NIKO «Bienvenida a mi casa» Esa frase retumba en mi cabeza y una corriente de electricidad recorre mi espina dorsal, al analizarla a detalle. Hace cuestión de dos meses atrás, no hubiese sido capaz de imaginar que un día traería a una chica como ella a mi departamento. Que le permitiría a mi novia conocer mi pequeño pedazo de hogar, mi refugio, el lugar donde puedo ser yo mismo en cada una de mis facetas: las mejores y las peores. ¡Cuántas cosas han pasado! Es decir... ¡Dos meses! Dos meses bastaron para terminar enamorado hasta los pelos. Dos meses y me olvidé de guardar el rencor que tanto me dañaba. Dos meses y cambié; mucho o poco pero cambié y estoy orgulloso de ello. Yo, que he sido el primero en predicar con la creencia contraria de que el amor era una idiotez, el or

