y se arrepintieron de no haber zarpado junto a ella en las filas de Baal.
Sé que parece una locura, pero estos 6 contaminados invocaron fuerzas oscuras para dominar Jerah. Lo primero que hicieron fue instalar barreras de entrada, permanencia y salida; ya ustedes experimentaron la primera. Acá adentro, verán una vida normal, verán a todos restaurando la aldea, pero en sus cabezas hay órdenes directas de atacar y eliminar a cualquiera de Athe y Rina para hacerse con Atlantis.
He visto cómo hablan con Baal para hacer un pacto en el futuro, y ahora están del mismo lado.
El problema, es que nadie puede enviar un mensaje fuera, ni atravesar la barrera para salir. Cuando mucho, se puede abrir una brecha para que alguien ingrese, pero una vez acá queda aislado. No hay comunicación, ni maneras de salir; ante los ojos de Rina y Athe, estamos enfocados en reconstruir. Solo estos 6 dominan las barreras, y son quienes informan de que todo está en orden para que el Maestro siga trabajando lejos de aquí.
Sé que en Amenti dijeron que no habría peligro durante un tiempo, pero se referían a que no habrá ataques por ahora. El centro es contaminar todo Jerah para no tener que someterlos con magia y atacar Atlantis desde adentro, pero con más fuerza que como lo hicieron Flin, Cario y Myra.
No hay gran propósito en esto, solo quieren erradicar la luz. Pero una vez que lo hagan, ellos mismos se consumirán y necesitarán atacar más y más tierras. Así hasta que la misma especie atlante desaparezca.
No hay un gran final, y en efecto pagarán por las consecuencias, pero muchos morirán en el proceso. Debemos hacer algo.
…
- ¿No estás cambiando las cosas con decir esto?
- No, porque ustedes están aquí para ayudar, yd e igual manera iban a quedar atrapados.
- ¿Y qué sugieres que hagamos?
- Bueno, eso no lo sé… Yo les puedo mostrar cómo están las cosas, pero ustedes son los emisarios de Rina. Son quienes pueden acabar con esto.
- Eso va en contra de la orden que recibimos.
- Lo sé, Anath, pero debe ser.
- Hay que intentar contactar al Maestro.
- No, Siri… Si Valto nos trajo hasta acá, es porque no hay otra cosa que se pueda hacer. Así que nos tomaremos esto, que ya casi está, y pensaremos qué hacer.
La realidad parece más absurda que el relato mal contado de Valto. Para estar en sus 30’s se ve bastante inmaduro.
Creo que mejor intento pensar, tal vez viendo estos cuadros encuentre algo. Pero esto es…
No puedo ver bien…
- Dorian, ayu…
¡Bah! De nuevo a oscuras ¿Otra prisión? No lo creo, tal vez me desmayé por la falta de aire y el olor a pintura fresca.
- Hola, de nuevo, Anath.
- ¿Quién está allí?
- Te has vuelto fuerte, niña… Pero aún no eres capaz de reconocerme.
- Esa voz… ¿Eres la Llama?
- ¿Qué otra cosa podría ser?
- ¿Estás aquí para ayudar? ¿O solo estás jugando conmigo?
- Pronto Dorian entrará por ti, así que seré breve. ¡Siéntete libre de actuar! Búscame cuando estés lista.
- ¿Pero qué…? ¿A dónde vas?
- ¡Anath! ¿Me escuchas? ¡Ya hicimos esto antes! Por favor, ven a la luz, no podemos permitirnos estar en esta situación.
- Voy, lo siento.
Allí estaba, de nuevo Dorian a mi rescate.
- ¿Todo está bien? ¿Qué ocurrió?
- Solo me desmayé.
- Pues no parece, amiga. Ven, quiero que veas este cuadro.
- Es grande… Y caótico…
- Y esa figura del centro, es Anath ¿Cierto?
- Sí, Siri. Este cuadro es Anath. En algún momento, cuando domine el poder que lleva en su interior, ningún enemigo atlante podrá poner sus manos en esta tierra. No si Anath está del lado de la luz.
- Pero es un desastre total toda esa escena.
- Bueno, Anny, creo que el mensaje de Valto está bastante claro. Ese desastre pueden ser los contaminados, las hordas de Baal, otros enemigos o nosotros mismos, dependiendo de lo que decidas hacer con ese poder.
No sé si es su intención, pero siento ahora una gran responsabilidad conmigo. Un peso difícil de cargar en estos momentos. De hecho, si pienso en las razones por las que terminé en los calabozos del Templo, me da escalofríos.
¿Habrá tiempo de encontrar la Llama? ¿Podremos ayudar, reamente a Jerah?
- ¿Qué necesitamos?
- Anny, creo que lo mejor sería instalarnos hoy, aprender a entrar y salir de la casa de Valto, restaurar nuestro poder, el círculo de fuego, entrenar, hacer reconocimiento y luego atacar a los contaminados.
- Eso suena complicado, Dorian.
- ¿Verdad, Siri? Dorian, estás perdiendo la cabeza. No podemos solo buscar y destruir.
- Pero el joven estrella está en lo cierto, chicas. Tres días para entrenar y luego a cazar. La Legión Violeta no está perdiendo tiempo.
- ¿Legión Violeta? ¿No es muy femenino para un grupo de tiranos?
- Pensé lo mismo, pero creo que no están para chistes ni sarcasmos. No podemos vacilar, Dorian.
Todos tomamos el primer sorbo de un té preparado por la estrella y nos sentamos a pensar. No había muchas opciones, y en realidad por el bien de Atlantis, debíamos sanear Jerah.
Esta vez tenemos a Valto y sus ojos azules nos ayudarán a ver lo que no entendemos; o al menos eso espero que haga.