—Señor Dante—habla un señor mayor de aspecto lúgubre.
Dante deja de beber su vino. Respira profundo, cruza la pierna sobre la otra. Desvía su mirada del enorme cuadro de lobo que tenía frente a él. Gira en su silla, quedando detrás de su escritorio de caoba bien organizado. Sus ojos repasan el lugar con atención, pese a la oscuridad que yacía en el lugar, cosa que no era obstáculo ya que él veía excelente tanto en la luz como en la oscuridad. Carraspea y le da una mirada gélida al hombre que le habló. —Para ti soy Su majestad, no confundas tu puesto con confianza conmigo—dice serio.
—Su majestad—habla y Dante asiente. —La bruja arcana pide hablar con usted con urgencias—dice recto. Dante prende un cigarro y le da una calada.
—No estoy disponible, no me interesa saber nada referente a mis enemigos—dice botando el humo.
—Mi rey es sobre... —
— ¡TE DIJE QUE NO!—alza la voz golpeando con un puño el escritorio.
— ¡Tu mate!—responde una voz carrañosa. Una mujer mayor entra, mal vestida, pelo canoso mal peinado, con un bastón de sauce. —No seas indecente Dante, es sobre tu mate, muchacho malcriado—dice.
Las pupilas del nombrado se agrandaron, su piel se erizó y los latidos de su corazón aumentaron. Sintió la sangre como corría por sus venas, sus sentidos de agudizaron. La copa que sostenía en su mano derecha cayó al piso, derramándose sobre la alfombra.
—Debes recibir a esas brujas que vienen de excursión aquí en el palacio—comenta.
— ¿Mi mate es una de ellas?—pregunta sintiendo su garganta seca.
—No lo sé, el oráculo siempre es incierto, puede que si, como que no, pero recuerda que un acto de bondad evita muchas desgracias—comenta la bruja extendiendo sus manos al aire.
— ¿Qué quieres decir?—pregunta confuso.
—Lo que quiero decir es, que una de esas tantas brujas morirá de una manera atroz, por parte de unas compañeras y tienes que evitarlo a toda costa, no sé quién sea, pero sé que cuando tu la veas sabrás quien es que necesita la ayuda—añade dando media vuelta para marcharse de lugar.
Dante resopla cómo búfalo, un gruñido ahogado sale de su tórax. —Infórmale al encargado de recibir a esas brujas, que empiece el tour por el castillo—comenta mirando una pared con el tapiz rasguñado gracias a él.
El hombre se va, cumpliendo con dicha misión.
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—Buenos días niñas, que bueno están todas aquí, cabe mencionar también que la escuela de Magos Superiores nos acompañará, espero por la madre Hécate que conserven la compostura y le bajen a las hormonas—comenta una maestra por el altavoz, haciendo que todas se sientan apenada, ya que los chicos estaban presentes.
—Gracias por esa bienvenida tan... Calurosa, profesora—comenta algo entre dientes la maestra de pociones. —Ahora, si me permite, me toca a mi—dice y le quita el altavoz. El murmullo de los estudiantes cada vez está más alto. —Silencio—anuncia la maestra, nadie le hace caso—Silencio—vuelve a decir, pero nada—¡SILENCIO!—grita y todos se quedan mudos—Bien, así me gusta—habla con una sonrisa de superioridad—Nos separa remos en grupos mixtos, iré mencionando niveles y colores. Los de dicho nivel, irán en el color que le diga, luego se le asignará el maestro—habla. Observa a todos y prosigue—Nivel uno, azul. Nivel dos, rojo. Nivel tres, amarrillo. Nivel cuatro blanco. Nivel cinco, n***o. Nivel seis, violeta. Nivel siete naranja. Nivel ocho, verde. Nivel nueve, rosado y nivel diez, celeste.—dicho esto hace desaparecer el altavoz y baja de la tarima.
Los estudiantes están cada quien en su nivel y color. El color del uniforme es acorde a su nivel, por ejemplo: la túnica negra con cuello azul, los usan los de nivel uno, la túnica negra con cuello rojo, los de nivel dos y así sucesivamente. También si llega a clase con alguna prenda o accesorio tiene que ser del mismo color de su nivel. Esto hace que los de un nivel más bajo piensen dos veces antes de buscar problemas con alguien de nivel más alto, la academia no se hace responsable de disputas fuera de ella. Un horario riguroso de 8:00 de la mañana a 15:00 de la tarde, con los sábados y domingos libres, donde se puede salir donde gusten y donde su presupuesto alcance. A las 8:00 de la mañana abre el comedor y cierra una hora después, a las 9:00, es obligatorio la asistencia al desayuno. A las 11:00 le dan un receso de 15 minutos para comer algún snack. A las 1:00 le dan una hora de comida y ya a las 3 se marchan a su casa, tienen también la opción de quedarse hasta las 5:00 para realizar sus tareas e irse a casa sin ellas. Eso sin contar los clubes disponibles.
Amanda está en el nivel número ocho, color verde; su color favorito. Suspira cansada, aún no ve a su amiga, ella está un nivel más adelante. Para la mala suerte de la joven bruja la maestra encargada de ese grupo de 40 estudiantes es la misma de pociones. La maestra repasa el grupo, pensando en la mala suerte que tuvo, para ella este es un grupo mediocre. Observa a Amanda, que está con la mirada perdida, quieta en su lugar, sin hablar. Se dirige donde ella y le coloca rápido una pulsera mágica que sólo ella puede quitar.
—Cuando te alejes mucho te dará descargas eléctricas que te harán retorcer de dolor—comenta bajito. Los ojos de Amanda estaban cargados de odio, le dañó los planes de escapar—No te escaparás de aquí y me daré cuenta cuando te alejes mucho, así que por tu bien, no lo hagas—demanda y se va.
—Maldita hija de puta—dice entre dientes agarrando la pulsa y fulminado con la mirada la espalda de la maestra.
Se detiene—Te escuché—dice la maestra mirando sobre su hombro.
— ¡Esa era la idea, perra!—dice y se escabulle entre los estudiantes, para esquivar algún maleficio en contra de ella.