No pude evitar, mirar con curiosidad su bandeja de plástico punto y si tenía una dos milanesas, con un puré de papas. Al parecer estaba recién hecho, porque le salía humo hacia arriba. Ella me miró con una sonrisa tierna y me pasó su tenedor, Yo negué aunque mi estómago comenzar crujir puntos la miré un poco avergonzado y ella me dijo: —Creo qué necesitas el tenedor más que yo. Comencé a comer un pequeño bocado de su milanesa como no me había dado cuenta y no había almorzado de tanto ajetreo en el trabajo punto Lucía me miraba divertida mientras comía, intentando no comerme todo el hambre que tenía ella puso los ojos en blanco y me depositó la bandeja, en mi regazo, yo la miré bastante avergonzado. —No tengo hambre. La tomé de la mano el momento de terminar de comer, Nos dirigimos cafe

