Capítulo 11

3072 Words
Elliot entro lo más rápido que pudo a la biblioteca, aquel joven no quería toparse con aquellos chicos ya que sabía muy bien que ocultandose lo más rápido en aquel lugar, sería de muy buena ayuda, así que cuando Elliot entro, cerró la puerta de inmediato, al entrar, aquel joven se sentía seguro, sabía que en aquel lugar podría estar bien, sano y Salvo y fuera de peligro, al menos mientras estaba en la biblioteca, aquel joven sabía que si salía, tendría una golpiza segura, ya que aquellos bravucones estaban muy molestos, aquel joven se puso de espalda contra la puerta y soltó un gran suspiro de alivio, por ese momento él estaba a salvo, por ese momento, él se sentía realmente protegido en ese lugar. Afuera de la biblioteca sucedían cosas que adentro no se podían ver u oír, como que se podía escuchar a uno de los bravucones decir: —Por haya se fue, atrapenlo, a mí nadie me hace quedar como tonto y mucho menos alguien como él, ese imbécil me las tiene que pagar— dijo Sebastián, el líder de aquellos chicos mientras se tronaban los dedos para luego señalar todo derecho, ya que él había visto que por ahí se había ido Elliot, aunque estaba equivocado, en esos instantes a aquel joven, le sería un imposible encontrar a Elliot, ya que le única diferencia en todo esto era que la biblioteca ya no estaba, había desaparecido así de la nada, como siempre lo hacía cuando tenía a alguien de alguna época adentro, en especial a Elliot, la biblioteca necesitaba su ayuda, pero ¿Para que?. Por otro lado Elliot se había resguardado de lo que pudo ser un cruel destino para él, lo cual podía implicar una golpiza por parte de aquellos malechores, aquel joven sabía a la perfección que él no era del agrado de ninguno de esos chicos, por el simple hecho de tener una imaginación muy grande y según ellos "infantil", pero eso no le importaba a Elliot, ya que eso era lo que le gustaba hacer mucho, lo cual implicaba; imaginar, pensar en la magia y la fantasía y unos simples jóvenes que pensaban muy diferente a él, no lo harían cambiar de opinión. — Estubo muy cerca— dijo aquel joven todavía recuperando su aliento y mientras se sentaba, Elliot estaba muy cansado por aquella persecución que había tenido. Realmente esa pequeña persecución había dejado muy agotado a Elliot, aquel joven seguía sin poderse explicar por qué no le dejaban de hacer bullying si lo único que hacía era creer en cosas que resultaban mágicas, eso no le hacía daño a nadie. — ¿Algún día dejarán de tener una mentalidad tan mediocre?— se preguntaba aquel chico mientras se paraba — si tan solo usarán un porcentaje de su imaginación, dejarían de tener ideas tan tontas de que eso solo es una perdida de tiempo — dijo aquel joven mientras se estiraba un poco. A decir verdad en esos momentos lo único que tenía Elliot era la biblioteca, en la cuál no se le podía juzgar por todavía pensar en cosas de fantasías, ya que en esa biblioteca estaba viviendo cosas que nunca se imagino poder vivir y para él todo eso era asombroso, sin poderse imaginar lo que en aquella biblioteca se ocultaba. Elliot empezó a ver algunos títulos, puesto que quería leer algo y olvidarse del mal rato que había pasado, aquel joven sabía a la perfección que tenía que tener sumo cuidado, si no quería que algo malo saliera de uno de aquellos libros de pasta gruesa, ya que sabía muy bien que lo que leyera de algún libro, se podría hacer realidad y eso era lo que él menos quería, aquel joven no quería desencadenar algo malo y que después de todo, destruyera la biblioteca. Después de tanto buscar en las extensas estanterías, a aquel joven le llamo la atención un libro de pasta gruesa y color gris con destellos en el nombre, el cual llevaba por título; "Estrellas fugacez". — No creo que unas simples estrellas fugacez hagan tanto daño ¿O si?, al contrario, creo que deben de ser hermosas — se preguntaba a si mismo Elliot. Aquel chico poco a poco estaba a punto de agarrar el libro, cuando de repente escucho que la puerta principal se estaba abriendo, Elliot se asusto mucho. — ¿Podrán ser ellos?, Pero ¿Como?, Eso es imposible, espero — dijo aquel joven mientras intentaba buscar un lugar donde poder esconderse, ya que no quería averiguar si en realidad eran ellos y le dieran una paliza. Cuando Elliot por fin encontró un espacio en uno de los estantes, el lugar perfecto, de inmediato se escondío, de repente, pudo escuchar que alguien estaba llorando e iba entrando. — ¿Que paso?