Badir estaba sentado en la cafetería jugando nerviosamente con una botella de agua. De vez en cuando desbloqueaba su celular y actualizaba la página del sistema de calificaciones de la universidad para ver si la calificación de cálculo ya había sido capturada. En cuanto veía que seguía en cero bufaba frustrado y apretaba de nuevo su botella. Ya había pasado una semana desde que presentó el examen de cálculo y no estaba seguro de que el profesor cumpliera con su palabra. Darío le había pedido un voto de confianza, pero lo hizo dudar cuando al otro día volvió a comportarse con la misma actitud de mierda de siempre. Ahora no estaba seguro de nada y esa no era la peor parte. Después de esa tarde en el lujoso hotel se la pasó con la sensación de estar flotando, se sentía ligero y tranquilo c

