*Actualidad*
Elliot regreso a su época, él esperaba que aquel deseo que había pedido con tanta desesperación, se hiciera realidad, ya que él no quería seguir siendo blanco de burlas, él no quería seguir recibiendo Bullying por parte de sus compañeros crueles, solo por creer en algo que a ellos les parecía muy tonto e infantil, Elliot no quería hacerles caso de lo que le decían o como lo trataban, pero era inevitable, ya que lo trataban de la peor manera posible.
Aquel joven iba caminando poco a poco, esperando para ver qué podría pasar, él esperaba poder tener un resultado realmente positivo.
Él quería poder ver si el deseo se hizo realmente realidad para ya no tener que soportar que los demás lo molesten o si no se había cumplido para ver qué podría hacer y que no lo molestaran, Elliot tenía miedo de lo que pudiera pasar, pero cualquiera de las dos cosas que pudiera pasar, aún así él esperaba no encontrarse con aquellos jóvenes, ya que sabía a la perfección que si se los topaba en alguna parte del camino, le podría ir mal por su imprudencia de haberles tirado un poco de jugo y mentirles, a decir verdad no fue algo grave, para Elliot no lo fue, pero para los otros chicos si y de muy mal gusto.
Elliot tenía demasiado miedo acumulado dentro de él, pero aún así y con mucho sigilo, intentando ser precavido y esconderse de la vista de los otros chicos, siguió su camino, a lo lejos vio a los cinco jóvenes que lo habían molestado con anterioridad, Elliot abrió muy grandes los ojos, el miedo se hizo cada vez más y más grande, apoderando se por completo de aquel joven, el cual empezó a buscar donde poder esconderse, encontró un árbol.
— Un árbol, creo que eso será suficiente, espero — pensó Elliot mientras rápidamente se escondía detrás del árbol, el cual no le cubría del todo, pero aún así decidió tomar el riesgo.
Uno de los jóvenes miraba al árbol extrañado, ya que se había dado cuenta que alguien se escondía allí, hasta después de ver con detenimiento por unos cuantos segundos, se percató de que Elliot estaba supuestamente escondió en ese pequeño árbol.
— Oh ahí estás — dijo Sebastián mientras se acercaba con su amigos.
Elliot poco a poco salió del árbol donde estaba escondido.
— Estoy acabado — pensó Elliot.
—Disculpen, no fue mi intención tirarles jugo y mucho menos mentirles — dijo aquel chico con mucho miedo y entre súplicas, Elliot mostraba en su rostro que estaba muy aterrado.
Los cinco jóvenes se miraban extrañados, parecía que no entendían lo que Elliot decía.
— ¿Que?, No te preocupes, sabemos que fue por equivocacion, así que no tienes nada de que preocuparte, no sé por qué tienes tanto miedo, pero no importa, los accidentes occurren y solo tropezaste y nos lo tiraste — dijo William con una gran sonrisa.
— ¿No están enfadados conmigo?— pregunto Elliot con gran confusión en su rostro.
—¿ Enojado?— Sebastián empezó a mirar a sus amigos que solo se limitaba a alzarce de hombros, todos estaban confundidos por la repentina actitud de Elliot — ¿Por que deberíamos estar enojados? ¿Somos amigos, no?— pregunto de repente Sebastián, esto hizo que Elliot se sorprendiera más de lo normal, todo esto era nuevo para él.
— Si, amigos — se limito a decir Elliot mientras se tallaba los hombros, esto le daba escalofríos, pero a la vez lo hacían sentir muy bien, ya no tendría que preocuparse de las constantes ofensas y bullying hacía él.
— Bueno, nos vemos mañana en la escuela — respondió Harrison mientras le daba una pequeña palmada en la espalda a Elliot, después de esto, los cinco jóvenes se fueron.
Elliot se restregaba los ojos, él seguía sorprendido y sin poder creer lo que acababa de pasar, sus bravucones ya no lo molestaban más y eso lo ponía demasiado feliz, una gran sonrisa se dibujo en el rostro de aquel joven, por fin, aquellos maltratos que recibía constantemente, ya no serían parte de su día a día, al contrario, había ganado nuevos amigos y eso lo hacía muy feliz.