— se preguntaba a si mismo Elliot, aquel chico estaba muy intrigado, así que salió de su escondite. Elliot poco a poco se iba acercando a la persona que estaba sentada y se pudo percatar , de quién se trataba, quien era la persona que estaba llorando tan intensamente. Él la pudo ver ahi, a un lado de la puerta mientras estaba sentada y cubriendo su rostro con sus manos, aquella chica estaba llorando amargamente, pero Elliot no se podía explicar que era lo que tanto le dolía a aquella joven, ya que el día anterior la había visto feliz y este nuevo día, la veía de una forma no muy favorable para ella en esos momentos. — ¿Elizabeth?— pregunto Elliot mientras ya se encontraba al lado de aquella chica, él quería darle su apoyo y esperaba que ella no lo tomara a mal. Aquel chico no obtuvo respuesta alguna de aquella joven, Elizabeth no prestaba atención en ese momento dado que seguía llorando y no echaba en lo absoluto a Elliot. — ¿Estás bien?— pregunto aquel joven de nuevo mientras se ponia de rodillas junto a Elizabeth y le tocaba el hombro para poder demostrarle que sin conocerla bien, ahí estaría él para ella. Elizabeth sin pensarlo más, se abalanzo hacía aquel chico y lloro con más intensidad, en esos momentos ella solo quería desahogarse con alguien y Elliot era ese alguien con quién aquella joven tuvo un gran acercamiento en tan poco tiempo. — No entiendo en lo absoluto que es lo que está pasando, pero espero que mejore todo, en serio eso espero en realidad, tu solo confía y todos tus deseos se harán realidad, nunca dudes — dijo Elliot mientras le daba pequeñas palmaditas en la espalda a Elizabeth, intentando demostrarle todo su apoyo. Aquella joven poco a poco fue parando de llorar, ella se sentía muy bien con Elliot, ella se sentía muy bien como él la estaba apoyando y le daba ánimos en esos justos momentos en los cuales lo necesitaba más, para luego secarse un poco de lágrimas con un trapo que traía y limpiarse el rostro. — Perdón, es mi culpa que me vieras en este estado, no debía hacerlo, te pido perdón, ya no dejare que me veas tan débil como me viste— dijo aquella chica mientras se disculpaba con Elliot, era cierto que Elizabeth intentaba demostrar que era fuerte, pero también era cierto que por más que lo intentará, no podía, ella se seguía sintiendo débil. — No te preocupes, entiendo que todos tenemos problemas y es bueno que te desahogues, por favor, nada de eso lo guardes, ya que te podría seguir haciendo daño, ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar ?— pregunto Elliot mientras la miraba muy fijamente y con preocupación. — Nadie me puede ayudar, todo esto es muy complicado, pero por más que intenté que todo esto se solucione y resulte bien, es muy obvio que no lo lograre, nadie puede ayudarme— dijo aquella chica mientras intentaba mostrar una sonrisa, la cuál le dificultaba mucho hacer. Elliot estaba muy confundido, pero no quiso hacer más preguntas, él se dio cuenta que a Elizabeth le ponía mal hablar de eso, así que prefirió ahorrarse cualquier comentario que tuviera, aún si eso implicaba quedarse con la duda, pero era eso o que Elizabeth se sintiera peor si hablaba de lo que le estaba pasando, así que Elliot prefirió no hablar más del tema, él sabía que Elizabeth hablaría cuando fuera el momento correcto y él quería estar en ese momento para darle todo su apoyo y ánimo, Elliot no se explicaba, pero sentía una pequeña conexión con Elizabeth, lo cual era raro, pero él no quería tomar importancia a esto. De pronto el silencio se hizo presente en aquel gran lugar, ninguno le decía nada al otro, ya que no sabían que decir en esos momentos de tensión, cada uno tenían problemas diferentes que no querían decirle al otro. Solo transcurrieron unos cuantos minutos más para que uno de los dos pudiera hablar y rompiera ese silencio tan incómodo que se había generado en aquel lugar. — Vamos, leer un poco te hará sentir mejor, está biblioteca tiene libros muy interesantes, tal vez uno sea el que resuelva nuestros problemas, ya no estés decaída por favor, vamos a buscar libros con una actitud muy