TERCERA PERSONA —¡Qué enérgico y preparado para esta conferencia estás!—, se burló una voz masculina de forma juguetona y George giró la cabeza hacia la puerta. Allí estaba uno de sus mejores amigos, Aiden Collins. —Llegas tarde, Aiden—. George señaló burlonamente, tratando de demostrar a su amigo quién tenía más control y era más profesional —Tú también tienes compañía—. Los ojos de Aiden se posaron en Lorena, que estaba de pie y le dedicó al desconocido una pequeña sonrisa cortés. —Ya conoces a Lorena—, volvió a presentar George, aunque sabía perfectamente que Aiden la conocía. Le había ayudado a investigar los antecedentes de Lorena antes de la boda. No podía permitir que una desconocida entrara en su casa sin asegurarse de que no era peligrosa. —Sí, claro, ¿quién podría olvidarse

