Cerré mis ojos mientras el aire de afuera me pegaba en la cara, fueron unos minutos hasta que me senté en la silla frente al escritorio, saqué papel de un cajón y con birome en mano comencé a escribirle una carta a Jane, la mejor amiga de mamá, siempre estuvo con nosotras, hasta en este momento que desde New York sabía que se haría cargo de la investigación de Mamá y de su empresa.
Querida tía Jane:
Llegué a Dunmore East hace unos días con Hurley. Gracias por hacerte cargo del caso de mamá en New York, te agradecería cada pequeña noticia que pudieras darme.
Me encuentro bien no te preocupes, todos son muy amables conmigo. Espero que tú te encuentres mejor. Además, te dejo el número de teléfono del hotel, por favor ponte en contacto pronto.
Te quiero y extraño, Malia.
Doblé por la mitad la hoja y la metí en un sobre que extrañamente también había en el cajón. En el exterior del sobre puse todos los datos relevantes y la dejé a un lado sobre la mesa, mañana la llevaría al correo.
Cuando miré el reloj noté que llevaba retrasada un minuto para la hora de la cena, así que cerré las ventanas y salí de la habitación. Por suerte el ascensor estaba en este piso, así que entré y presioné el botón de planta baja. Comenzó a bajar con mucha lentitud, como antes, hasta que escuché un ruido fuerte del lado izquierdo y de un momento a otro la luz se apagó, por lo cual el ascensor se detuvo.
—No—comencé a entrar en desesperación y a golpear las puertas. —Alguien por favor ayúdenme—grité lo más alto que pude. —Por favor ayuda—grité y comencé a hiperventilar, no tenía suficiente aire, moriría aquí dentro. Golpee las puertas con mis manos para que alguien me oyera, estaba lastimándome y las lágrimas comenzaron a salir, estaba llorando de verdad, estaba desesperada.
—¿Malia eres tú? —oí la voz de Erick.
—Sí, por favor sáquenme, por favor—mi voz se debilitó y me mareé, caí sobre mis rodillas y las lágrimas no paraban de salir, estaba asustada en un pequeño espacio oscuro, sin aire, sentía como si me estuviera ahogando en el fondo del mar, como si tuviera rocas en mis bolsillos, me estaba hundiendo.
—Ya te sacaremos Malia, tranquila—oí desesperación en la voz de Hurley.
Desde afuera solo oía ruidos de golpes y gritos, hasta que de alguna forma el ascensor bajo hasta donde debía y Erick forzó las puertas hasta abrirlas con sus manos.
Me paré de un golpe y como pude, me abalancé sobre Hurley en un abrazo cuando Erick se hizo a un lado. Él me correspondió, era la primera persona que abrazaba en mucho tiempo. Aun con los ojos cerrados comencé a respirar normalmente, pero aun así no lograba dejar de llorar, aun sentía el miedo en mí. Imaginaba que mi madre estaba conteniéndome, que ella era la que estaba abrazándome, hasta que Hurley habló.
—Estas bien, todo está bien, todo estará bien—con un brazo me abrazaba y con el otro me acariciaba el cabello. —Lo siento muchísimo.
Cuando abrí los ojos pude ver a todos allí, hasta a Molly. Estaban intentando darnos espacio, Susanne también estaba llorando.
Me sentí un poco incomoda así que terminé con el abrazo, separándome de Hurley y limpiando mis lágrimas con las manos, no sabía que decir, todo era incómodo.
—A parado de llover—dijo Declan rompiendo la tensión.
—Toma, hace un poco de frio—Susanne colocó sobre mis hombros una manta y con su brazo en mi cintura me condujo a la cocina, Coraline y Darla venían detrás.
—Terminemos con la escalera ahora—escuché como Hurley le susurraba a los demás. Ya en la cocina hicieron que me sentara frente al pastel de chocolate que antes me había ofrecido.
—Haré un poco de té, mientras los demás terminan para poder cenar—me sonrió y dio media vuelta para hacer lo suyo. Coraline y Susanne comenzaron a tomar la cena para calentarla nuevamente, se había enfriado por mi culpa.
—Lo siento—susurré mientras una lagrima escapaba, pero ellas no me oyeron. Tal vez si bajaba un minuto antes, no hubiera sucedido.
Molly se acercó a mí y colocó su hocico en mi pierna, parecía querer contenerme, yo le acaricié la cabeza en forma de agradecimiento.
—Bien, ya terminamos. Podemos cenar—entró Erick y los demás detrás de él tomando sus lugares. Las chicas volvieron a poner la comida sobre la mesa y se sentaron.
—Bueno, todos a comer—dijo Susanne, pero no hizo falta, todos comenzaron a servirse con desesperación y a hablar.
Noté que Erick a mi derecha estaba un poco serio y distraído o solo esperaba a que los demás se sirvieran, para hacerlo el.
—Gracias—le susurré en medio del alboroto, cuando todos estaban concentrados en otra cosa.
—¿Por qué? —preguntó confuso.
—Por abrir las puertas—le contesté y él me sonrió de lado.
No toque demasiado mi plato, solo comí unos guisantes y cuando todos acabaron comenzaron a levantar todo.
—Querida no comiste nada ¿No te gustó? —preguntó Darla preocupada.
—Lo siento es que no tenía mucha hambre, pero estaba delicioso lo juro—hice una mueca de súplica y ella entendió
—Hoy es tu día de suerte Molly—le susurró al cachorro y le dio mi plato para que lo devorara.
—Bien, ya instalé todo en la sala. Coraline hará palomitas así que ya pueden ir tomar asiento—dijo Hurley a lo que no entendí, pero todos comenzaron a salir de la cocina.
—¿Te quedaras a ver la película con nosotros? —preguntó Zac.
—¿De qué se trata?
—Cada jueves todos escribimos en un papel una película que queramos ver y luego colocamos los papeles en una caja. Hurley saca un papel y esa es la película que vemos por la noche—explicó el casi tan emocionado como los demás. —Hoy toca ‘’Volver al futuro’’ es la película favorita de Declan—ya comprendí de lo que hablaban hoy en el desayuno.
—Bien, tal vez me quede un rato—dije y lo seguí hasta la sala tomando el asiento que Zac me dejó entre medio de él y Erick en el sofá. Noté que Hurley y Susanne no estaban aquí, lo que era raro.
Frente a nosotros había una gran pantalla, pude ver que detrás había un proyector, parecía realmente un cine, era maravilloso. Era maravilloso ver como Declan se sabía casi todos los diálogos y los demás lo molestaban por eso, se divertían mucho y luego estaba yo que los observaba con cierta emoción, era un sentimiento raro, pero era agradable estar entre ellos.
Narra Hurley.
Estaba en la cocina lavando los platos con Susanne mientras los demás esperaban en la sala a que vayamos a poner la película.
—Creo que es peor de lo que quieres cree. Es tan pequeña y lleva mucho dolor dentro, es peor de lo que imaginaste, va a necesitar mucha ayuda.
—Me ocuparé, lo resolveré—contesté mientras le pasaba otro plato para que ella lo secara.
—Estas ocultándole muchas cosas—dijo guardando el ultimo plato.
—Esas cosas la destruirían, no necesita más dolor por ahora—dije apagando el grifo de agua y caminando a la sala donde nos esperaban.
—Bien, ya podemos comenzar—dije y encendí el proyector mientras Darla repartía palomitas