— Realmente, ¿Esto que estoy viendo es real?— se preguntaba aquel joven mientras ponía su mano izquierda sobre su boca, él seguía muy sorprendido con todo esto ya que su vida de un día para otro había dado un giro realmente drástico, pero para bien— ¿En serio, ese poder tiene la biblioteca?, Se a la perfección que fue gracias a aquellas estrellas fugacez que habían en aquella gran habitación, realmente esperaba que mi deseo se hiciera realidad y vaya que lo hizo, esa biblioteca es muy poderosa y yo creo que lo es más de lo que pudiéramos imaginar — se decía Elliot para él mismo, sin moverse de aquel lugar, aún sin poder creer lo que estaba pasando, aún pensando que todo esto no era real.
Después de unos segundos, Elliot se dispuso a ir en dirección a su casa, aquel joven quería que su padre, por un solo momento, pudiera creer en su palabra, Elliot se fue tan feliz hacia su casa, él estaba emocionado por el gran día que había tenido y eso nadie le podía hacer creer lo contrario, irradiaba un gran brillo lleno de alegría, que era un poco raro en él.
Después de caminar por un tiempo, Elliot por fin había llegado a su casa.
Aquel joven agarro el picaporte y rápidamente abrió la puerta.
— Ya llegué padre — dijo aquel joven mientras entraba a su casa y reflejaba entusiasmo, dejando su maleta en una mesita al lado de la puerta.
— Wow hijo, te veo más feliz de lo normal — dijo el padre de Elliot con una gran sonrisa, el cuál estaba sentado en el comedor con su celular en mano, pero cuando su hijo lo hablo, de inmediato quitó la mirada de su celular y le presto atención a Elliot, al señor Seliut le agradaba mucho las veces que su hijo estaba de esa forma, ya que era raro verlo tan feliz y entusiasmado y si algo así pasaba, era por que era algo realmente bueno.
— Por qué lo estoy, querido padre, en serio lo estoy — dijo Elliot mientras se sentaba en la silla que estaba cerca del comedor.
— ¿Y a qué se lo podemos atribuir?— preguntó con curiosidad el señor Seliut mientras alzaba una ceja y se mostraba con una gran sonrisa.
Al señor Seliut le alegraba mucho que su hijo estuviera feliz, ya que mayormente su hijo no mostraba ese entusiasmo que en estos momentos tenía y eso era asombroso, su hijo reflejaba en esos momentos un gran brillo, él estaba muy feliz y eso era algo muy bueno.
— No me lo vas a creer — dijo de inmediato aquel joven mientras miraba con detenimiento a si padre.
— Cada vez me da más curiosidad, así que dime para que te crea — dijo el señor Seliut mientras soltaba una pequeña risa.
— Verás, a veces me trataban mal por creer en cosas fantasiosas — dijo aquel joven con una ligera sonrisa.
— ¿Ves?, Eso era a lo que temía, no quiero que sigas pensando en esas cosas, no quiero que traten mal a mi hijo, pero ¿Por qué no me dijiste nada?, Tengo que hablar con algún profesor — dijo el señor Seliut mientras se paraba de su asiento.
Elliot se paró de repente y se dirigió hacía donde se encontraba su padre, al cual agarro de los hombros y lo volvió a sentar, paso seguido, Elliot se sento a su lado.
— No te preocupes padre, ya pasó — dijo Elliot como si nada pasar.
— ¿Cómo no me voy a preocupar ? — dijo el señor Seliut cruzándose de brazos
— Bueno, verás, resulta que en aquella biblioteca, la que te había contado, es mágica y leí un libro que trataba de estrellas fugacez, a las cuales le pedí el deseo de dejar de ser blanco de burlas y funcionó — dijo con emoción Elliot.
— Hijo, por favor, eso es imposible, las estrellas fugacez son incapaces de poder concederte deseo alguno, además, el otro día que fuimos a la supuesta biblioteca que me dijiste, resulta que no estaba en el lugar que me habías indicado, es difícil creer todo lo que me dices — dijo el señor Seliut dudando de la veracidad de lo que su hijo estaba diciendo.
