Creo que cualquier atlante que haya estado en mi lugar estaría tan confundido como yo. Siri está inerte en el suelo, Él mira el cosmos desconcertado y Dorian alterna su mirada entre el suelo y alguna parte de mí; pobre, parece que lo preocupé.
Creí que con la amenaza de Baal era suficiente, pero ahora están los exiliados al asecho. No quiero imaginar lo que piensa Él en este momento; de hecho no quiero ser tan imprudente como de costumbre.
- ¿Podrías explicarme lo que pasó?
- Claro, Maestro… Todo comenzó cuando Siri…
Su cara al escucharme hablar de las extrañas ideas de Siri me confirmaban que en ningún momento fue 100% ella. Estas personas habían logrado un anclaje como el de Dorian, pero eran tres de ellos en un solo cuerpo; eso significa que Siri es más fuerte de lo que parece, o ellos encontraron la manera de hacer sus almas más livianas.
De todos modos, cualquiera que sea la respuesta o el acuerdo que consideremos ideal, no serán más que suposiciones. Escuché mencionar el Claroscuro y honestamente espero estar equivocada con la interpretación de eso.
- Todo es demasiado para un solo día. Que la treceava casa apareciera justo ahora que vigilamos el cielo, no es normal. Ha pasado demasiado tiempo como para sólo aparecer e irse.
- ¿Crees que dijeron la verdad?
- Tal vez, Dorian. Pero si lo hicieron, es bastante grave para nosotros; habrán encontrado la manera de dominar tanto la luz como la oscuridad y eso, bien canalizado, puede darles una ventaja estratégica.
- ¿Qué significa eso, Maestro?
- Bueno, pequeña, por ahora debemos asegurarnos de que te recuperarás por dentro y además, de que no haya quedado ningún tipo de conexión con Siri. Por otra parte, ellos mencionaron el despliegue, así que es probable que hayan hecho el enlace desde allí. Tal vez tu madre pueda ayudarnos con eso.
- No hay tiempo que perder, vamos directo a casa.
- ¡Espera! Si el enlace fue en el despliegue, tal vez haya otros anclajes ¿No crees?
- ¿Cómo podemos averiguarlo?
- Eso es lo peligroso. Nos corresponde acercarnos e indagar, pero debemos estar listos para pelear.
- ¿Contra nosotros mismos?
- Sí, sólo debes aprender un par de hechizos que te ayudarán a evitar una confrontación. Lo que menos queremos es dañar a más de los nuestros.
Sonaba fantástico y aterrador. Podríamos estar frente a una infiltración por parte de esos rencorosos, aunque no los culpo; si me hubiesen desterrado de mi tierra injustificadamente; sin hogar, alimento, magia, educación ni salud, no sé cómo habría reaccionado.
Aquí vamos de nuevo. Él vuelve a susurrar y ya ni intento entender lo que dice, lo único que sé es que vamos a un nuevo lugar. Por si no vamos a casa, creo que nos queda un único lugar para visitar en estas circunstancias.
- Neliel, lamento llegar a estas horas. Sé muy bien que descansas temprano.
- Cada vez que sucede, hay buenas razones para que entres a mi habitación mientras duermo. Si no fueses quien eres, diría que intentas acosar a un anciano. ¡Cuéntame de una vez Thot!
- Sal de la cama, necesitamos hablar en la sala de prácticas.
- ¿Trajiste a Siri dormida?
- No, eso es parte de lo que debemos conversar.
- Bien, pero por favor no me vayas a dar malas noticias a estas horas.
- Un poco de buenas y malas, viejo amigo. Un poco de ambas.
Llegamos a la sala de prácticas. Siri no parece reaccionar a nada y Él optó por dejarla reposar en una cama improvisada; lo que importa es tenerla a la vista para evitar que ocurriera otra cosa de la que pudiéramos arrepentirnos.
Además, inconsciente no creo que le importe mucho que la hayamos recostado en el suelo. De cualquier manera, estaría tendida en el Valle y allí es más incómodo.
- Bien, Thot. ¿Qué es lo que ha ocurrido?
- Pues tenemos dos grandes amenazas, Neliel: una fuente de energía oscura que nos asecha desde el espacio y un grupo de rebeldes que atentan contra nosotros desde el interior de una de las casas de Rina.
- ¿Rina ataca? Lo siento, amigo, pero eso es muy difícil de creer en esta era. Rina es una de las aldeas que ha servido con el corazón. Es la aldea más antigua y la que mejor respaldo brinda por su experiencia. No en vano, Rina cuenta con el Templo de Luz más grande y es la sede terrenal donde has preferido pasar tus días como atlante.
- Y creo que esas son las razones por las cuales un grupo de rebeldes se fijaron en esta aldea en particular.
- ¿Conoces la casa que ataca?
- Sí… Es… La treceava casa de Rina.
- Es significa que...
- Exactamente, eso… Aprendieron después de tanto, aprendieron a dominar el Claroscuro.
- Maestro, quisiera entender. ¿Qué es en realidad eso a lo que llama Claroscuro?
- Tal vez no sepa explicarlo de una manera rápida.
- Bueno, podemos comer algo mientras escuchamos. No está de más repasar un poco para tener nuevas ideas Thot.
- ¿Hambre en estos momentos? ¿En serio, Dorian?
