Al llegar al restaurante Montaña Grill, la noche parecía más brillante para Amelia. Su atuendo elegante y la forma en que se desenvolvía atrajo las miradas de muchos en el abarrotado lugar. Los ojos, sobre todo de los hombres, se posaron en ella de inmediato, admirando cada detalle de su presencia. Arnau lo notaba, y en el fondo, se sentía orgulloso, engreído por estar acompañado de una mujer joven tan deslumbrante. En la entrada, había una larga fila de personas esperando una mesa, pero la belleza de Amelia no pasó desapercibida para el guardia de seguridad, quien, con una sonrisa, les consiguió una mesa sin necesidad de esperar. Amelia, incómoda ante tanta atención, intentó mantenerse tranquila mientras Arnau sonreía con un aire de satisfacción. Para él, era un delei

