KALI —¿Hermano? —escucho la voz de mi padre, quebrándose en un tono que nunca había oído antes. El sonido me eriza la piel, un hombre tan fuerte y frío, ahora vulnerable. Lo veo correr hacia mi tío, sus pasos urgentes, movido por una desesperación que le es ajena. Mi madre también se desploma junto al cuerpo herido de mi tío. La sangre tiñe el suelo bajo él, mientras los hombres que trabajan para nosotros irrumpen en la habitación, inmovilizando al bastardo que trabaja para Carson. El disparo no era para él, pero... lo tomó. Mi tío se interpuso, como siempre lo ha hecho. —Acércame —logro decirle a Sergei, mi cuerpo exhausto, como si mi alma ya presintiera lo que está por venir. Llego hasta donde mi tío yace, su respiración entrecortada es como una cuenta regresiva implacable. Mi padre