positiva, pero cuidado, recuerda que lo que leamos se hará realidad— dijo Elliot mientras se paraba rápidamente y le tendía la mano a Elizabeth para que ella se pudiera parar, aquella joven soltó un suspiro y acepto la mano de aquel joven, muy rápidamente aquellos dos jóvenes, ya puestos de pie, se dispusieron a buscar libros. Elizabeth asintió, en señal de que había entendido lo que su amigo le dijo. Elliot y Elizabeth estuvieron por un rato buscando algún libro con una portada interesante, pero de pronto, Elliot reocordo aquel libro que le había llamado la mucho la atención, instantes antes de que Elizabeth hiciera presencia en aquel lugar. —Lo tengo, las estrellas fugacez es una muy buena idea— dijo en un susurro aquel joven, para luego dirigirse a la estantería donde lo había encontrado con anterioridad, el único problema era, que no sabía con exactitud en qué parte de aquel gran estante lo había dejado. — ¿Dónde estará?— se preguntaba Elliot mientras buscaba entre los libros, no tardó mucho y muy pronto lo encontró —loteria, aquí está — dijo aquel joven muy feliz después de un par de minutos buscándolo. Elliot muy rápidamente se acercó a Elizabeth, aquel joven estaba demasiado emocionado por ese libro, Elliot le empezó a mostrar el libro que le había gustado a Elizabeth. — Mira esto— dijo aquel joven mientras le mostraba el libro a Elizabeth — este libro tal vez te pueda ayudar, tal vez pueda ser la solución ante nuestros problemas, mira, se llama "las estrellas fugacez", no se si en tu época creían que podían pedir deseos a alguna estrella fugaz, pero algunos, al menos yo, en esta época lo creemos, tal vez si tienes un problema, pide que se resuelva, pero en silencio, si no, no se cumplirá y verás que las estrellas fugacez lo cumplirán, solo confía y no tengas miedo— dijo Elliot con una gran sonrisa. — No había escuchado eso, ¿Estás seguro que no ocasionará algún caos aquí adentro?— preguntó Elizabeth muy dudosa por lo que estaba por hacer su amigo. —No te preocupes, confío en que este libro no nos traerá caos, si no suerte con los deseos que le pediremos — dijo aquel chico con entusiasmo. — Entonces leelo, por favor — dijo Elizay entre súplicas, aquella joven quería que él matrimonio se cancelara. —Una cosa más, antes de pedir tu deseo, di "deseo" y ya luego de decir esa corta palabra, podrás pedir tu deseo para que se haga realidad— dijo Elliot explicándole a Elizabeth. —Entendido, léelo por favor — pedía de nuevo Elizabeth con desesperación, ella creía que está sería su última alternativa para poder escapar de aquel compromiso del cual ella y su primo, no estaban de acuerdo. Aquel joven accedió y empezó a leer — Las estrellas fugacez, aquellas capaces de cumplir tus deseos, solo di deseo y la frase de cuál será tu deseo y aquello se cumplirá  — al terminar de leer esta frase, algunas estrellas fugacez empezaron a aparecer en aquella biblioteca, sin hacer daño alguno a los libros o a los chicos, ya que antes de poder tocar el suelo, ellas desaparecían de inmediato. — Rápido, pide un deseo— dijo Elliot mientras cerraba los ojos y unía sus manos, muy rápidamente Elizabeth hizo la misma acción, ambos jóvenes estaban listos para pedir sus deseos. — Deseo que ya no me hagan bullying por el simple hecho de creer en la fantasía y que aquellas personas no me vean como un bicho raro— dijo Elliot entre pensamientos, sin decir ninguna palabra en voz alta, para que aquel deseo se pudiera cumplir, él creía que así su deseo se haría realidad, al menos eso esperaba él. — Deseo, yo deseo, deseo por favor que el compromiso con mi primo se cancele, no me quiero casar aún y menos con él, es de mi familia y me niego, aunque mis padres no quieran — dijo Elizabeth entre sus pensamientos, mientras una lágrima recorria por mejilla, la cuál se limpio de inmediato, ella no quería llorar en esos momentos, ella no quería demostrar debilidad o que le tuvieran lastima, ella quería ser fuerte. Después de que aquellos chicos pidieran sus deseos, ambos jóvenes abrieron sus ojos rápidamente y pudieron apreciar que poco a poco las estrellas iban acabando de caer, aquel pequeño espectáculo les había gustado mucho a Elliot y Elizabeth, después de eso ya se sentían muy bien, ya se sentían mucho mejor y confiaban en que sus deseos