El señor Lysander no podía creer lo que escuchaba, en el fondo esperaba que su madre estuviera aunque fuera un gramo arrepentida pero lejos de eso más bien se mostraba altiva e incluso sacando un lado que nunca antes había visto. — Muy bien, mamá. Debido a tus actitudes te aviso que voy a retirar todo mi apoyo económico, creo que podrás vivir bien con la pensión que mi padre te dejó. — Eres mi hijo, Lysander, y te exijo que reconsideres esto — la mujer se mantuvo imperturbable. — Tienes mi respuesta. A partir de hoy, te retiraré todo mi apoyo — Lysander la miró con determinación. La madre de Lysander quedó atónita, pero luego su expresión se endureció. — No puedes hacer esto, eres mi obligación, mi sangre. Yo te di la vida y me la debes. El hecho de que me diste la vida no te oto

