Amelia apenas sintió el confort de su cabeza contra su almohada y sintió una sensación, como si se estuviera desvaneciendo en el eco de otra realidad. La oscuridad la envolvió por completo y, en ese vacío, sintió cómo era arrastrada lejos de sí misma nuevamente. Amelia sentía el viento acariciar su rostro mientras su caballo trotaba a través del espeso bosque que bordeaba el Reino de Penrhyn. A su lado, una linda y joven chica mantenía el paso, su caballo iba pisando suavemente las hojas caídas. La belleza del lugar era innegable, pero la confusión de Amelia teñía cada maravilloso detalle con un velo de irrealidad. — Te ves hermosa, hoy en el gran baile lucirás fantástica y conquistarás muchos corazones. Te robarás todas las miradas, hermana. —Dijo la joven, su voz estaba llena de entus