se harían realidad, tal vez no al instante, pero tal vez si en algunos días y ellos querían ser fuertes para esperar cuánto fuera necesario, con tal de que lo que querían, se hiciera realidad. — Se sintió demasiado bien poder pedir aquel deseo, espero que se haga realidad muy pronto — dijo Elizabeth mientras miraba aún al techo con una gran sonrisa, en esos momentos ella se sentía muy segura. — No tienes de que preocuparte, los deseos se cumplen, ya lo verás, solo confía— dijo Elliot mientras miraba a aquella joven con una gran sonrisa, a Elliot le gustaba que Elizabeth ya estuviera feliz y que ya no se sintiera mal, sea lo que sea por lo que estuviera pasando. — Gracias por leer ese libro, me encantó, aunque solo fue una frase, fue una muy linda frase — dijo Elizabeth mientras miraba a Elliot con una gran sonrisa. — No tienes por que agradecer, también me llamo la atención y realmente fue algo lindo, que recuerde nunca había visto muchas estrellas fugacez juntas y mucho menos en una gran habitación — dijo aquel joven mientras se dirigía a poner el libro de nuevo en el lugar que le correspondía. Aquellos chicos estaban tan alegres y se sentían tan bien mientras pedían esos deseos, ninguno de ellos planeaba decirle al otro que era lo que habían deseado, ya que temian de que aquel deseo se pudiera romper y nunca funcionar. — Necesito la ayuda de ambos, pronto haré mi presencia ante ustedes, pero primero necesito que se conozcan bien— dijo entre susurros aquella persona que seguía escondida entre la sombras, la cual observaba detenidamente a aquellos jóvenes. —Me divertí mucho contigo hoy y aprendí algo nuevo sobre las estrellas fugacez— dijo Elizabeth con una gran sonrisa — gracias, ahora me siento muy bien — dijo aquella chica dándole un abrazo a Elliot. — No tienes por qué agradecer, yo también me sentí muy bien pidiendo un deseo — dijo Elliot también abrazando a aquella joven, después de unos segundos, se separaron. Realmente aquellos jóvenes no se sentían avergonzados por demostrar afecto alguno el uno al otro, al contrario, ambos se sentían muy bien al hacerlo y ninguno se podía explicar con exactitud él por qué de aquella situación, aunque se lo atribuían a qué habían agarrado mucha confianza de la noche a la mañana, o tal vez aquella biblioteca también era muy buena para que otras personas pudieran hacer amigos, no lo sabían muy bien. — Perdón por no contarte lo que me está pasando, solo que no creo que deberías saberlo, ya que es algo que me duele mucho  — dijo Elizabeth un poco avergonzada. — Sea lo que sea y tal y como dices, yo no necesito saberlo, así que no te preocupes por qué no puedas decírmelo, a pesar de todo, te desmotrare mi apoyo incondicional, no entiendo, pero he sentido un gran cariño por ti, no sentimentalmente si es lo que piensas, si no como si te conociera de.mucho más tiempo — dijo de repente Elliot mientras se ruborizaba. —Wow, yo siento lo mismo, estar a tu lado, me hace sentir tan bien y confiada, pareciera como si lleváramos tiempo de conocernos, tal ves se lo podemos atribuir a la biblioteca, ya que aquí el tiempo pasa demasiado rápido— dijo Elizabeth con una gran sonrisa. —Eso debe de ser— concluyó Elliot. La noche se empezó a hacer presente, está vez había tardado un poco más en anochecer, pero aquellos jóvenes como estaban tan felices platicando, no se dieron cuenta de eso. — Vaya, que rápido, ya anocheció, creo que esa es nuestra señal de que salgamos — dijo de repente Elizabeth mientras después de mucho tiempo, por fin se había dado cuenta. — Me alegro mucho volver a verte, espero que podamos volver a vernos en un futuro no tan lejano — dijo Elliot con una gran sonrisa. — No sé si la hora de tu epoca es la misma que la de la mía, pero, deberíamos vernos aquí, a las una el día de mañana, nada perdemos con intentar — dijo con entusiasmo Elizabeth. — Me parece buena idea, es una promesa, nos vemos — dijo Elliot para luego salir por la puerta principal. — Que día tan hermoso — susurro Elizabeth, para después salir. — Vaya que lo fue— dijo aquella persona mientras desde la oscuridad salía para con un par de chasquidos, poder dejar todo en su lugar y después de acomodar todo, regreso a dónde no pudiera ser vista.
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