GEORGE —Buenos días, Ena—, cantó Fernando al ver a Lorena bajar las escaleras. —Buenos días, Nando—, respondió ella acercándose a él y besándole en la mejilla, y él le dedicó una enorme sonrisa infantil. ¿Es así como suelen comportarse estos dos entre sí? ¿No tienen límites o son realmente tan íntimos? ¿Qué tipo de relación ha florecido entre ellos? Las preguntas comenzaron a agolparse en mi mente hasta que Lorena se dirigió a mí. —Buenos días, George—, dijo alegremente mientras se sentaba en la silla junto a Fernando. —Buenos días, cariño—, respondí sin pensar. Solo me di cuenta de lo que había dicho cuando a Fernando se le cayó la cuchara de la mano. —¿Cariño?—, preguntó mientras me miraba a mí y luego a Lorena una y otra vez. Quería ignorarlo, pero cuando miré a Lorena y vi que se