— Por favor padre, créeme, lo que te digo es enserio — dijo Elliot entre súplicas.
— No puedo, es imposible, por favor deja de creer en esas cosas, mucho tengo con que hayan destruido a tu madre, como para que te vengan a destruir a ti — soltó con enojo el señor Seliut mientras una pequeña lágrima recorrida por su mejilla.
— ¿ Co como que destruir a mi madre?, No entiendo — pregunto con confusión Elliot, ya que no sabía a qué se refería su padre en esos precisos momentos.
El señor Seliut soltó un pequeño suspiro.
— No te lo había contado, pero creo que eres mayor para poder procesarlo — dijo el señor Seliut con una ligera sonrisa.
— ¿Que cosa?, Me estás asustando — soltó Elliot de repente.
— Hace años, exactamente un año antes de que tu madre nos dejara, más bien desapareciera— soltó el señor Seliut.
— Pero, mi madre ¿Podría estar viva?— una pequeña lágrima recorrida por el rostro de Elliot.
— No lo se con exactitud, ella decía ver una biblioteca, al igual que tú, yo no quería que creyera en esas cosas, ya que estaba muy grande para pensar en que las cosas mágicas existían, pero ella aún así, cada vez me recalcaba que la biblioteca si existía, hasta que un día, ella fue en su búsqueda y nunca regreso, la busque por todos los lugares posibles, hasta que me dijeron que era imposible, tal vez ella había dejado este mundo — dijo el señor Seliut mientras se soltaba en llanto.
— Padre ¿Te das cuenta?, mi madre podría estar viva, tal vez que me cuentes esto no es coincidencia, tal vez es una señal para que yo la encuentre en aquella biblioteca — dijo Elliot mientras se limpiaba las lágrimas.
— O tal vez es una señal para que no pienses más en eso, no quiero que desaparezcas como tu madre, por favor, deja de pensar en esas cosas y se un niño normal — le suplicaba el señor Seliut.
— Yo soy un niño normal papá, además, no te preocupes, descubriré que pasó con mi madre— dijo con entusiasmo Elliot, él creía que podría haber un poco de esperanza de que su madre pudiera estar viva y él creía que eso podría ser posible.
— No te lo conté para que sigas llendo, te lo conté para que dejes de ir, si es que existe, no quiero perderte a ti también — dijo el señor Seliut llorando.
— Padre, eso no pasará, tal vez por algo encontré la biblioteca, tal vez necesito encontrar por mis propios medios a mi madre, durante años la eh extrañado y se que tú también, esto podridas ser una gran oportunidad para encontrarla y no pienso desaprovecharla — dijo Elliot mientras se paraba y rápidamente se subía a su habitación para poder hacer un plan de lo que podría hacer para encontrar a su madre.
— Nunca debi contarte lo que en realidad paso con tu madre, esto te dio motivación para ir a aquel lugar, no puedo permitir que regreses — dijo entre lágrimas el señor Seliut, aquel padre habría sufrido mucho y pensar que su hijo iría también a aquella biblioteca, le aterraba, ya que su esposa había desaparecido de la misma manera y se negaba a qué su hijo le pudiera pasar algo.
La noche paso tan tranquilamente, la alarma sonó y al escucharla, Elliot la apagó rápidamente, él estaba tan emocionado de poder ir a la escuela y luego a la biblioteca, su nueva vida había mejorado.
Aquel joven al intentar abrir la puerta de su habitación, le fue imposible, ya que tenía seguro.
— Papá, creo que se atoro la puerta — grito aquel joven con desesperación.
— Es por tú bien — dijo el señor Seliut al otro lado de la puerta.
Elliot estaba entrando en desesperación, él quería salir, no quería estar encerrado, así que miro la ventana, observo por un momento lo alto que estaba, así que amarró sábana tras sábana y salió.
— Perdón padre, no puedo quedarme encerrado — dijo aquel chico mientras corría en dirección a la biblioteca.