Ella lo rechaza y busca en el cojín de la silla el ganchillo que se le cayó. —Voy a ir al albergue para preparar la cena—. Llego media hora antes y, por regla general, no llegamos un minuto antes de lo necesario, pero ya no puedo quedarme sentado en esta cabina mal ventilada. —No tienes que venir—. —No seas estúpida—, dice Kennedy. —Solo déjame llegar a un punto de guardado—. Annie comienza a enrollar el hilo y a guardarlo en su bolso de tejer de anciana. Golpeo la puerta de Una para decirle que nos vamos temprano, pero ella está en la ducha. Ella nos encontrará allí. A ella le gusta ir por separado de todos modos. Ella tarda más que nosotros debido a su pierna y le da vergüenza que caminemos despacio para seguirle el ritmo. Cuando salimos hacia el albergue, Darragh se ha ido. Las somb

