- Madre, necesito preguntarte algo.
- Bueno, estamos acá, Anath. Soy toda oídos.
- Estando en las Ruinas, me sentí poderosa; sé que era suficientemente fuerte como para acabar con cualquiera que estuviera frente a mí. Pero apenas era la fuerza otorgada por el círculo de fuego ¿Cierto?
- Así es, hija. Y no solo eso, sino que apenas y puedes controlarlo. Eres fuerte, por eso es tan peligroso que pierdas el norte, que te confundas en el camino y te acerques demasiado a la oscuridad.
- ¿Tú… eres así de fuerte?
- ¿A qué te refieres? ¿Si puedo dominar el círculo?
- Sí… ¿Puedes hacerlo?
- Por supuesto. Cualquier hechicero entrenado puede invocar el círculo, pero a medida que lo conocemos más, lo restringimos. No queremos que se nos pase la mano.
- Entonces, ¿Podrías acabar tú sola con los exiliados?
- No lo creo. Recuerda que ellos usaban una magia poderosa, y seguramente dominaban el círculo a su manera. Sería una batalla a pares.
- Ciertamente, nuestra “victoria” fue solo un truco de Flin.
- Es triste, y frustrante, pero esa es la verdad.
Ya es de noche, y sí que comienza a hacer frío, pero no veo que Heget tenga intenciones de irse a casa. Está disfrutando de este momento tanto como yo. ¿Podríamos quedarnos acá y olvidar todos los problemas?
¡Oh! El cielo tiene un espectáculo de luces.
- ¡Heget! Mira hacia arriba.
- Por eso no nos hemos ido.
- ¿Sabías de esto?
- Sí, claro que sí. Llevas demasiado tiempo encantada en el Valle de Bruma que olvidaste por completo las maravillas del resto de la aldea. Acá en el Bosque, hay noches con estos espectáculos; la niebla cambia de color justo por encima de los árboles y parece que el cielo entero está repleto de hechizos.
- ¡Es hermoso!
- Ciertamente lo es. No estaba segura de que hoy fuese una de esas noches, pero acá estamos ¿No? Valió la pena esperar.
- Aunque se acabe, no creo que quiera ir a casa.
- Debes descansar, el viaje será largo. La idea de Thot es que pasen algunas semanas conviviendo en Jerah y Athe.
- ¿Algún consejo para hacerlo bien en Jerah?
- Solo eviten meterse en problemas. En esa aldea generalmente son amables, pero protegen con dedicación lo suyo. No toleran amenazas por mínimas que parezcan. Son celosos y unidos; si atacan a uno, tendrán que luchar con media aldea.
- Pero no vamos en plan de atacar a nadie.
- ¡Exacto! Pero si alguno los ataca a ustedes ¿Qué crees que sucederá?
- Yo…
- No te lo tomes a la ligera, Anath. Si el Lord se encargó de hacer esa jugada vil, no sabemos con qué podría salir en los próximos días, solo por diversión suya.
- ¿Por qué no solo bajamos a Amenti y eliminamos la amenaza?
- Porque no es una amenaza en sí. Además, nadie, ni siquiera el Maestro podría vencer a un Lord de Amenti.
- Se me hace difícil de creer que hay siete señores todopoderosos en alguna dimensión cercana observando cómo vivimos y morimos. Ver que nos atacan y quedarse sin hacer nada.
- Ellos sostienen el curso de las cosas. Para mí también es difícil entenderlos, de hecho, jamás he entrado a los salones donde habitan, pero confío en Thot.
- ¿Y si es solo un sistema para controlarnos?
- Anath, deja de decir estupideces. Amenti no está acá solo para vigilar Atlantis; son responsables de todo lo que existe, mantienen el curso de todo.
- Está bien, es solo que no lo entiendo, madre.
- No te preocupes, hija. Ocúpate de no perder el camino. Por favor, necesitas estar concentrada. Mira, las luces ya se atenúan, es momento de irnos.
Empezar a caminar es una manera de demostrarle a Heget que no quiero un viaje rápido a casa. Que si nos marcharemos, al menos lo haremos a pie para sentir que la vida llevvaun ritmo manejable y no como en las múltiples ocasiones en las que solo aparecemos y desaparecemos de un lugar.
Ella lo entiende, por eso no puede evitar reír y tomarme de la mano para seguir caminando.
¿Quién lo diría?
Hace un mes, no le tomaría la mano a Heget para caminar por Rina, pero ahora, durante las primeras horas de la noche voy del Bosque a casa de su mano. ¡Ojalá pudieras ver esto, Bathory!
Todo es tan silencioso. A lo lejos se ven las casas con sus respectiva luces encendidas. Hay vida, todos están despiertos, seguros y dispuestos a recuperarse. Aún hay muchas estructuras destruidas, pero a partir del alba comenzará la restauración.
Se escuchan los sollozos de quienes han perdido a alguien cercano, y eso me remueve las emociones. No quiero llorar, pero también perdí a alguien. Eso me hace pensar…
- Madre, dime que sabes algo de los padres de Siri.
- Nadie los ha visto, Anath. Siri estuvo sola en casa, y según ella, todo estaba bien. Espera que regresen pronto.
- Deberíamos ir con ella. Sale conmigo mañana, no me gustaría que pasara la noche sola.
