Como si la situación no fuera ya suficientemente complicada, Amelia comenzó a escuchar el sonido insistente de una corneta afuera de su casa. Los gritos desesperados y llenos de celos que siguieron, solo añadieron más peso a su ya sobrecargada mente. Al mirar por la ventana, se encontró con una escena que no deseaba ver para nada, era Victoria, claramente fuera de sí, golpeaba con fuerza el portón de la entrada, exigiendo que alguien saliera. Venía decidida a llevarse a Alan, sin saber lo que había ocurrido, ya que Alan no le había comentado, él mismo parecía no tener intensiones de recibirla esa noche. El corazón de Amelia latía con fuerza mientras salía apresurada de la casa, avergonzada por lo que los vecinos podrían estar escuchando. Al enfrentarse a Victoria, se dio cuen