Era inevitable que los cuatro estuviéramos algo desconcertados. El joven apuesto, en medio de su aparente irreverencia, buscaba la manera de suavizar las cosas; llevaba poco tiempo despierto, pero cada vez que puede, busca la manera de darnos momentos de felicidad.
- Sí, tengo hambre, así que iré por algunos panecillos.
Para él, esto es un momento divertido; peligroso, pero divertido.
Hay de nuevo una tensión distinta en el aire. Algo no está bien.
Neliel parece un poco dubitativo, y el Maestro está preparando algunas pociones que supongo serán para Siri.
- Maestro, Neliel, ¿Hija?
- Madre…
- ¿Tienes noticias Heget? Te veo algo alterada.
- Sí, no, bueno…
- ¿Qué sucede? ¿Cuál es el problema?
- ¡Madre!
Mi madre ha caído como si le desconectaran la energía. Y allí en el suelo, aprieta sus ojos, empuña sus manos y no para de susurrar cosas.
- ¡No en un susurro, Anny!
- ¡Aléjate de mi madre!
En ese grito, salió sólo una pizca de la ira que recorre mi cuerpo. Los exiliados han hecho un anclaje en mi propia madre.
- ¡Todos dispérsense!
- Dorian…
- Muchacho, yo me encargo.
- Heget, resiste… voy a sacarte de allí.
No había visto tanta determinación en Dorian. Ahora estaba decidido a atacar con fuerza, se me hace difícil confiar en esa maniobra sabiendo que mi madre puede resultar herida.
- Sabía que vendrían aquí. Ya te lo dije, Thot; pronto todos se reducirán a cenizas y nosotros seremos los únicos atlantes. Levantaremos de nuevo este continente, una nueva civilización que no vacile al usar la luz y no tema usar la oscuridad.
- Maestro, Neliel, lleven a las chicas a otra sala. Enseguida los alcanzo.
- ¿Qué intentas hacer?
- La prisión de mente y alma no es suficiente para nosotros, Thot. El chico estelar parece comprenderlo mejor que tú.
- Así es, pero eso no te librará de una buena paliza.
Los cristales atlantes de Dorian se activan de nuevo, pero esta vez, parecen liberarlo de los muros de contención. Está quitando los sellos que controlan su poder.
Al hablar en voz baja, el Templo se llena de runas. Paredes, columnas, piso y techo. Hay runas cortas y largas en cada rincón del Templo. Comienzan a brillar y aumentan su intensidad. Sin embargo, no es una luz omnidireccional; sino que cada fragmento de las runas reúne un único punto de luz perpendicular, y crea cientos de agujas luminosas en todo el templo.
Agradezco que tomara previsiones y no conjuró runas a nuestro alrededor. Siri está aislada, al igual que el resto de nosotros, pero, mamá… En un movimiento erróneo, mi madre podría perder la vida.
- Primera vez que vemos runas de Sirius tan cerca. Supongo que si alguna de estas agujas luminosas toca el cuerpo de la amable señora que nos mantiene acá, pueden ocurrir cosas malas ¿Estoy en lo correcto?
- Tal vez deberías intentarlo.
- Si es lo que quieres, veamos qué sucede… ¿Qué? ¿Qué clase de magia es esta?
Cario tocó una de las agujas y esta parece succionar su alma, al igual que las de Flin y Myra. Gritan como si les causara demasiado dolor, pero no lo expresan desde Heget.
En sí, puedo ver un halo de tres tonos oscuros salir de mi madre y entrar en la aguja, no más que eso. Sin embargo, puedo sentir sus gritos desde las Ruinas Atlantes, no debería ser capaz de eso.
Fue un alivio escuchar de nuevo a Maestro.
- Vitrus Fortis.
- De aquí no se irán tan fácilmente.
- Cuando hiciste la prisión con los cristales, me di cuenta que había maneras de sacar la mente y el alma del cuerpo que las alberga. Supuse que con una técnica de absorción, podríamos sacar a estos tres de Heget.
- Bien pensado. Arriesgaste tal vez demasiado, liberaste los sellos.
- No te preocupes, algo me decía que podía con ello. Además, acabo de sellar de nuevo el cristal atlante. Creo que ahora debemos resolver el despertar de Siri y Heget.
- Tal vez sea prudente dejarlas descansar. No sabemos desde cuando han sido anfitrionas de estos malaventurados.
- Dorian, ahora que están en las agujas ¿Dónde están con exactitud?
- Lo que importa es que están a salvo por ahora, hasta que podamos pensar en algo, lo mejor es que estén encerrados justo donde están.
- ¿Y eso es dónde?
- Verás, Anath, estas agujas no son otra cosa que una parte de Dorian.
- ¿Están dentro de ti?
- Sí, pero no debes preocuparte, Thot ha utilizado una fortificación alrededor de estos tres. Es decir, es como si infectara la sangre de mis manos, pero antes de que se esparciera, la amputara. Pero al ser luz, no pierdo sangre, no hay dolor, no pasa nada.
Terminando Dorian de dar su explicación, las agujas luminosas comenzaron a disiparse a la par de que había leves Destellos Esmeralda en la sala.
Ahora, Heget y Siri están en el suelo. Necesitamos ayuda de papá.
- No creo que haya un nuevo ataque si tenemos a estos tres. Hemos ganado al menos 9 lunas para pensar en algo. Por ahora, es momento de tomar un descanso.