- Está bien. Ya estamos cerca.
Allí está, solo su habitación está iluminada y el resto de la casa a oscuras. Está sola, pobre amiga.
- ¡Siri! Llegó el pan y un poco de pescado.
- ¿Anath? Pasa, estoy en la cama.
- No es difícil de adivinar, Siri. Desde lejos pudimos ver que no has encendido luces en el resto de la casa.
- Heget, no sabía que vendrías.
- Lamento no haber llegado antes, Siri ¿Qué ha ocurrido?
- Bueno, estabas encerrada en una prisión de agua, por necia y peligrosa.
- Jajajaja, sí, eso se parece a algo como yo.
- Siéntense, prepararé un poco de té.
- No, Siri, yo me encargo de la cena, si me dejas, creo que es momento ed que ustedes hablen.
- Gracias, mamá.
- Bueno, está bien.
Siri evita verme a los ojos, me responde con indiferencia a algunas preguntas triviales, pero no se acerca ni un poco a una conversación sobre su familia. Estoy segura de que Heget no puede oírnos, y aun así no dice nada.
- Siri ¿Sabes algo de tus padres?
- De saber, no. Solo lo que escribieron acá.
Vaya, al menos dejaron una carta.
Está arrugada, y algunas partes húmedas.
…
La carta
Hija, lamento que estés ahora en las Ruinas Atlantes, junto al anciano demente y todo el clan fanático de Rina. Hemos recibido a Myra, una de las sufridas exiliadas que logró escapar mientras estaba abierto el portal; nos ha contado todo, hija, todo el plan de tu maestro. Lo sabíamos desde siempre. Había algo extraño es Thot, y Myra nos ha revelado la verdad.
Pero no todo está perdido, hay un plan, un plan para liberarnos y crecer como estamos destinados a ser. El poder de los atlantes es infinito y Thot lo suprime para ser nuestro rey. Pero pronto se acabará.
Myra vino directo a nuestra casa porque sintió nuestra necesidad de la verdad y sabe que somos un hogar justo. Podemos escapar ahora y luego regresar, dominando el Claroscuro y con todo el ejército de exiliados para derrocar el mandato de Thot. Sé que pronto leerás esto, cuando lo hagas, ve al Valle de Bruma, recorre los bordes y dispersa polvos rojos; una vez que termines, ve al centro del Valle, allí te buscaremos.
Espero que recuerdes qué polvos son. Es la manera de saber que estarás allí.
Solo hazlo y te buscaremos. No es necesario seguir atada a la mediocridad.
Ahora entendemos por qué Thot es tan afín con Anath, esa amiga tuya tan rebelde con Rina y tan fiel a lo que dice. Su padre y la pobre Heget no son más que lacayos de un plan de dominación. Si no fuese por Myra, posiblemente nosotros siguiéramos allí, atrapados enuna ilusión de estilo de vida.
Dejaremos Rina pronto, pero estaremos cerca para rescatarte en el Valle. Por favor, no tardes mucho.
Te amamos, hija.
…
¿Pero qué demonios?
Mis manos tiemblan, y siento un nudo en la garganta. No estoy segura de que pueda levantar la mirada, pero no puedo vacilar en esto.
- ¿Ves por qué no es necesario encender las luces?
- Esto debe ser una manipulación, Siri, hablamos de Myra.
- No, no es ninguna manipulación. Es solo su estrategia. Mis padres no estaban del todo felices y sentían ese instinto conspirador. Myra solo hizo su jugada y ahora, si están convida, están del otro lado. Están en las filas enemigas.
- Amiga, yo…
- No digas nada… Solo debemos hacer nuestra parte.
- ¿Irás al Valle?
- ¿Crees que traicionaría a nuestra aldea? ¡No, Anath!
- Lo siento, no quise ofenderte, amiga. Eres mi amiga, pero son tus padres y la verdad es complicado; no quisiera suponer.
- Lo entiendo, no te preocupes. Estoy triste y molesta. Apenas llegamos y te dejaron con Dorian estuve dando vueltas por horas aquí, y cuando vi su carta entré en llanto, pero no hubo mucho tiempo para deprimirme. Enseguida apareció el anclaje violeta y me dispuse a pelear.
- Hay que contarle a los demás.
- ¿Contarnos qué?
- Heget, mis padres…
- ¿Sabes algo de ellos? ¿Dónde están? Podemos ir ahora mismo a buscarlos si están en problemas.
- No, no están en problemas. Ahora ellos son parte del problema.
- ¿Qué quieres decir?
- Puedes leerlo, mamá.
El rostro de Heget no puede ocultar el cruce de emociones. Compasión por mi amiga, ira con los traidores, frustración, y muchas ganas de acabar de un solo ataque con Myra. Si al caso vamos, puede que muchos de los atlantes hayan caído en su juego y ahora el ejército enemigo sea más grande.
- No hay nada que hacer. Solo avísale al Maestro en el alba, pero luego de que nos hayamos ido, Heget. No quiero preguntas incómodas.
- Estoy segura de que Él lo entenderá, Siri. No te preocupes. Coman y luego duerman; viene una jornada fuerte durante los próximos días.
- Bueno, al menos la cena luce espectacular.
- Así es, mamá cocina bastante bien, aun es estos días.