
Mis pasos se detuvieron al escuchar murmullos provenientes de una de las habitaciones.
Entonces los vi.
Tacones femeninos junto al sofá. Una copa de vino a medio terminar.
Y una camisa masculina tirada en el suelo.
La reconocí inmediatamente. Era la camisa que yo misma había acomodado en su armario la noche anterior.
Sentí el estómago revolverse. Erguí la espalda y avancé lentamente por el pasillo.
La puerta de la habitación estaba entreabierta.
Di un paso.
Luego otro.
Y entonces lo vi.
Él estaba sentado en un sofá con una mujer sobre sus piernas.
La besaba lentamente mientras una de sus manos recorría el cuerpo de ella con demasiada familiaridad. Como si hubiera memorizado cada rincón de su piel.
Como si no fuera la primera vez.
Sentí que el aire abandonaba mis pulmones.
Una oleada de celos, dolor… y alivio me atravesó por completo.
Porque finalmente entendía por qué llevaba meses sintiéndome insuficiente.
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Adeline lleva seis años casada repitiéndose a diario que su matrimonio fue la mejor decisión que pudo tomar, aunque su corazón jamás haya estado de acuerdo. Todo comenzó casi siete años atrás, en una noche confusa marcada por copas de más y una habitación en penumbras. Al despertar, estaba junto a un hombre desnudo: Erick, quien un mes después se convertiría en su esposo cuando descubrió que estaba embarazada.Para su padre, no había opción. No permitiría que la deshonra manchara el apellido familiar. Así, Adeline fue obligada a casarse con el padre de su hijo, sellando un matrimonio construido sobre el deber y las apariencias, no sobre el amor.Con el paso de los años, Adeline se ha aferrado a la idea de que su vida es estable, de que ha aprendido a conformarse. Pero todo cambia cuando un hombre irrumpe en su mundo y despierta sentimientos que creía enterrados. Su presencia resquebraja los cimientos de ese matrimonio aparentemente perfecto y la obliga a abrir los ojos.Entonces, las mentiras salen a la luz.¿Y entonces... qué pasa cuando una mujer decide dejar de obedecer?

